Sigue Las Estrellas

Capítulo 3 Algunas Manos, No Mecen Cunas

La alarma sonó a las 4:30 de la madrugada. Una que su madre había dejado en la cocina, conectada a una bocina.

Todos se levantaron asustados.

—¡Ah, qué escándalo mamá! —gritó Rodfer, el hermano de Alizza.

Alizza salió con su cabello hecho un nido de gallinas, con unas pantuflas que le quedaban grandes — eran las de papá — y una bata de baño.

Al llegar a la cocina, la madre estaba tomando té, tranquila y relajada.

—Ay mamá, ¿qué es lo que pasa? —dijo Rodfer.

La señora dijo:

—El agua llega justo ahora y nos toca recoger, llenar el tanque auxiliar, es que no hay luz, hay que llenarlo manualmente, y lavar y limpiar rápido.

Todos se miraron con caras abrumadas. La madre sonrió y dijo:

—En unos días es quincena y tu padre cobrará, y tu hermana se ganará un bono posiblemente.

Alizza se colocó las manos en la cintura mientras se acomodaba el cabello.

—No tengo bonos este mes, y ahora me toca ir a vender lámparas y todo ese mundo de luces, con la desfortuna de que en esta casa no tenemos ni una lucecita.

Su madre los animó diciendo que al que madruga, Dios le ayuda.

Y Alizza, tomando el balde para empezar a cargar agua, dijo:

—Al que madruga no le ayudan, le toca ponerse a trabajar... porque no hay luz y la motobomba no anda.

Suspiró.

Después de cargar agua, lavar y ordenar su habitación, Alizza se tomó su taza de café con un pan tostado y una rodaja de queso.

La señora Alba le entregó una lonchera.

—Mira Alizza, pensé que puedes ahorrar en vez de gastar en esa cafetería que solo vende comida chatarra, y donas y galletitas. Mamá te hace la vida feliz, ¡tarammmm!... arroz con verduras y verduras.

Alizza tomó la lonchera, salió corriendo y a tiempo para subir al autobús. Esta vez, por suerte, no se rompió el vestido naranja, pero todos miraron con curiosidad la lonchera.

Teresa, con su conjunto tono tigresa, se acercó.

—Ay, cariño, no me digas que te hacen la lonchera... está algo pasada de moda... parece de tu abuelita.

Alizza apretó la lonchera y se rio.

—¡Ay, ¡cómo crees! Esta lonchera es un regalo, parece vieja pero no lo es, es algo vintage, elegante, sobria y.… casual.

Al llegar al trabajo y abrir su sección, miró el desorden y cerró los ojos. Pensó:

Uf, esto es peor que cargar baldes de agua a la madrugada... pero espero un milagro. ¿Dónde estás milagro?

Mientras Alizza acomodaba la nueva mercancía y revisaba el inventario, descubrió un hueco financiero. Había 12 lámparas que aparecían como faltantes.

En ese momento, una clienta se acercó para echarle un vistazo a una lámpara de techo, modelo Konsay, marca nueva que tenía descuento por un mes, y de paso labia de vendedora.

—Señora, veo que le encanta la Konsay, es cristal tallado, veintisiete lágrimas y tres pequeños bombillos luz cálida, ideal para la sala, el comedor... y...

La mujer la interrumpió y le dijo:

—Señorita, posiblemente le compre algo, pero, ¿podría por favor quedarse con mi bebé?

—¿Ahhhh... yo, cuidadora de bebé? Pero yo no...

La mujer se alejó y le dejó un bebé en su coche. El chiquitín arrancó a llorar y Alizza miró a todos lados. La gente se alarmó. Se acomodó el fajo, tomó al bebé en brazos.

—Bien, a ver niño, no llores, ni creas que voy a mecer la cuna carrito. Estos brazos mecieron baldes de agua y quedé rendida.

Mientras acunaba al bebé, entraron dos abuelas que se enamoraron de la imagen.

—Qué linda, pobrecita, tener que traer su bebito al trabajo, es duro, pero recibirá mucha luz.

Las abuelas se llevaron tres lámparas de jardín y una esfera de luces multicolor.

Al irse, Alizza miró al bebé...

"La vida es una cuna y hay una mano que siempre la mece..."

La madre llegó y compró su lámpara. Se marchó dando las gracias y Alizza observó que tenía pis en su vestido.

Ni modo. Agua en la mañana y ahora pis... pis de multicolores.

Horas más tarde, la pluma plasmaba algunas notas.

Nota de diario - 12:30 am. En casa, con mi linterna solar nueva.
Querida Vida:

Alizza al mando.
Mi inventario tiene faltantes y debo ingeniármelas o terminaré pagando luces ajenas de mi bolsillo.
Mi almuerzo estuvo... regular. Mamá echó ajo y cebolla como loca y ahora huelo a sofrito vintage.
Nota mental: llevar siempre un delantal en la cartera. No sea que me vuelvan a dejar un bebé y me haga pis de multicolores otra vez.
Aun así, hoy disfruté la vida con sus cunas emotivas.
Ahora toca preparar el cumpleaños de papá. ¿Invitar a Teresa? Sí, es buena idea. Siempre trae todo un carnaval a cuestas, y con botellas.
Att: Alizza sin Milano, con linterna nueva en mano.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.