Siete fases de la muerte

PLAN

MELANIE

Día tres:

Los ruidos de afuera me despertaron, estaba sola en la cama y Antuan no se encontraba dentro de la habitación. Me incorporé de a poco y despabilé antes de ponerme de pie.

El estómago me gruñó en señal de falta de alimento; me puse de pie y a travesé la puerta.

Todos se volvieron para verme, mi madre encabezaba la fila y me sonrió.

—Hola —saludó como si nada, con una sonrisa grande; observé que estaba repartiendo cosas.

—¿Qué pasa? —pregunté.

—Es hora de irnos —mencionó, caminando a mí para tenderme un pequeño morral—; he traído solamente lo necesario para sobrevivir dentro.

Miré por encima de su hombro a Antuan, que preparaba su morral propio; pero no establecía contacto con nadie.

—¿Es prudente? —quise saberlo.

—Nunca lo es —Me contestó Marcus, tocando mi hombro con un leve apretón.

—Coman un poco antes de irnos —ordenó mi madre, caminando a Antuan, que la siguió escalera abajo.

Los observé irse, queriendo saber qué es de lo que hablarían, pero tendrían que dejar de ser tan fisgona.

...

ANTUAN

Se detuvo al punto del ultimo escalón, en donde creí que ya nadie nos escucharía.

—Él no se ha recuperado por completo, su ración de suero enigmático se agotó ahora contigo fuera —explicó, hablando de mi padre.

—Eso no lo detendrá, ahora sabe que queremos salir y hará todo por no dejarme ir —expliqué—, y esta vez no pretendo volver.

Sentí un hueco en lo bajo de mi estómago cuando el recuerdo llegó a mí, un escalofrió me envolvió al mismo tiempo que un vuelco. Apreté la garganta para no llorar.

Klay me tomó del hombro, dándome aliento.

—Le he dado una gran sepultura —Me intento animar—, deja de martirizarte.

Miré al otro lado de las escaleras, apretando fuerte y respirando profundo.

—Tenemos que poner a salvo a tu hija, y avisar a todos fuera, en el edificio —cambié de tema, pasando duro.

Klay asintió.

—Me aseguraré que todos salgan en el mismo sitio, pero si Hatway me descubre, no me quedará mucho tiempo.

—Ven con nosotros —Le pedí.

Ella negó.

—Alguien debe cuidarlos desde afuera —respondió.

Cuando volvimos a subir todos estaban listo, habían comido como se los pidió Klay, y en cuanto nos dieron orden, bajamos, subiendo al mismo auto que no sacó de la mansión hace un par de días.

Hice contacto con Melanie, sin querer, y aprecié el inmenso hueco, y el arrepentimiento en su mirada. Yo no la iba a culpar por nada; fue muy insensato de mi parte tratar de sacar a una niña de este lugar, intentar meterle en la cabeza un mundo de ese tipo.

Y que lo asimilará.

Por otra parte, mi padre fue quien dio la orden, el mismo acabo con la vida de su propia hija, y juré en ese momento que me las pagaría.

—El plan es dejarlos muy cerca de la frontera —comenzó a explicar Klay—, una vez cerca tendrán que atravesar la valla que los meterá automática a las fases; no puedo desactivarlas, me descubrirían de inmediato, solo espero que salgan con bien.

Todos compartimos miradas, el temor se sentía en el aire, y también los nervios de cualesquiera.

—Llevan comida muy racionada, háganla durar, igual el agua, un arma para cada quien y balas —prosiguió—, es todo lo que pude conseguir.

Melanie se acercó a su madre y la estrechó, durante un largo tiempo.

La ciudad hecha pedazos pasó con rapidez frente a nuestros ojos; la suciedad, los autos abandonados y la cantidad de residuos.

—Duerman un poco, estaremos un par de horas avanzando —comentó Marcus, mirando a todos, y ciertamente todos le tomaron las palabras.

Irina me observó un par de minutos y se sentó a mi lado cuando todos se acomodaron a dormir.

—¿Hablaremos de Micaela antes de entrar a ese infierno? —preguntó por lo bajo, mordiendo las uñas de sus dedos.

Giré los ojos, volteando a la ventanilla.

—No tengo nada que decir sobre ella —murmuré, sin mirarla—, lo que hizo, fue porque quiso, yo no te debo explicaciones.

—Solo contesta una pregunta —habló desafiante—, ¿ella murió?

Lo repasé en mi cabeza varias veces antes de contestar; sentí los ojos de Melanie en mí, y sabía que había escuchado todo.

—No lo sé —Le respondí de una.

Irina se recargó por completo sobre el respaldo de su asiento y soltó una risa amarga.

—Nunca los comprendí, nunca entendí por qué su manía de ser tan jodidos misteriosos —escupió, hablando un poco más alto.

—Ella solo quería protegerte —hablé tan fuerte como ella.

Marcus se percató de ello y se inclinó hacia enfrente, mirando a Irina.

—No es el momento de comenzar una pelea —La aplacó, mirándola con demasiada fuerza; como lo hacía antes.

Irina se volteó incapaz de soportar el mirar; y se quedó callada.

—Duerman chicos —aumentó Klay en un tono de reprenda.

Mi cabeza se llenó de Micaela en ese momento, y las decisiones tontas que habíamos tomado en el pasado. De las cuales ahora me arrepentía bastante.

Miré a Melanie, y ella estiró una mano, tomando la mía, con una pequeña sonrisa plasmada en sus labios. Se la devolví lo mejor que pude; y no solté su agarre.




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