Al día siguiente Sabrina y Nikholai llegaron a la escuela como si nada. Cuando Sabrina bajo del auto de Clunter, Clunter también bajo. Le dijo algo a Sabrina y ella simplemente asintió. Francisco estaba afuera esperando a Sabrina, la detuvo y Nikholai entro solo.
Francisco le pidió disculpas a Sabrina por lo dicho el día anterior, Sabrina no quería creerle pero a la final acepto sus disculpas. Estaban a punto de entrar, pero Clunter llamo a Sabrina por atrás. Le pasó la lonchera de Nikholai, él la había dejado en el auto.
Francisco se dió cuenta de algo; Sabrina se veía exactamente igual que su padre, la única diferencia, era que los ojos de Sabrina eran azules. Los ojos de Clunter eran de un color rojo que Francisco nunca había visto antes. Concluyó que ni Sabrina ni Nikholai habían sacado los mismos ojos que Clunter. ¿De donde los habían sacado? Esa era su única duda.
Francisco entro con Sabrina, Marcus y Máxime estaban reclamando se unas cosas. A las cuales Sabrina escucho, pero Francisco les resto importancia. Cuando ambos se calmaron llegó Mark. Iba muy feliz al parecer. Sabrina fue la única que pregunto porque Mark iba tan feliz, ¿Su respuesta? El chico que le gustaba le aceptó una cita.
Nadie sabía quién era el chico que le gustaba, porque Mark nunca contaba nada. Lo único que sabían era que el chico tenía 5 años más que ellos.
-No es como si necesitaramos saberlo.- Dijo Francisco. A lo que Sabrina la dió un codazo en el abdomen.
-No seas así.- Le susurro. -Bien. Entremos a clase antes de que la maestra nos reporte.- Les dijo para luego comenzar a caminar con ellos.
Marcus comenzó a contar su vida y Maxime se burlaba cada que podía.
-¿Que harán ustedes en sus vacaciones?- Preguntó Marcus.
-Apenas estamos empezando clases, ¿Y ya estás pensando en vacaciones?-
-A este paso, creo que incluso en vacaciones vamos a tener que estudiar.-
-Sabrina es seguro que no.- Mark miro a Sabrina.
-Creo que los únicos que van a tener vacaciones son Sab y Marcus- Francisco puso su cabeza en el pupitre y se quedo allí.
-Bueno, contemos historias de terror.- Marcus sabía que Mark odiaba las historias de terror.
-Habia una vez un chico que se llamaba Marcus y se murió por ser estúpido.- Mark se rió al escuchar a Sabrina decir eso.
-Estúpido tu papá.-
-Si lo es.-
Ambos se quedaron en silencio un momento.
Hasta que al fin Francisco hablo. -Marcus, quiero hablar contigo sobre algo.- Marcus asintió y se levantó.
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Francisco caminaba al lado de Marcus en silencio, las manos en los bolsillos y la mirada perdida.
-Bien. ¿Que es lo que te pasa?-
-Me gusta Sabrina.- La respuesta de Francisco dejo en shock a Marcus.
-¡¿QUE TE GUSTA QUIÉN?! ¡¿ERES CONSCIENTE DE LO QUE DICES?! ¡¿ESTAS LOCO ACASO?!-
-¿Eso importa? Ugh... El problema es que también... De cierto modo me gusta alguien más.-
-Sí. Ayer dijiste que te gusta– Máxime los interrumpio cuando llegó por detrás de ambos.
Se colgó agarrándose de sus cuellos. -¿Entonces, te le vas a confesar a Sab?-
-¡No! Ella de seguro me va a rechazar... Voy a esperar al menos un mes.-
-Tiene sentido, todos dejan de gustarte al mes de conocerlos.- Marcus rodo los ojos, realmente, estaba cansado de ese comportamiento por parte de Francisco.
-Tu solo te quejas porque desde que comenzamos la escuela siempre te gustó la misma persona.- Solamente Francisco sabía quién le gustaba a Marcus.
-¿Quien te gusta?- Máxime miró a Marcus expectante.
-Tu hermano- se burlo.
-¿Mynor?-
-¿Tienes hermanos?-
-¿Tienes hermanos?-
Francisco y Marcus hablaron al mismo tiempo.
-¿No lo sabían...?-
-¡Creí que eras hijo único!-
-nunca dije que lo fuera. En fin, ¿Salimos a la cafeteria después de clases?-
-Claro.- Marcus solo asintió y luego suspiro.
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Saliendo de la escuela se encontraron con Mynor, hermano menor de Máxime. Así que decidieron mejor ir a la casa de Máxime.
-Tu casa es una mansión, tu padre es millonario, ¿Verdad?-
-Lo conoces desde que naciste. Sabes que lo es.-
Sabrina lo pensó un momento, entonces, Marcus, Máxime y Francisco se conocían desde que nacieron.
-¿En que piensas?- Pregunto Francisco mientras se acercó a Sabrina.
-Familia-
-¿Tus padres?-
-No. Mis hermanos...-
-Ya veo. ¿Que pasa con ellos?-
-Aún no confio tanto en ti como para contártelo. Pero, algún día te lo diré.- Dijo, para luego reirse un poco.
-Es la primera sonrisa que te veo.- Francisco le dedicó una media sonrisa también.
-Puede que sea la primera, pero, mientras sigamos juntos, sabes que no será la última.-
-...-
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Paso el tiempo, y sin darse cuenta, ya había pasado un mes.
En el segundo mes, una chica se iba a unir a su escuela. Lo tenían bien presente, una semana antes lo habían anunciado los maestros.
Así que, nadie estaría sorprendido.
Todos esperaban ver cómo era o quien era.
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El día que la chica tenía que llegar, Sabrina y Marcus estaban hablando de eso en la entrada de la escuela.
-¿Será que va a ser bonita?-
-¿Crees que sea rubia?-
-¿Como serán sus ojos?-
-¿De que tono será su piel?-
-Para mi, que va a ser una chica alta, rubia, ojos verdes.-
-... Literalmente acabas de describir una versión femenina de Máxime. Y además, yo creo que será chaparrita, pelo cafés y ojos grises.-
-¡No hablaba de él!-
-Aja. Si, como no.- Sabrina amaba molestar a Marcus con que le gustaba Máxime.