Chris
Ahorré bastante estos meses para poder cumplir el sueño de Hailey y llevarla a Las Vegas de paseo por su cumpleaños veinticuatro. Hasta ahora todavía es una sorpresa, quería tener todo asegurado antes de decirle para no ilusionarla si es que surgía un inconveniente y al final no se realizaba el viaje. Afortunadamente no pasó nada de eso y podré cumplirle.
Mi novia permanece acostada boca abajo en la cama mientras lee una revista. Como hace bastante calor, solo lleva una diminuta prenda interior que le cubre la parte inferior. Eso me genera una increíble vista desde mi lugar. Jamás podría cansarme de verla semidesnuda en mi cama.
Me acerco a ella, quien todavía es ajena a mi presencia hasta que le asesto una nalgada para luego darle un apretón en el mismo lugar y finalmente inclinarme a besar su hombro.
-Chris, no te escuché llegar, amor. -me dice con su preciosa sonrisa.
-Estabas muy concentrada al parecer.
-Rachel me regaló esta revista vieja, ya no las imprimen, eran mis favoritas cuando era adolescente. -dice enseñándome la portada. -Es sobre chismes de famosos. Está muy entretenida. -suelta una risita y se gira en su lugar regalándome la vista frontal de su cuerpo tonificado.
-A mí me parece más entretenido verte así sobre mis sábanas. -digo y me acerco a besarla. Ella suelta una risita contra mis labios.
-Iré a tomar una ducha, muero de calor. -me dice levantándose de la cama y caminando a mi baño mientras balancea las caderas de un lado a otro en un evidente intento de seducirme, lo cual logra.
La sigo al baño. Voy dejando la ropa del hospital tirada en el camino. El sueño que traigo se desvanece mientras mis pies avanzan a la ducha obedientemente.
Luego de una medianamente larga sesión de toqueteos en la ducha, me lanzo a la cama mientras ella se aplica sus cremitas. Aprovecho que está de espaldas para sacar los boletos y esconderlos bajo la almohada. Me acomodo con las manos en la cabeza y simulo estar quedándome dormido. Es una mala idea porque termino adormilado, no lo suficiente para no estar consciente de los ruidos exteriores, pero tampoco tan despierto como para darme cuenta de absolutamente todo.
Entre medio de ese limbo de dormido y despierto, la siento sacudirme bruscamente.
-¡Chris! ¿Qué es esto? -me dice mientras yo abro los ojos de golpe. La veo con la almohada en las manos y los boletos en el lugar donde los dejé.
Sonrío somnoliento.
-Sorpresa.
-¿De verdad son boletos de avión para Las Vegas?
-Es mi regalo de cumpleaños. -le digo y le extiendo los brazos, ella rápidamente se lanza sobre mí y me abraza mientras me llena de besos la cara.
-¡Es el mejor regalo del mundo! -Exclama sentada sobre mí. -¡Te amo, Christian!
-Y yo a ti, preciosa. -le digo y acaricio su mejilla. La atraigo y le doy otro beso, esta vez más profundo que acaba en otra cosa.
***
-Llegamos. -le digo a Hailey mientras beso su frente para que se despierte. Ella se aparta de mi hombro y ve por la ventanilla del avión. Aunque está adormilada, una sonrisa adorna su rostro.
-¡Llegamos! -exclama contenta y no puedo estar más feliz de verla tan emocionada.
En cuanto aterrizamos, pedimos un taxi que nos lleva a nuestro hotel. No perdemos el tiempo desempacando, solo nos vestimos con algo más fresco y salimos nuevamente para recorrer la ciudad. Hice reservaciones en varios lugares famosos para disfrutar esta semana, así que tenemos mucho por hacer.
Ella no para de tomar fotos y comer, también se queja de que regresará gorda a California. Yo me limito a reírme y lanzarle un comentario coqueto al respecto halagando su figura que dudo que pierda en tan poco tiempo.
Su apetito sexual también se ve afectado por el viaje, si hubiera sabido que se iba a poner más contenta y hambrienta de mí, lo habría hecho hace tiempo.
Es un ganar, ganar.
-Mañana es nuestro último día aquí. -me dice mientras se abraza a mi brazo a la vez que caminamos fuera del hotel para ir a buscar algo que cenar.
-No hice planes para mañana, ya que tú eres la cumpleañera, ¿qué quieres hacer?
-Bueno... De hecho hay algo que sé que sonará tonto y sacado de película, pero me gustaría casarme, no tiene que ser una boda real, solo quiero el show y que nos case algún famoso. -suelta una risita.
-No es tonto, también me suena una actividad divertida.
-¿Lo harías por mí? -me dice batiendo sus pestañas para que la vea. Sonrío y me inclino a besarla.
-Claro que sí, siempre y cuando no firmemos nada legal.
-Me parece bien. -asiente y me abraza. Sus cortos brazos nunca alcanzarán a rodearme por completo, pero ella lo disfruta. Le devuelvo el abrazo alzándola en el aire fácilmente.
***
-¿Cuál te gusta más? ¿Este o el anterior? -Me pregunta saliendo del vestidor con un vestido blanco ceñido que cubre demasiado para mi gusto.
-El anterior es más sexy.
Hailey se gira sobre su lugar y se ve al espejo.
-Creo que tienes razón, pero el otro tampoco me convence, ¿tú qué te pondrás?
-Yo elegí un traje que te dejará con la boca abierta. -digo recostándome en el sillón de la tienda.
-¿Lo puedo ver? -pregunta ansiosa.
-Es de mala suerte antes de la boda.
-¡Pero tú estás viendo lo que yo usaré!
Me río ante eso.
-Solo te daré una pista, lentejuelas. -le guiño un ojo y ella me ve mal para meterse nuevamente en el vestidor. -¡Ya no te mostraré nada! -exclama desde dentro.
-¡Haz lo que quieras mientras pueda quitártelo después! -exclamo devuelta.
***
Después de tener todos los preparativos para nuestra "boda" procedemos a elegir el lugar y a quién queremos que sea nuestro oficiante. Decidimos que será Michael Jackson. La boda es un paquete completo que no es barato, pero la diversión y el recuerdo se quedará con nosotros.
Una hora antes, hay una especie de despedida de solteros, donde me bebo unas copas, lo cual creo que completa el cliché de boda en Las Vegas. No tomo lo suficiente como para estar borracho, pero sí para relajarme.