Siempre fuimos nosotros

Capítulo 21

Emily

No sé quién se mueve primero.

Solo sé que de pronto Ethan está demasiado cerca.

Su mano sigue en mi cintura. Firme. Como si no estuviera dispuesto a dejarme escapar esta vez.

—Ethan… —empiezo.

Pero mi voz no tiene fuerza.

Porque la verdad es que no quiero que se aparte.

Han pasado años evitando exactamente este momento.

Años de miradas largas.

De fiestas donde casi pasó.

De conversaciones que terminaban justo antes de cruzar una línea.

Y ahora estamos aquí.

En un estacionamiento vacío.

A medianoche.

Con todo lo demás cayéndose a pedazos.

—Dime que no lo haga —dice en voz baja.

Mi corazón golpea tan fuerte que me cuesta respirar.

—No hagas esto porque estás pasando un mal momento.

Sus ojos se endurecen apenas.

—¿Crees que esto empezó hoy?

No.

Claro que no.

Esto empezó hace años.

Tal vez cuando teníamos catorce y corrimos hasta perdernos en medio de la nada.

Tal vez cuando casi me besó y nos encontraron antes.

Tal vez incluso antes.

—Tienes novia —añado.

—No.

Parpadeo.

—¿Lucas?

—No soy yo quien está con Lucas.

Eso duele un poco más de lo que esperaba.

—No hagas esto más complicado.

—Emily —dice mi nombre con esa voz baja que siempre me desarma—. Siempre fue complicado.

El silencio se vuelve espeso.

Mi mano termina apoyada contra su pecho sin que recuerde haberla movido.

Su corazón está acelerado.

Igual que el mío.

—Si cruzamos esta línea —susurra— ya no vamos a poder fingir que solo somos amigos.

—Ethan…

—Y si me detienes ahora… lo aceptaré.

Eso lo hace peor.

Porque me está dando la salida.

La forma de mantener todo como está.

Lucas.

Nuestra amistad.

La distancia que nunca cruzamos.

Pero cuando levanto la mirada y veo esos ojos azules mirándome como si llevara años esperando este momento…

No puedo mentir.

—No quiero que te detengas.

La reacción es inmediata.

Ethan me atrae hacia él y me besa.

No es suave.

No es torpe como un primer beso.

Es todo lo contrario.

Es urgente. Profundo. Como si estuviera recuperando algo que le debían desde hace años.

Mis manos se aferran a su camisa.

Su cuerpo está caliente contra el mío.

Cuando nos separamos apenas, nuestras frentes siguen juntas.

Respiramos el mismo aire.

—Emily… —murmura.

Pero esta vez soy yo quien vuelve a besarlo.

Porque después de tantos años evitando esto…

Detenernos ahora sería imposible.




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