Emily
No entro de inmediato.
Me quedo en el pasillo unos segundos más, viendo la puerta cerrada por donde Ethan acaba de desaparecer.
Podría irme.
Sería lo más fácil.
Pero no lo hago.
Respiro hondo y camino hacia la habitación.
Cuando entro, el ambiente es distinto.
Más tenso.
Más… real.
El papá de Ethan está despierto.
Más consciente que antes.
Pero también más frustrado.
—No siento bien —dice, moviendo las manos—. No es normal.
Su mamá intenta calmarlo.
—El doctor dijo que—
—No me importa lo que dijo el doctor.
Silencio.
Ethan está de pie junto a la cama, con la mandíbula tensa.
—Va a tomar tiempo —dice.
—No me hables como si no entendiera —responde su padre—. Sé lo que significa esto.
El aire se vuelve pesado.
—Papá…
—No.
Lo interrumpe.
—No vas a quedarte aquí por mí.
La frase cae directa.
Sin rodeos.
—No estoy tomando esa decisión ahora.
—La estás tomando desde el momento en que lo estás considerando.
Silencio.
Yo me quedo cerca de la puerta.
Sin intervenir.
Sin moverme.
—Tienes una vida —continúa su padre—. No la vas a pausar por esto.
—No es “esto” —responde Ethan, más firme—. Eres tú.
Eso cambia algo.
Pero no lo suficiente.
—Entonces demuéstralo viviendo tu vida, no quedándote a verla detenerse conmigo.
Ethan no responde.
No puede.
Porque no hay forma correcta de responder a eso.
Su madre interviene, con voz más suave.
—No es el momento para decidir nada.
—Sí lo es —dice él—. Porque mientras más espere… más difícil va a ser.
El silencio regresa.
Más pesado.
Más incómodo.
Ethan da un paso atrás.
Y en ese momento, sus ojos me encuentran.
Por un segundo.
Pero es suficiente.
Porque en su mirada ya no hay solo emoción.
Hay presión.
Expectativa.
Como si, aunque no lo diga, mi presencia también estuviera inclinando la balanza.
Y eso…
eso lo cambia todo.
#168 en Joven Adulto
#3440 en Novela romántica
amor desilusion encuentros inesperados, amor ciego, amor decisiones dolorosas
Editado: 16.04.2026