Siempre encontramos el camino de vuelta

Capitulo Trece ♡

¹³

Los días después de esa conversación fueron extraños.

No malos.

Extraños.

Como cuando una habitación cambia de lugar aunque todos los muebles sigan siendo los mismos.

Dylan y yo seguíamos siendo nosotros.

Seguíamos desayunando juntos.

Seguíamos discutiendo por tonterías.

Seguíamos riéndonos de cosas que nadie más entendería.

Pero había algo diferente.

Ahora yo estaba mirando.

De verdad.

No solo estando.

Mirando.

Empecé a notar cosas que antes pasaban frente a mí sin que las viera.

La manera en que Dylan siempre dejaba mi taza preparada antes de que yo despertara.

Cómo acomodaba la manta sobre mí cuando me quedaba dormida en el sillón.

Cómo recordaba pequeños detalles que yo misma olvidaba haber dicho.

Dylan amaba en silencio.

Y yo había estado esperando escuchar algo que él llevaba años demostrando.

Una noche llegué tarde.

No porque hubiera salido.

No porque alguien me hubiera distraído.

Simplemente porque había tenido un día horrible.

Entré dejando la cartera sobre la mesa.

Suspiré.

—Día terrible.

Desde la cocina apareció Dylan.

—¿Querés hablar?

Antes, probablemente habría dicho que no.

Porque siempre intentaba resolver sola todo.

Pero esa vez lo miré.

Y asentí.

—Sí.

Nos sentamos en el sillón.

Le conté todo.

El trabajo.

El cansancio.

Las cosas que me habían molestado.

Mis inseguridades.

Mis pensamientos absurdos.

Todo.

Y él escuchó.

Como siempre.

Pero esta vez había una diferencia.

Esta vez yo también lo escuchaba a él.

—¿Y vos?

Pregunté.

Frunció el ceño.

—¿Yo qué?

—¿Cómo estás?

La pregunta pareció sorprenderlo.

Una tontería.

Una pregunta simple.

Pero se quedó callado unos segundos.

—Bien.

Lo miré.

No le creí.

Antes quizás habría aceptado esa respuesta.

Pero ahora no.

—Dylan.

Suspiró.

Y sonrió un poco.

—Aprendiste.

—¿Qué cosa?

—Que "bien" no siempre significa bien.

Le saqué la lengua.

—Contestame.

Se acomodó en el sillón.

Pensó.

—Estoy cansado.

Eso fue todo.

Dos palabras.

Pero viniendo de él...

eran enormes.

Porque Dylan casi nunca decía cuando algo le pesaba.

—¿Por qué?

—Porque a veces siento que tengo que ser fuerte todo el tiempo.

Bajé la mirada.

Esa frase me dolió.

—¿Conmigo?

Negó inmediatamente.

—No.

No es por vos.

Es conmigo.

Siempre fui así.

Desde chico.

Pensé que si podía solucionar todo, nadie tendría que preocuparse por mí.

Me quedé callada.

Porque entendí algo.

Yo no era la única que tenía cosas que aprender.

Dylan también tenía que aprender a dejarse cuidar.

Esa noche no hicimos nada especial.

No hubo una gran escena.

No hubo una declaración dramática.

Simplemente cocinamos juntos.

Nos peleamos porque él decía que cortaba mejor las verduras.

Yo decía que no.

Terminamos riéndonos.

Después lavamos los platos.

Después vimos una película.

Una de esas malas que terminamos amando porque la criticamos durante dos horas.

Y cuando me acosté junto a él pensé algo.

Quizás el amor no era encontrar a alguien perfecto.

Quizás era encontrar a alguien con quien pudieras mostrar todas las partes imperfectas.

La parte que se distraía.

La parte que tenía miedo.

La parte que necesitaba aprender.

Giré hacia él.

Estaba dormido.

O eso creía.

Le acaricié suavemente el brazo.

—Gracias.

Sus ojos se abrieron apenas.

—¿Por qué?

Sonreí.

—Por tener paciencia conmigo.

Él me miró durante unos segundos.

Después negó con una pequeña sonrisa.

—No tenés que agradecerme por quererte.

Me quedé mirándolo.

Porque para él era tan simple.

Tan natural.

Y yo todavía estaba aprendiendo que alguien podía elegir quedarse...

sin que eso significara que yo tenía que ser perfecta.

Me acerqué y apoyé la cabeza sobre su pecho.

Esta vez no porque necesitara que me salvara.

Sino porque quería estar ahí.

Y quizás esa era la diferencia.

Antes buscaba refugio.

Ahora estaba aprendiendo a construir uno junto a alguien.

.

.

.

.

💌Nota de autora

Holiii, gracias por llegar hasta acá. Si te está gustando la historia, podes seguirme para no perderte las próximas actualizaciones ni las historias que vengan en el futuro.

Gracias por leer. Nos leemos en el próximo capítulo. 🥰




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