Nico
Veo mis libros en mi escritorio y la tentación de repasar mis apuntes me consume. Lucy tiene razón, he dedicado muy poco tiempo para mí mismo últimamente. Tengo que salirme de esta rutina que me he creado. Ya no solo salgo a correr, volví al gimnasio y voy por las mañanas antes de clase, en el almuerzo no toque mis libros, comí tranquilo y luego de otras clases, terminé mi jornada. Ahora no sé qué hacer.
Quiero hablarle a Lucy, pero sé que está trabajando, me parece increíble cómo de la nada ahora tiene un segundo empleo. Sé que ahorita está manejando algo de estrés con lo que sucedió en ese programa al que asistió. Claro, ella lleva en el ojo público desde los últimos años gracias al reconocimiento de la marca de la tía Louisa, pero nunca estuvo metida en polémicas ni nada, es muy discreta con su vida privada.
No me lo ha dicho, pero sé que tocaron la cicatriz de lo que en su momento fue una herida. Cuando vi la grabación, yo sentí como si me hubiesen hecho daño a mí y por lo que he hablado con sus hermanos, es la misma situación. A todos nos afectó lo que sucedió aquel día y no creí que nos volvería a afectar así. No obstante, sé que tengo una novia fuerte mentalmente y puede manejar esto de muy buena manera.
Miro por la ventana de mi apartamento intentando despejar mi mente. Aún no logro escribir nada, ni mucho menos leer. Este proceso de cambio será difícil.
Mi celular vibra en mi bolsillo. Es Ethan.
Abro el mensaje y veo una foto de él con una bata de hospital al igual que su hermano y a su cuñada en una camilla, sosteniendo un bebé. Sonrío cuando veo que en la descripción pone: "ya soy tío, es niña". Pensé que todavía faltaba tiempo para que naciera.
"Felicidades Tío Ethan" le envío devuelta y creo que es buena idea llamar a mi hermana para avisarle. Sé que a esta hora está libre, así que marco rápidamente.
-Hola Nico. -me saluda con mucha felicidad.
-Hola Gis, ¿qué tal tus clases?
-Solo he ido un día, no hay mucho que contar.
-Escucho bastante ruido por ahí.
-Ah, sí, lo siento, estoy con mis amigos.
-¿Cuáles amigos? -pregunto curioso.
-Mis amigos y sí, aparte de los gemelos porque sí, tengo varios y no te pongas dramático que te conozco. -me advierte y suelto una risa.
-Bien, no te interrumpo más, solo te quería avisar que la sobrina de Ethan ya nació.
-Ah, sí, ya lo sabía, es muy linda.
-¿Ya lo sabías? -frunzo el ceño. -¿Quién te contó? Yo recién me acabo de enterar.
-Por... Peyton, también me acaba de mandar un mensaje, sí, hace menos de 5 minutos.
-¿Segura? No te escucho convencida.
-Claro, ¿te llamo luego? Los demás están haciendo mucho ruido, casi no te oigo.
-Bien, espero tu llamada.
Me despido y finalmente colgamos. Miro mi teléfono fijamente durante un rato recordando lo que pasó hace tan solo unos días. No sé nada al respecto, no he querido preguntar tampoco, Ethan no ha comentado nada, ni mucho menos Gis. Fue realmente extraño, es como si hubiesen discutido y luego mágicamente todo se arregló al final.
¿Debería hacerme el tonto al respecto? Porque sé que debo de dejar de sofocar a mi hermana, ella es muy madura y está lo suficientemente grande para tomar sus propias decisiones, pero me pica la cabeza no poder estar al pendiente de cualquier situación que pueda lastimarla.
Voy a mi habitación, me pongo una chaqueta, un gorro y me coloco los zapatos para luego salir del apartamento. Tomo un taxi hasta la casa de Peyton, me sale bastante caro, pero no tenía muchas ganas de caminar.
-Joven Andrade, pase. -Tania, el ama de llaves es quien me abre. -¿Viene por Peyton? Porque todavía no llega de la universidad. -me informa y niego con la cabeza.
-Vengo por Tyler.
-Claro, está en su habitación. No hagan mucho ruido, Ulises está tomando su siesta matutina. -asiento y le agradezco antes de dirigirme a las escaleras. Al estar arriba toco su puerta, tarda un rato, pero me abre.
Luce como si hubiese estado durmiendo también, pero tampoco se ve como si acabase de despertar.
-Oh, Nicolás, que raro verte por acá un lunes. -dice y se rasca la cabeza.
-Sí, lo sé, estoy intentando salir más entre semana.
-Peyton aún no llega pero...
-No vine a verla. Quiero hablar contigo, hacer unas preguntas.
-¿Qué clase de preguntas? -dice cruzando sus brazos y recostando su hombro contra el marco de la puerta. Ya veo que no está dispuesto a responder cualquier cosa.
-Sobre mi hermana.
-No sé qué podría saber yo de tu hermana que no sepas tú.
-Tengo entendido que se hicieron amigos durante las vacaciones.
-Sí, un poco. No somos los mejores amigos, pero no me desagrada tampoco.
-Además cuando regresamos de España, recuerdo que estuvo en tu habitación y cuando bajó estaba rara, específicamente sensible.
-Es una mujer, las hormonas a veces causan...
-Sé cómo funciona eso, tengo una novia muy temperamental, pero Gis nunca ha sido así y algo me dice que tiene que ver con Ethan porque luego de ese día, ambos estaban raros, así fue durante toda la última semana y creo que tú sabes algo.
-En caso de que supiera algo ¿por qué tendría que contártelo yo?
-Porque sé que ninguno lo va a hacer, no te pido que me des detalles, solo quiero saber si debería preocuparme o no.
Él sonríe de lado, pero esta no llega a sus ojos, parece una sonrisa un poco perversa que me deja más en claro que evidentemente sabe de lo que le hablo. Sin embargo, ahora sus manos en los bolsillos de su pantalón y su espalda bien erguida me dicen que no soltará nada realmente.
-Solo te puedo decir que no tienes por qué preocuparte, ambos están bien.
-No sé si eso me tranquiliza.
-Solo... déjalos estar, si realmente pasara algo preocupante te lo dirían o incluso yo lo haría porque les tengo cierto aprecio a ambos y no estaría tan tranquilo. -dice llevando una de sus manos al pecho.