Siempre Tú

CAPÍTULO 4

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Logan

Voy entrando a la casa luego de pasar seis días agradables con Mei y su tía la señora Maylin. La casa de dos demonios que no me quieren ver ni en pintura que de seguro celebraron por lo que me hicieron mis idiotas fans subo las pequeñas escaleras de la entrada muevo la perilla, pero esta no se mueve esta con llave. Aún deben estar celebrando por el momento es un alivio no tener que soportar sus miradas cargadas de odio.

Saco la llave que tengo y abro la puerta y entro en casa está todo oscuro enciendo la luz de la sala y me encuentro con dos botellas de Ron vacías los vasos de cristal están sobre la mesita y tajas de limón si celebraron por mi estadía en el hospital.

Antes de subir a mi cuarto dejo mi maleta que la señora Maylin me trajo cuando esta hospedado en su casa. Recojo todas las cosas y las llevo al bote de basura boto las botellas y las tajas de limón, lavo los vasos barro la sala está sucia al igual que la cocina no sé qué tipo de parranda hicieron aquí y no me importa saberlo. Dejo todo en su respectivo lugar dejo la sala y cocina impecable.

Subo a mi cuarto abro la puerta y la verdad ya no me sorprende nada de lo que hay aquí. Todo está desordenado en las paredes está escrito la palabra “Asesino” y otras más como. Te lo mereces, lárgate, eres un monstruo, no mereces vivir. Todas esas palabras escritas con spray rojo. Lo mismo que me pusieron la última vez cuando estuve internado. Me tocara otra vez pintar las paredes.

Suelto la maleta y comienzo a ordenar mi cuarto tal y como estaba antes de irme. Sí que hicieron un desastre, sí que se desahogaron hasta incluso mi única foto que tenía en este cuarto está rota en pedazos.

Solo este año más Logan. Este año más y me largare lejos de aquí, voy a triunfar en la vida ese es mi sueño ser un gran Arquitecto y sé que lo voy a conseguir recojo todo me corte un poco el dedo índice derecho al juntar los cristales del cuadro donde tenía mi foto. Acomodo pongo unas nuevas sabanas y colchas en mi cama. Después una hora todo está en su lugar, bueno… salvo por las paredes el lunes después de clases vendré comprando pintura y unas brochas para pintar mi cuarto.

Tal vez el punto positivo de esto, del desastre que hicieron en mi cuarto es que puedo remodelar mi cuarto, aunque solo cambiar la pintura de las paredes. Me recuesto en cama despacio a pesar de que pasaron varios días el cuerpo aun me duele un poco. Me quedo dormido.

Me despierto por unas risas provenir de la planta baja se quiénes son mejor quedarme aquí un rato. La bulla no me deja descansar bien aun así me quedo en cama, hasta que mi estómago me ruge. No tengo opción debo bajar a alegrarles la fiesta deben estar ansiosos por ver al personaje principal de esta conmovedora fiesta.

Salgo de mi habitación y bajo las escaleras voy entrando en la sala cinco personas en total, pero solo dos de ellas me miran con un odio profundo que si sus miradas perforaran estaría ya lleno de hoyos. Los otros tres no los conozco son dos mujeres y un hombre.

–¿Qué haces aquí? –dice Reese Vallejo con una voz aguda y fría.

–Vivo aquí –digo natural.

–Lárgate –dice Sofía Jaramillo –¿Qué quieres? arruinaste nuestras vidas, ahora arruinas nuestra fiesta.

Esos dos que se suponen son mis padres me odian tanto que les daría un gusto verme muerto los otros tres invitados me miran con algo de desprecio parece que Reese y Sofía me hicieron famoso en su círculo de amigos. Comino hasta la cocina a servir algo.

–¿Qué haces? No toques nuestros alimentos –grita Sofía.

Camino al refrigerador y abro la puerta y un pie patea la puerta devolviéndola a su lugar –no toques mis alimentos con tus sucias manos –dice Reese con la voz dura me quedo parado frente al refrigerador y él está justo a mi lado fulminándome con la mirada de reojo veo como aprieta los puños fuertemente.

–Tomare lo que yo compre con mi dinero –respondo sin moverme del lugar donde estoy.

–Eso ya está donde debe estar –dice Sofía –en la basura.

Siento un nudo en la garganta mi cuerpo se tensó, escalofríos corren por todo mi cuerpo mi respiración esta agitada. Me doy media vuelta sin mirar a nadie y aunque no los vea sé que me están matando con la mirada. Camino de regreso a mi habitación subo las escaleras lento. Abro la puerta de mi habitación y me recuesto en cama y suelto todo el aire retenido en mis pulmones.

No tengo opción tendré que esperar hasta mañana, me quedo mirando el techo y empiezo a contar las grietas con la poca luz que entra por mi ventana. Y me pregunto porque sigo con estos en esta casa, sé que lo hago por honrar a Elizabeth. Pero es estúpido tener que soportar todo esto esas miradas las he visto desde que tengo uso de razón.

Me preguntaba porque me miraban así siendo su hijo después de un tiempo lo supe tenía una hermana. Una hermana gemela que falleció en el vientre de Sofía. Elizabeth adquirió una mala posición lo cual causo que ella se enredara con el cordón umbilical sobre su cuello y se asfixiara. Reese y Sofía esperaban con ansias a Elizabeth ya tenían su nombre escogido una habitación llena de cosas para ella.

Pero desafortunadamente no pudieron tenerla en brazos se vieron tan afectados por su perdida que se olvidaron de mí, se olvidaron que yo también era su hijo. Pero en vez te tratarme como su hijo me trataron como el asesino que asesino a su hermana a su querida hija. Cuando quería su atención nunca la tenía me despreciaban hacían como si yo no existiera.




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