Ethan
No me duermo.
No de inmediato.
Emily está a mi lado, con la respiración más tranquila, el cabello desordenado sobre la almohada. Una de sus manos sigue cerca de la mía, como si incluso dormida no quisiera alejarse demasiado.
Y yo… no quiero moverme.
Me quedo mirándola.
Intentando procesar que esto ya no es un “casi”.
Que no hay vuelta a la versión anterior de nosotros.
Paso el pulgar por sus dedos con cuidado, sin despertarla.
Hace un pequeño movimiento, casi imperceptible, y se acerca más.
Ese gesto simple me golpea más de lo que debería.
Porque no es impulso.
Es costumbre.
Como si, en el fondo, siempre hubiéramos sido esto.
Cierro los ojos un segundo.
Pero mi cabeza no se apaga.
Hospital.
Mi padre.
La universidad.
Emily.
Todo mezclado.
Todo pasando al mismo tiempo.
El teléfono vibra sobre la mesa.
Lo tomo rápido para que no la despierte.
Mi mamá.
Contesto en voz baja.
—¿Sí?
—Despertó otra vez —dice—. Preguntó por ti.
Miro a Emily.
No quiero irme.
Pero tampoco puedo quedarme.
—Voy para allá.
Cuelgo.
Me quedo sentado unos segundos.
Pensando.
Midiendo.
Esto es lo que cambia todo.
Antes podía irme sin pensar en nadie.
Ahora no.
Ahora dejarla aquí, aunque sea unas horas, se siente distinto.
Me inclino hacia ella.
—Emily —susurro.
Se mueve apenas, abre los ojos despacio.
Tarda un segundo en enfocarme.
Luego recuerda.
Lo veo en su expresión.
—¿Te vas? —pregunta, con la voz todavía dormida.
Asiento.
—Mi papá despertó.
Se incorpora un poco.
—¿Quieres que vaya?
Niego.
—Quédate.
No es una orden.
Es… algo más suave.
Ella me observa.
—¿Vas a volver?
La pregunta es simple.
Pero no lo es.
Antes, la respuesta habría sido incierta.
Ahora no.
—Sí.
Se queda en silencio un segundo.
Luego asiente.
—Está bien.
Me acerco y dejo un beso corto en su frente.
No es como los de hace unas horas.
Este es distinto.
Más tranquilo.
Más… real.
Cuando me separo, ella aún me está mirando.
No dice nada más.
Salgo de la habitación, bajo las escaleras, salgo de la casa.
El aire frío me golpea de nuevo.
Subo al auto.
Arranco.
Y mientras conduzco de regreso al hospital, entiendo algo que no había sentido antes:
No importa lo que pase con la universidad.
No importa cuánto cambie todo.
Ahora sí hay algo que perder.
Y eso lo vuelve todo mucho más complicado.
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Editado: 16.04.2026