Ethan
La pantalla sigue iluminada.
No porque el mensaje sea largo.
Porque no puedo dejar de leerlo.
Una vez.
Dos.
Tres.
—¿Ethan? —pregunta Emily.
Levanto la vista.
Ella ya sabe que algo pasó.
Se le nota en la forma en que me mira.
—¿Qué dice?
Trago saliva.
—Necesitan una respuesta.
—¿Ahora?
Asiento.
—Esta semana.
El silencio cae entre nosotros.
Porque una semana ya no es una idea lejana.
Ya no son meses.
Ya no es "algún día".
Es ahora.
Emily baja la mirada unos segundos.
—¿Y qué pasa si no respondes?
—Pierdo la plaza.
Así de simple.
Así de brutal.
Su expresión cambia apenas.
No por sorpresa.
Por realidad.
Ahora tiene fecha.
Ahora tiene consecuencias.
—¿Cuándo es la reunión?
—Mañana.
Emily asiente lentamente.
Ninguno habla durante unos segundos.
El ruido del hospital vuelve a colarse entre nosotros.
Carritos.
Pasos.
Voces lejanas.
Todo sigue avanzando.
—Ve —dice finalmente.
La miro.
—¿Qué?
—Ve a la reunión.
—Iba a ir de todas formas.
—No. Ve de verdad.
Frunzo el ceño.
—¿Qué significa eso?
Emily cruza los brazos.
—Significa que no entres pensando en mí. Ni en tu papá. Ni en nadie más.
—Eso es imposible.
—Inténtalo.
Su voz es firme.
Más firme de lo que esperaba.
—Porque si tomas una decisión, quiero que sea tuya.
La observo.
Y por primera vez desde que empezó todo esto...
parece más asustada que yo.
No de perderme.
De que me arrepienta.
—Emily...
—No.
Niega suavemente.
—Solo prométeme que vas a escucharte a ti primero.
No respondo.
Porque no sé si puedo hacerlo.
Porque llevo tanto tiempo reaccionando a lo que necesita todo el mundo...
que ya no sé exactamente qué necesito yo.
Mi teléfono vibra otra vez.
Otro mensaje.
Esta vez de mi mamá.
"Tu papá quiere hablar contigo."
Cierro los ojos un segundo.
Claro que sí.
Cuando los abro, Emily sigue ahí.
Esperando.
—Tengo que entrar.
Ella asiente.
—Lo sé.
Doy un paso hacia la habitación.
Luego otro.
Pero antes de abrir la puerta me detengo.
Me giro.
Emily sigue observándome.
—¿Qué? —pregunta.
La miro unos segundos.
—Si hubiera pasado esto hace un año...
—¿Sí?
—Habría elegido irme sin pensarlo.
Su expresión se suaviza.
—Pero ya no es hace un año.
No.
Ya no.
Entro a la habitación.
Mi padre está despierto.
Esperándome.
Y por la forma en que me mira...
entiendo que esta conversación va a ser mucho más difícil que cualquier reunión con la universidad.
#140 en Joven Adulto
#3406 en Novela romántica
amor desilusion encuentros inesperados, amor ciego, amor decisiones dolorosas
Editado: 30.05.2026