Le envío un mensaje a Hanni para preguntarle dónde está. Veo cómo Liam saluda a las personas que se encuentra hasta perderse entre el grupo de estudiantes que hay. Reviso mi celular para ver si tengo un mensaje de Hanni.
Frunzo el ceño al darme cuenta de que no me ha respondido. Guardo el celular en el bolsillo de mi uniforme.
Eso es raro.
Hanni siempre acostumbra llegar temprano.
Camino por el pasillo observando a los estudiantes que van de un lado a otro. Algunos ya están entrando a los salones, mientras otros siguen conversando cerca de las escaleras.
Mi celular vibra.
Hanni: Estoy en la cafetería. Ven rápido.
Sonrío.
Pensando en qué cosa me va a contar, cambio de dirección y me encamino hacia la cafetería.
En cuanto entro, la encuentro sentada en una mesa cerca de la ventana.
—¿Qué pasó? —pregunto al llegar.
—Nada, solo comprobando que realmente eres chismosa.
Me pega levemente en el hombro y ambas nos reímos.
—¿Le comentaste a tus papás acerca del viaje a Gibly? —le digo mientras me siento enfrente de ella.
—Claro, y quedaron encantados con la gestión que hizo tu hermano acerca de nuestro gran viaje.
Puedo distinguir cierto sarcasmo en lo que dice.
Sonrío.
—Qué bueno que quedaron encantados con Liam —le respondo, robándole una galleta.
Mastico la galleta y le sonrío.
—Ya —me dice, exasperada—, no te robes mis galletas y no pienses tonterías.
—Está bien, pero conste que yo no pensé nada malo y tus galletas saben rico.
Le robo otra galleta y me la meto a la boca mientras la miro fijamente. Ella hace una cara de disgusto.
—Hoy James nos va a dar más información acerca de los gastos del viaje —me comenta Hanni, mordiendo una galleta.
Veo que la vista de Hanni se enfoca en alguien detrás de mí. Volteo y me encuentro con Valeria y Samanta hablando con Jack y Liam.
Regreso mi vista hacia Hanni.
—Hola, chicas —nos saluda James.
—Hola —respondemos las dos al mismo tiempo.
—Cielos, se me olvidaba que ustedes son las chicas del coro.
Hanni le da un manotazo en el brazo.
—Oye, ¿por qué me pegas?
Se queja James sobándose el brazo. Hanni y yo explotamos en risas.
—Cielos, Mía, se me había olvidado que tu hermano es un celoso. Realmente me sorprende que aún no me haya golpeado —me dice mirándome.
—Ay, nuestro querido James tiene miedo de ese insolente —le dice Hanni con voz triste, sosteniéndole la mano.
Volteo a ver y noto la mirada asesina que Liam le dedica a James. Mi vista pasa a Jack, que parece estar discutiendo con Valeria. Veo que ella intenta tomarle la mano, pero él no se lo permite.
—Salvado por la campana —la voz de Hanni me trae de regreso.
Nos ponemos de pie y, cuando llegamos a la salida, ya no hay rastros de Liam ni de Jack.
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Nos dirigimos al salón mientras seguimos hablando de la forma en que Liam mira a James.
—Te juro que no sé qué le hice a tu hermano, Mía —sigue hablando James—. Solo un día le empecé a caer mal porque, en algunos entrenamientos a los que él va, me exige mucho. Y luego sales con eso de que el líder tiene que dar el ejemplo. ¿Desde cuándo Liam ha sido líder de un grupo de fútbol americano?
Exclama James cansado.
Hanni y yo nos reímos.
—Ese presumido se cree el señor perfecto —añade Hanni.
Nos sentamos en nuestros respectivos asientos.
James se sienta frente a nosotras.
—Realmente estoy muy emocionada por conocer Gibly —dice Hanni emocionada mientras acomoda sus libros en el pupitre.
—Sí, ayer me lo dijiste, y tu emoción me la estás contagiando. Mientras veníamos para acá estaba buscando más información sobre Gibly —le respondo, también emocionada.
—Ay, chicas, a mí lo que me emociona es que no vamos a tener clases —nos dice James.
—Qué aburrido eres —le dice Hanni con una mueca de disgusto.
Escucho una pequeña risa detrás de nosotros.
Hanni y yo volteamos a ver a Alexa.
—Por una vez estoy de acuerdo con Hanni. Ya quiero ir a ese viaje. Busqué en internet y vi que hay muchos bares cerca del hotel donde nos vamos a hospedar —comenta mientras se acomoda en su asiento.
—¿Cómo sabes en qué hotel nos vamos a hospedar? —pregunta Hanni.
—Ayer le preguntaron al encargado del viaje —le responde Alexa.
Yo la miro con duda.
—¿Quién es el encargado? —le pregunto desconcertada.
—Es el señor Miller. Ayer se lo comentó a Saori.
Nos mira y nos sonríe.
Yo miro a Hanni y a James. Ellos me sonríen.
Saori es una chica que, desde un principio, no se abrió a convivir con el grupo junto a Ruth, su amiga. Y creemos que ellas, cuando los profesores les comparten alguna información que debería saber el resto del grupo, no la comparten.
Una vez, James, Hanni, yo y otros compañeros estábamos esperando para que la profesora de Costos nos revisara un trabajo. Ellas no nos dijeron que la profesora les había comentado que se iba a retirar temprano. Estuvimos esperando treinta minutos hasta que una chica de otro grupo nos dijo que ya se había ido.
—Tal vez hoy nos lo comente, Mía —me dice James en cuanto el profesor Miller entra al salón.
—Chicos, tienen esta semana para pasar por su formato de gastos para el viaje industrial. Ustedes ya saben cómo se contesta, así que por favor eviten equivocarse —nos comenta mientras guarda sus cosas—. Mía y James.
El profesor Miller empieza a dar su clase y yo hago lo mismo de todos los días: luchar contra el sueño que me da y apuntar lo que explica.
En cuanto nos llama, vamos hacia él.
—Esta es la información del hotel para que realicen la reservación de las habitaciones.
Agarro la hoja y le doy una leída rápida.
—Chicos —grita para llamar la atención de los demás—, vamos a hacer la asignación de habitaciones. Van a ser en parejas, así que díganle a Mía y James con quién se van a quedar. Y recuerden que es chica con chica y chico con chico. Aunque tengo una idea de cómo van a quedar las habitaciones.