Sígueme el juego-Segundo libro de la saga: vidas cruzadas-

Capítulo 5

MAYA

MAYA

La oficina a la que me había llevado Román imponía de una manera casi soberana.

Veía a las chicas perfectamente vestidas mientras yo iba con la misma ropa de aquella mañana. Una ráfaga de vergüenza se apoderó de mí, pero intenté disimular para que no pareciese que me había afectado más de lo previsto.

Las paredes eran de un color grisáceo. Se podían ver imágenes de varios deportistas, similares a los carteles que poníamos en el cine.

Vi a Seven en uno de ellos.

Y, después, a Román.

Salía especialmente bien, pero yo no habría hecho la fotografía de esa manera. Habría utilizado una imagen más natural, menos preparada.

Pero ¿quién era yo para decirles cómo debían hacer las cosas?

El trato aún rondaba mi cabeza.

El dinero me vendría demasiado bien. Además, podría dejar, aunque solo fuera temporalmente, uno de mis trabajos y centrarme más en las clases de fotografía y en la universidad.

Aunque la mera idea de tener que ser la sombra de Román no me gustaba en absoluto, una parte de mí sabía que sería un trabajo relativamente fácil.

¿No?

Solo tenía que fingir que era su novia.

Tampoco podía complicarme tanto la existencia.

¿Verdad?

Tanta incertidumbre me abrumaba y no me dejaba pensar con claridad, a pesar de que solo estaba a dos pasos de escuchar lo que el representante de Román quería decirme.

—¿Estás bien, nena? —me preguntó Román.

—No me llames así —suspiré.

—Debes acostumbrarte —sentenció con una sonrisa—. Te llamaré así si al final accedes al trato.

—No es necesario poner apodos. Eso no implica que quieras más o menos a una persona. Perfectamente, una pareja puede llamarse por su nombre y quererse muchísimo —dije con seriedad.

—Lo sé, pero mi estilo no es así. Me gusta ser «empalagoso». Venga, nena, tampoco está tan mal.

—Odio que me llames así —gruñí.

—A mí me encanta ver cómo se te pone la cara roja de la ira. Es divertidísimo —dijo, riéndose por lo bajo.

Lo fulminé con la mirada.

Enseguida, una rubia espectacular nos dio paso a un despacho de lo más ordenado.

La ausencia de color no me gustó.

No había ni un solo matiz que contrastara con el gris y el blanco de la estancia. Tampoco había nada personal que indicara que alguien trabajaba allí.

Era triste.

Al menos, en mi opinión.

—Menos mal que has conseguido que venga —dijo el hombre de unos cuarenta años con un suspiro.

Se levantó de su silla de cuero y se aproximó hasta mí.

Extendió la mano y se la estreché con seguridad.

No aparté la mirada.

Ni titubeé.

—Me gusta. Parece una chica con carácter —le dijo a Román.

—Bueno... si tú lo dices. —Se encogió de hombros.

—Por favor, Román, vete. Debo hablar con la señorita Carrington a solas.

—Pero... —se apresuró a decir Román.

Lo miré.

—Es una reunión privada, lo que implica que solo las partes implicadas deben estar presentes. Así que haz caso y vete —dije con seriedad.

Román masculló algo que no logré oír.

Me toqueteé de manera inconsciente el audífono y miré a Bratt.

—Me alegra que alguien le plante cara. Al menos así esto será más fácil.

Fácil para usted. Para mí no.

—Vale, Maya. Sé que esta es una situación poco ortodoxa.

—¿Poco? —pregunté con una sonrisa.

Él se rió por lo bajo.

Enseguida empezó a rebuscar algo en el cajón de su escritorio.

La curiosidad me estaba matando. Aun así, me mantuve erguida, con la cabeza alta y una sonrisa impecable.

Me tendió un fajo de hojas.

En la primera podía leerse:

«Contrato de colaboración temporal con fines de imagen pública».

Era mucho más serio de lo que me esperaba.

—Vale, ahí tienes toda la información: cuándo se realizarán los pagos, cuánto cobrarás y las cláusulas que debes tener en cuenta. Estas pueden modificarse según lo que tú desees. En eso decides tú —me explicó con tranquilidad.

—De acuerdo...

Tosí porque la voz me salió más ronca de lo que esperaba.

Empecé a leer:

Contrato n.º 047/PR-IMG

Entre:

Román Robinson, deportista, en adelante «Parte A».

y

Maya Carrington, estudiante universitaria y trabajadora, en adelante «Parte B».

Ambas partes acuerdan el siguiente contrato de colaboración con fines de representación pública e imagen mediática.

Objeto del contrato

La Parte B aceptará representar públicamente el papel de pareja sentimental de la Parte A durante el periodo establecido, con el objetivo de reforzar y estabilizar la imagen pública del deportista frente a patrocinadores, prensa y terceros.

Cláusula segunda: Duración

Duración inicial:

Seis (6) meses.

El contrato podrá ampliarse, reducirse o finalizar anticipadamente si ambas partes y la agencia consideran que el objetivo de imagen ya ha sido alcanzado.

Parpadeé varias veces y miré a Bratt.

Me observaba con una sonrisa expectante que hizo que todo mi cuerpo se estremeciera, y no precisamente en el buen sentido.

—Vaya... Qué profesional —intenté bromear.

—Siga leyendo, señorita Carrington —me animó Bratt.

Asentí.

Cláusula tercera: Retribución

La Parte B percibirá:

5.000 dólares mensuales

durante toda la duración del contrato.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.