Siempre Fuimos

Huye del problema y el problema te perseguirá

 

Dice un dicho popular chino: "El leve aleteo de una mariposa se puede sentir al otro lado del planeta". Esto hace referencia a que hasta la más diminuta cosa tiene un efecto considerable con el paso del tiempo.

El efecto mariposa es una metáfora empleada como uno de los pilares de la llamada teoría del caos, según la cual existen en el universo sistemas sensibles a la presencia de variaciones, las cuales pueden generar resultados caóticos. El modelo principal de la teoría del caos propone que ante dos mundos o situaciones idénticas en las que únicamente existe una variable casi insignificante que los diferencie entre sí, con el paso del tiempo esta pequeña diferencia puede provocar que ambos mundos se diferencien cada vez más y más hasta resultar imposible determinar que alguna vez fueron el mismo. Lo que nos explica el efecto mariposa es que alteraciones aparentemente simples e inofensivas de una acción pueden generar efectos masivos, siendo el desencadenante de un proceso que al propagarse va adquiriendo mayor fuerza. La más mínima alteración en un mismo proceso puede dar lugar a resultados muy distintos e incluso inesperados.

Lo que ocurrió con Lusian la noche anterior fue totalmente inesperado, creando en mí la teoría del efecto mariposa. ¿Qué pudo haber generado tal acontecimiento? De saberlo, posiblemente buscaría volver en el tiempo y evitar ese pequeño giro. Sin embargo, no estaba segura de qué resultados futuros obtendría con tal cambio, de lo único que estaba completamente segura era que mi vida ya no se parecía absolutamente en nada a la que alguna vez fue.

Si me hubiesen dicho una semana atrás que me acostaría con Lusian, me hubiera reído mucho y por consecuente lo hubiera negado.

Al salir de la mansión Bennett le envié un mensaje a Joshua, en el cual le pedía que me encontrara en un pequeño bar que habitualmente visitamos en el pasado, después de alguna buena fiesta, en donde procurábamos curar la resaca. Se hallaba cerca del Sun Ray, el campo donde vi a Joshua jugar un montón de veces Americano, y aunque no era el bar más popular y de mejores referencias, me gustaba por lo poco concurrido que era. Intentaba que de alguna manera mi vida no se sintiera tan fuera de lugar, porque siendo realista, desde que amanecí a un lado de Lusian, me sentí tele transportada a una realidad alterna de la cual quería escapar.

Quería ver a Joshua antes de regresar a Italia y quería abrazarlo, decirle lo mucho que lo amaba, aunque se diera cuenta de mi letrero en la frente que decía: "No era virgen y por eso me acosté con Lu". Ojala no lo notara, pero era mi mejor amigo y me conocía mejor que nadie.

Mientras lo esperaba, sentada frente la pequeña barra del bar, degustando una rica bebida de jugo de almeja y tomate con vodka, sopesé unas cuantas posibilidades de cambio en el pasado, por si lograba encontrar una manera de regresar en el tiempo, y así poder cambiar el presente. Nada servía, de todos modos, no creía que existiera algo que me quitara lo estúpida.

-¿Intentando regresar en el tiempo? -Preguntó Joshua, cuando lo vi sentarse en la silla a mi lado.

Verlo significó un montón de cosas para mí. No esperaba que asistiera a la cita, después del desplante que le hice en el Blue, pero ahí estaba, leal a mí, como siempre.

Me encogí de hombros y arrastré mi bebida hasta él, ofreciéndole un trago.

Seguro que tenía una pinta horrible, por la cara de asombro que me dedicó en cuanto me vio. No me había molestado ni siquiera en arreglarme el cabello, que seguro estaba más desordenado que mis ideas. Y además llevaba puesta aún la ropa de la noche anterior.

-¿Sabías que Raphael estuvo enamorado de mi mamá? -Le pregunté a Joshua.

Joshua, quien se vio bastante sorprendido, elevó ambas cejas con asombro, dándole un trago al vaso que le ofrecí.

-No -respondió, regresándome el vaso -. ¿De dónde sacas eso?

-Mmmm... digamos que tuve con él una charla un poco profunda y me confesó que estuvo enamorado de mi madre. Bueno, casi lo obligué a que confesara. Le encontré una foto de ella, pero no preguntes como o por qué.

-Estuviste en su casa... pasaste la noche ahí -afirmó gravemente, con su mirada en modo desaprobación.

Ignoré el malestar que me ocasionó su reproche, dándole un gran trago a mi bebida roja.

-No es la primera vez que paso la noche ahí -me defendí-. El punto es que por un momento creí que Lusian y yo éramos hermanos -confesé.

Joshua río por lo bajo, desbordando sarcasmo en aquel simple sonido.

-Y supongo que eso hubiera sido un gran problema para ti, ¿no?

-Vamos, pregúntame. Sé que quieres saber si me acosté con Lusian -dije, a la defensiva.

-Después de ver como se comían, era obvio lo que iba a pasar. Es Lusian, Alexa. ¿Qué otro resultado podría esperar?

Vaya, que poca fe y confianza tenia depositada en mí.

-Te ves tan molesto. ¿Por qué? Aprecio tu preocupación, pero ya soy grande y puedo cuidarme yo solita.

-No, no estoy molesto, pequeña princesa. Sólo que ustedes dos acaban de crear una granada, que si explota, nos herirá a todos.

-Eso no va a pasar. Yo tengo que regresar a Italia, y pues ya.

-¿En serio, Ax? ¿Crees que es así de fácil? Cuando te fuiste, creí que había sido por mí. Pero con el tiempo entendí que necesitabas comprender muchas cosas y que también te fuiste por el idiota de Daniel. Y todos los días, aunque estaba tan enojado contigo, deseaba que volvieras, necesitaba que estuvieras aquí. Éramos una familia, Ax. Y ahora que vuelves, pienso que seguimos siéndolo. Pero lo que pasó con Lusian creo que romperá lo poco que quedó y no quiero. No quiero porque Lusian es como mi hermano, y tú, bueno tú eres tú. Eres mi mejor amiga, sabes todo de mí y sé todo de ti. Eres parte de mi mundo. Ax, yo tendría que elegir.

-Oye, yo jamás te haría elegir.

-Yo lo sé, pero tendría que hacerlo. Y no los elegiría a ninguno de los dos.




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