Siempre fuimos nosotros

Capítulo 34

Ethan

No sé en qué momento dejamos de discutir.

Solo sé que ya no estamos hablando.

Emily está frente a mí, con los brazos cruzados, sosteniendo todo lo que acaba de decir sin retroceder.

Y yo… no tengo cómo desarmarlo.

Porque tiene razón.

Y al mismo tiempo… no puedo aceptarlo del todo.

—No quiero que esto sea algo pequeño —digo al final.

Mi voz ya no suena a pelea.

Suena a algo más bajo.

Más real.

Emily baja la mirada un segundo.

—No es pequeño.

—Entonces no lo trates como si lo fuera.

Levanta la vista.

—No lo estoy haciendo.

—Sí —insisto—. Estás poniendo límites como si esto fuera temporal.

—Porque puede serlo.

Eso me golpea.

—¿Eso crees?

—Creo que no sabemos qué va a pasar —responde—. Y tú estás tomando decisiones como si esto ya estuviera definido.

Doy un paso hacia ella.

—Para mí lo está.

Silencio.

—Siempre lo ha estado.

La frase sale sin pensarlo.

Pero no es nueva.

Solo nunca la había dicho en voz alta.

Emily se queda quieta.

—No digas eso si no puedes sostenerlo.

—Puedo.

—¿Incluso si te vas?

No respondo de inmediato.

Y ese segundo… lo dice todo.

Ella asiente, como si confirmara algo que ya sospechaba.

—Eso pensé.

—No significa que no quiera esto.

—Pero sí significa que no sabes cómo hacerlo funcionar.

Silencio.

El ruido lejano de ambulancias pasa sin que ninguno se mueva.

—Emily…

—No, Ethan —me interrumpe—. No puedes quererlo todo sin asumir lo que implica.

—Lo estoy intentando.

—No es suficiente.

La frase cae seca.

Directa.

Me paso una mano por el rostro.

—Entonces dime cómo hacerlo.

—No puedo hacerlo por ti.

Eso me frustra.

—Siempre haces eso.

—¿Qué cosa?

—Me dejas a la mitad.

Sus ojos se endurecen.

—No te dejo a la mitad. Te dejo decidir.

La diferencia pesa.

Mucho.

Nos quedamos en silencio.

Y por primera vez… no hay forma fácil de salir de esto.

—Tengo que volver adentro —digo al final.

Ella asiente.

—Sí.

No nos acercamos.

No nos tocamos.

Nada de lo que pasó anoche parece encajar con este momento.

Camino hacia la puerta del hospital.

Antes de entrar, me detengo.

No volteo.

Pero sé que ella sigue ahí.

Y por primera vez en mucho tiempo…

no sé si cuando vuelva a salir, ella va a seguir esperándome.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.