Sigue Las Estrellas

Capítulo 2 Los Destellos

Alizza ordenó las cuatro tazas sobre la mesa del comedor mientras revisaba las tostadas, la mermelada y el queso.

Su madre, la señora Alba, probó la leche.

—Ay Alizza, le echaste agua a la leche, en vez de café con leche tomaremos imitación. Y mira las tostadas, te quedaron algo pasadas.

—Madre, debemos estirar nuestra economía. Varios recibos por pagar y arreglos en la fachada de casa. Mi bono de este mes está desahuciado, desmantelado, agonizante. No creo que en un día venda quince colchones tipo premium y me den el pase dorado.

Apuró su agua-café y salió corriendo con sus tacones en la mano. Solo se los colocó en la puerta de la casa.

El autobús de la empresa pasó justo a tiempo y ella se subió rápido. Al subir a prisa, su falda plisada se rozó con el gancho del paraguas de la señora Olinda y se rasgó.

Suspiró, buscó en su gran bolsón hilo y aguja, y se puso a coser.

Sus compañeros se rieron. Es que esta mujer es ocurrente.

Alizza sonrió mientras daba la puntada.

Mujer prevenida, rescata la mañana.

El autobús llegó a la empresa y todos los trabajadores descendieron. En el trayecto todos hablaban de lo mismo: los ascensos y los cambios que se avecinaban.

Al ingresar a la sala de juntas, Teresa los recibió con su entusiasmo de siempre, repitiendo consignas.

El salón parecía una piñatería. Globos fucsias, verdes y rojos, cintas de colores colgando del techo, un pastel de Caperucita, sobres dorados en una bandeja de tono plateado, bebidas y la barra con panecillos.

El jefe Rolando tomó la palabra. Felicitó a todos por las metas cumplidas y hasta pidió un aplauso para los que no lograron bono.

Luego anunció los cambios.

Se hizo silencio.

—Y en Luces y decoración... Alizza, nuestra vendedora... ejemplar, puntual y.… ordenada —dijo Rolando, buscando la palabra.

Todos aplaudieron. Alizza, sorprendida, se puso de pie.

Dio las gracias lanzando su consigna, con las manos extendidas y en voz optimista:

—¡Sí, brillando lo lograremos! ¡Destellos para tu hogar!... Uhhh... haré un mejor eslogan.

Todos rieron, desayunaron y salieron a sus nuevos puestos.

Al llegar al departamento, su compañera Lucy, quien hasta ese día estaría en la dependencia de Luces, la recibió.

Lucy le narró todo: sobre los clientes, las ventas, los bonos, y luego le susurró, bajando la voz:

—¿Tú sí tienes idea del tema?

Alizza se rio.

Ella tenía un curso en electrónica, electricidad, electrolitros y algo más.

Lucy la miró asombrada.

—¡Guau, sí que eres preparada hermana, vienes con todo!

Dieron una mirada a la bodega, a algunos modelos que habían llegado esa mañana. Alizza vio una esferita que brillaba, algunas lamparitas de techo, otras para muros, y se le vino un desánimo por un segundo.

Lucy le dio las llaves y se despidió. Mientras se iba al departamento de bolsos y calzado, reía feliz. Por fin se había quitado ese puesto de limpiadora de lamparitas.

Alizza se quedó sola. Encontró una bodega desordenada y comenzó a diseñar un nuevo estante y a ordenar las repisas. Al final de la noche, a la hora de salida, su sección estaba patas arriba, pero pintaba bien.

Después de un largo viaje, llegó a casa. Otra vez sin luz.

Y de paso, baño en el patio, a punta de manguera de jardín. Se colocó su traje de baño enterizo y entre la luz de la linterna se bañó rápido. Tomó su té y se fue a dormir.

Nota de diarrio - 23:47 - Casa, con linterna recargable al 12%:

Querida vida, hola, soy yo... sí... yo, Alizza.

Tuve un día lleno de sorpresas, con globos y cintas que colgaban y lucían espantosos. Esta noche no vino el latoso de Fiasco Blasto, o como diablos sea que rime mejor.

Mi madre no pagó la luz, a mi hermano le tocó irse en bici a trabajar y papá es el único que le encanta tomar café ligero con poca leche, pero echarle agüita es una buena receta...

Mañana debo limpiar lámparas de todo tipo y darle un vuelco a ese rincón que nadie le echa un ojo. Solo un sitio puede ser vistoso si colocas la iluminación en el orden perfecto. Armonía, universo, armonía, dicen que hay que armonizar con la vida.

Adiós vida. Att. Alizza, pero no Milano… (Aunque a veces creen que soy actriz)




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