Siempre juntos Chicos (sc Libro #3)

Extra: Azura

Azura

"Nuestra casa"

Siempre que Rubén menciona eso, me hace pensar en lo feliz que soy desde que estoy con él. Las palabras que algún día mi madre me dijo sobre que me merecía todo lo que me pasó, me afectaron demasiado en mi autoestima, por ello me sentía insuficiente para alguien tan maravilloso como Rubén. Él ha hecho cambiar esa perspectiva y sé que soy suficiente.

Él me ama y yo a él, es mutuo y ambos disfrutamos la felicidad que nos damos. Eso es más que suficiente para irme a dormir cada noche con una sonrisa.

Aún no nos mudamos juntos, pero cada vez falta poco para ello y eso me emociona.

-¿Dónde quieres que meta estas cosas? -Peter, mi hermano, me pregunta sosteniendo unos lienzos.

-Tengo una caja para eso, es la que está en la esquina. -le indico y él va a colocarlo ahí, no sin antes ver lo que está plasmado con acuarelas. -¿Este es tu novio?

Sonrío ligeramente.

-Sí, me inspira mucho a veces. -confieso guardando unos libros.

-Realmente me contenta mucho verte tan radiante, Azu. -me dice mientras se me acerca.

-Es que soy muy feliz.

-Se te nota y créeme que te lo mereces más que nadie. -me dice colocándose delante de mí y besando mi frente. -Aunque sigo sin creerme que te mudarás con él y dejarás este lugar. -hace un puchero y yo suelto una risita.

-Extrañaré este apartamento, tú me ayudaste a conseguirlo.

-Con ayuda de Chris. -aclara. -Aunque sí, en teoría sí contribuí mucho para que tuvieras tus cosas.

-Lamentablemente tendré que vender muchas. Ya Rubén tiene varios electrodomésticos y comodidades allá.

-Te ayudaré en eso también, solo me avisas.

-Claro. -le sonrío y este se aleja para seguir ayudándome a guardar cosas.

Aunque a penas hace poco Rubén me propuso vivir con él y a la casa le hacen falta muchos arreglos, decidí hacer una limpieza de mi apartamento para deshacerme de lo innecesario, no deseo llevar basura a lo que será mi nuevo hogar. También aprovecho a ir guardando ciertas cosas con anticipación, como libretas de dibujo, fotos, cuadros y demás detalles que no necesito en mi día a día, más sí quiero conmigo.

Por ello Peter está aquí, aprovechó su día libre para venir a ayudarme y sin duda alguna él se encuentra más que feliz que yo por esta decisión que tomé.

-Creo que acabamos por hoy. -le digo a mi hermano mientras me sacudo las manos.

-Llevaré esto a la basura. -me dice cogiendo unas bolsas, asiento y me voy a la cocina para lavarme las manos y preparar jugo para ambos.

Una vez está de regreso, le entrego un vaso y nos sentamos en el sillón. Él lo alza frente a mí antes de tomarle un trago, diciendo que brinda por mi felicidad.

Me recuesto en su hombro, feliz de tener un hermano como él y me relajo agradecida.

-Sabes que puedes contarme todo lo que te plazca, ¿Verdad, hermanita?

-Claro que sí, Pete.

-Bueno, es que... Sí conozco a Rubén un poco, pero no sé, aún no estoy convencido si es el ideal, mudarte con alguien es un paso enorme que puede o salir muy bien o muy mal.

-Tal vez tú no lo conoces tan bien como yo, pero realmente te aseguro que esto saldrá bien. Fueron varios años de amistad hasta que empezamos a salir, por ello no te preocupes.

-Voy a confiar en ti.

Sonrío.

-¿Aún no encuentras pareja? -cambio de tema.

-No, aún no llega el indicado. -suspira dramáticamente mientras se acuesta sobre mi regazo. -Qué envidia me das.

Me río fuertemente ante eso. Tengo un hermano inigualable.

***

Todo ya va tomando forma en la casa, ya hemos pintado tanto fuera como dentro, se reemplazaron las cosas oxidadas, se colocaron bombillos donde se necesitan y pulimos lo que se tiene que pulir y limpiamos lo que se tiene que limpiar. Entrar aquí es muy satisfactorio, ya no huele a humedad sino a lavanda, ni hay polvo regado por todas partes.

Rubén ha corrido con la mayoría de gastos porque se niega a que yo gaste un centavo a pesar de que tengo de dónde aportar. Sin embargo, como mujer independiente que soy, he usado lo mío para comprar cosas como lámparas, cortinas y accesorios de baño sin que se dé cuenta. Seguro lo hará, pero no me obligará a devolver nada.

-¿Dónde puedo dejar esto? -le pregunto cargando las cajas que Pete me ayudó a empacar hace ya varias semanas.

-En cualquier habitación de arriba, ¿qué es? -inquiere cargando una de las más grandes.

-Son cosas que no necesito, pero quiero conmigo aquí.

-¿Puedo ver? -me dice y me dedica una sonrisa inocente. Me dan muchas ganas de besarlo cuando hace caras así, pero con mis manos ocupadas no puedo hacerlo.

-Cuando me mude oficialmente las abriremos. -le digo y giro para dirigirme a las escaleras. Él camina detrás de mí entusiasmado, ya que son mis primeras pertenencias que entran aquí.

-¿Por qué esperar tanto?

-¿Quién dice que será mucho tiempo? La casa casi está arreglada. -digo y abro la puerta más cerca de las escaleras.

-¿No se supone que tu contrato de arrendamiento todavía está vigente?

-De hecho... No. -sonrío dejando las cajas en el suelo. Volteo a ver a mi novio y él me observa confundido.

-No estaba arrendando, estaba pagando cuotas para comprarlo desde hace un año. El próximo mes cumplo el último pago y ahora que viviremos juntos, lo rentaré para ingresos extras, así que me puedo mover cuando yo quiera. -me encojo de hombros y le sonrío.

Él deja las cajas al lado de las otras antes de abalanzarse a mí.

-¿Por qué no me lo dijiste antes? -me pregunta rodeándome en un abrazo.

-Quería que fuera sorpresa, pero ya que mencionaste el tema, supongo que era justo decírtelo.

-Yo aún tengo varios meses para seguir pagando el mío, pero si tú me pides que nos mudemos mañana, lo haré.

Alzo mis brazos y rodeo sus hombros, son tan anchos que mis manos se ven tan pequeñas cuando las paso por ahí.

-Aún tengo cosas que hacer, así que esperemos un poco. -él asiente y se inclina a besarme tan cálidamente como solo él lo sabe hacer.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.