Siempre fuimos nosotros

Capítulo 29

Emily

No vuelvo a dormirme.

Me quedo mirando el techo, con la sensación de que algo cambió de lugar dentro de mí y ya no va a volver a como estaba antes.

Ethan se fue hace unos minutos, pero todavía siento su presencia en la habitación. En la almohada. En el aire.

En mí.

Me siento en la cama lentamente.

Mi teléfono está en la mesa.

Lo tomo.

Varias notificaciones.

Mensajes de Lucas.

No los abro.

No ahora.

Dejo el teléfono a un lado y me levanto. Camino descalza por la habitación, intentando ordenar algo que no se puede ordenar.

Porque no es solo lo que pasó esta noche.

Es todo lo que viene después.

Horas más tarde, el cielo empieza a aclararse apenas.

No he dormido.

Escucho el sonido de la puerta principal abriéndose.

Mi padre.

—¿Emily? —llama.

—Aquí arriba —respondo.

Sube las escaleras y se detiene en la puerta.

Me mira un segundo.

Demasiado.

—No dormiste.

—No tenía sueño.

Se acerca un poco más.

—¿Todo bien?

Asiento.

Pero él no se convence.

Nunca lo hace.

—¿Tiene que ver con Ethan?

Eso me hace levantar la mirada.

—¿Por qué dices eso?

Se encoge de hombros.

—Porque cada vez que pasa algo con él… tú te ves así.

No niego.

No confirmo.

Solo guardo silencio.

Él suspira y se sienta en la orilla de la cama.

—Su papá tuvo un accidente, ¿no?

Asiento.

—Está en el hospital.

Mi padre asiente lentamente.

—Entonces no es raro que estés preocupada.

No corrige nada.

No pregunta más.

Pero luego añade:

—Solo asegúrate de no perderte a ti misma intentando sostener a alguien más.

La frase se queda ahí.

Incómoda.

Porque no es nueva.

Porque ya me lo ha dicho antes… de otras formas.

—Estoy bien —digo.

Mentira automática.

Él me observa un segundo más.

Luego asiente.

—Baja a desayunar cuando quieras.

Sale de la habitación.

Me quedo sola otra vez.

Miro el teléfono.

Esta vez sí abro los mensajes de Lucas.

No hay reclamos.

No hay drama.

Solo uno.

“Pasa por tus cosas cuando quieras.”

Eso es todo.

Corto.

Definitivo.

Respiro hondo.

Y justo cuando estoy por dejar el teléfono, entra una llamada.

Ethan.

Contesto de inmediato.

—¿Sí?

Se escucha ruido.

Más movimiento que antes.

—Emily…

Algo en su voz no está bien.

—¿Qué pasó?

Silencio.

Un segundo.

Dos.

—No respondió como esperaban.

El estómago se me hunde.

—¿Qué significa eso?

—Que… no puede mover las piernas.

La frase cae directo.

Sin preparación.

Sin suavizar.

Cierro los ojos.

—Ethan…

—Y hay algo más.

Su voz baja.

Más tensa.

—La operación no salió como creían.

El aire se vuelve más pesado.

—¿Qué pasó?

Escucho pasos.

Voces.

Luego:

—Necesitan volver a intervenirlo. Hoy.

Y esta vez… suena como si todo se estuviera saliendo de control.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.