Siempre Estuviste Ahí

Capítulo 1 Veinte años y un trébol

Hoy cumplo 20 años. Comienza una nueva etapa en mi vida. Según diversos estudios, los veintes son una etapa de transición y descubrimiento: un tiempo para explorar, tomar decisiones importantes y aprender quién eres, aunque a veces pueda sentirse desafiante.

Mi nombre es Mia Windson y estudio en la universidad en Los Ángeles. Tengo un hermano mayor por un año que se llama Liam. Él es muy alto y un poco reservado; a veces parece algo serio, pero aun así lo quiero. Mi papá es un gran empresario y eso nos posiciona a mi hermano y a mí como parte de la alta sociedad.

Mi mejor amiga, desde que tengo uso de razón, se llama Hanni Evans. Ella tiene una actitud muy positiva. No es tan social, pero tampoco es alguien tímida.

Ella es prima del mejor amigo de mi hermano.

Jack Johnson.

Jack es el mejor amigo de mi hermano desde el jardín de infantes y, si me lo preguntan, es un presumido. Él siempre tan perfecto e inteligente. Es alto y muy malo. Tiene novia, pero son tan iguales. Me refiero a que ella es tan presumida como fastidiosa.

Ahorita estoy llegando a la universidad.

Una universidad donde estudian los hijos de la élite y unos pocos becados.

La universidad es tan grande que uno entiende por qué el semestre cuesta tanto.

Otra cosa no tan buena es que los becados están en un salón. De hecho, la mayoría de mi clase son chicos y chicas becados. Eso, ante los demás estudiantes, está mal visto. La mayoría de los estudiantes prefieren estar juntos, pero no revueltos.

—Nos vemos en la salida, Mia —se despide mi hermano de mí.

Lo miro saludar a la novia de Jack y a él.

Me volteo y sostengo mi mochila con fuerza mientras camino hasta mi salón. En los pasillos hay muchos estudiantes. Y, si se lo preguntan, mi hermano y yo estudiamos cosas diferentes.

___________________

Entro al salón y está medio vacío. Todos aquí llegan minutos antes de que inicien las clases.

—Buenos días —saludo a mis compañeros.

Ellos me responden y vuelven a sus cosas.

Llega Hanni y saluda a los demás. Luego se acerca a mí con una sonrisa en los labios. Acomoda sus cosas y saca un obsequio.

—Feliz cumple número 20, Mia —me abraza y me entrega el regalo.

—Muchas gracias, Hanni.

Destapó el regalo y veo una hermosa pulsera de trébol de tres hojas.

—Hanni, está hermosa la pulsera —le sonrío.

Sonrío. Tomo la pulsera y Hanni me ayuda a ponérmela.

—Qué bueno que te gustó —me responde ella con otra sonrisa—. En cuanto la vi, me acordé de ti.

La abrazo. Ella, sin duda, es la mejor amiga que puedo tener. Con ella no es la típica amiga que tapa todo; ella protege. Y, aunque a veces suele decir la verdad sin importar lo que sea, sé que siempre lo hace porque le importa.

Ella es muy directa.

La primera clase comienza unos minutos después. El profesor entra al salón y nos saluda. Hace dos semestres nos dijo que esperaba no volver a darnos clase jamás por un problema que hubo entre nosotros como grupo; sin embargo, el semestre pasado y este nos volvió a dar clases.

Hanni y yo nos miramos por un segundo antes de acomodarnos mejor en nuestras sillas.

—Hoy sí vinieron temprano todos —dice el profesor mientras deja sus cosas en el escritorio.

Algunos compañeros ríen en voz baja. El maestro empieza a dar su clase sobre marketing.

Yo saco mi cuaderno y comienzo a escribir la fecha en la parte superior de la hoja.

El profesor empieza a explicar el tema mientras escribe en el pizarrón. Algunos estudiantes prestan atención; otros revisan sus teléfonos cuando creen que nadie los ve.

Hanni, como siempre, toma apuntes con mucha concentración.

A mitad de la clase me inclino un poco hacia ella.

—Lo bueno que dijiste que nunca nos ibas a volver a dar clases —le susurro.

Ella sonríe sin dejar de escribir.

—Ya sé, por eso no debes escupir al cielo, porque te puede caer —nos reímos bajo.

—Por cierto, hoy mis papás me van a dar una cena y estás totalmente invitada. Solo vas a estar tú, mis papás y Liam —le comento.

—Mia, ¿puedes decirnos qué opinas sobre esto?

Levanto la mirada rápidamente hacia el pizarrón.

—Eh, bueno —respondo intentando recordar lo último que dijo—, creo que depende del contexto en el que se analice.

El profesor asiente.

—Exacto.

Suelto un pequeño suspiro de alivio y Hanni intenta no reírse.

La clase continúa durante un rato más hasta que finalmente suena el timbre que anuncia el receso.

Cuando sale el maestro, veo a James pararse y entrar con un pastel; detrás de él viene Alexa con cajas de pizza.

Hanni se levanta de la silla y va a ayudar a Alexa. Yo la sigo para también ayudarla.

—No, hoy vamos a consentir a la cumpleañera —me dice Alexa cuando ve que quiero ayudarla con unas cajas.

Le sonrío.

James pone el pastel en la mesa del maestro y me hace una seña para que me acerque.

Me acomodo y todos empiezan a cantarme feliz cumpleaños.

Miro el pastel; es de color rosa con flores amarillas.

Cuando terminan de cantar, soplo la vela y todos aplauden.

—Gracias, chicos —me llevo las manos al pecho y les sonrío.

—Bueno, ya pueden pasar por su rebanada de pizza —nos dice Hanni.

_____________

El resto de las clases pasó normal, aunque después de comer quitamos todo rastro de comida.

Ahora voy en el carro con mi hermano rumbo a mi casa.

—¿Qué te dijo Hanni sobre la comida que te van a hacer mis papás? —me dice mi hermano, mirando su celular.

—Sí va a venir, solo que pasó a su casa para cambiarse —le respondo.

—También le comenté a Jack y me dijo que también va a ir —me dice.

—Que yo recuerde, solo era de las personas más cercanas a mí —le reclamo—, y Jack no es cercano a mí.

Liam se me queda viendo y sonríe.

—Sabes, hoy Hanni me dijo que le gusta un chico del salón —exclamo, emocionada.



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En el texto hay: adolescentes, romance, romace juvenil

Editado: 18.05.2026

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