Estaba en mi camioneta moviendo rápidamente mis pies mientras sostenía el volante con mis manos y reposaba mi cabeza en este.
-Estúpidas farmacias- dije mientras apretaba el volante- ¿Como no van a tener un inhibidor del sueño? -
Respiraba profundamente mientras apretaba más fuerte el volante. 5 tiendas en total. En ninguna había uno disponible ya que no estaban surtiendo el medicamento por la falta de la demanda. Mi próxima inhalación entra a mis pulmones con más dificultad.
Sabía lo que venía. No era pánico inmediato, era la anticipación que identificaba pero que aun así encendía mi alarma de incendios. Se que pasaría exactamente cuando no las tomo, no porque me lo hayan explicado un montón de veces si no porque ya estuve ahí un montón de veces. Pesadillas que no son sueños. Escenas que no se deforman. Olores que no deberían existir en la memoria. Una lagrima salió de mi ojo, luego otra y otra más. Las limpie rápidamente mientras me incorporaba lentamente, me mire a través del retrovisor, mis ojos estaban ligeramente rojos. Me los frote lentamente. Tengo que tranquilizarme. Mi cabeza daba vueltas, pero aun así aflojé el agarre del volante, mis dedos me dolieron un poco cuando lo solté. Respira profundo y exhale más mientras seguía con las manos en mis ojos. Di un par de respiraciones más y tome mi teléfono desbloqueándolo y buscando el contacto que necesitaba, pulse en llamar.
Sonó una vez, dos veces, tres veces. A la sexta iba a colgar, pero el sonido de una respiración conocida me tranquilizo un poco.
- ¿Hola? ¿Callum, eres tú? - la voz del doctor Robertson sonaba un poco agitada
-Hola Dr. sí, soy yo...yo de nuevo-
-Es bueno saber de ti Callum. ¿Qué tan el clima en Montana? Escuche que habría una ligera nevada este fin de semana-
No dije nada por unos momentos, él lo notó de inmediato.
-Callum- me llamo suavemente- ¿Que sucede?
-No hay- mi voz sonó aguda- No hay Prazosina doctor, habrá una nevada, los negocios cerraran durante los dos días de nieve y yo estaré solo en casa y tendré que dormir y sabe lo que implica eso y será todo de nuevo y no poder cerrar los ojos y.…-
-Callum- la voz calmada del doctor salió calmada en contraste con la mía-Respira y cálmate por favor-
Me detuve como me pidió, respiré profundo mientras veía al exterior a las personas ajenas a mí. Cuando me calmé lo suficiente volví a hablar.
-Lo lamento. Se que debe de estar muy ocupado en este momento. Disculpeme de verdad-
-No pidas perdón Callum- su tono amable me hizo hacer una mueca-A ver primero lo primero, no hay Prazosina en ningún lado. ¿Qué es lo que te preocupa ahora mismo?
Casi bufaba por la pregunta tan obvia, pero recordé que es su protocolo.
-Dormir- respondí cansado- Soñar
-No. Esa es la consecuencia. ¿Qué es lo que aparece cuando cierras los ojos? -
Aprete la mandíbula. Las imágenes pasaron rápidamente por mi cabeza.
-Altendof-
No dice nada durante un segundo más largo.
Sé que está ahí.
-Entonces vamos a hacer algo distinto –dice- No vamos a huir de eso estas noches.
Siento cómo el pulso se me acelera.
-No. No. No puedo revivirlo otra vez.
-No te voy a pedir que lo revivas -responde calmadamente- Te voy a pedir que lo pongas fuera de ti.
Me explica despacio, como si cada palabra tuviera que atravesar una pared gruesa.
-Quiero que escribas. No bonito. No completo. Incluso si no quieres, no lo hagas cronológico.
-No quiero -le digo- Siempre que escribo eso… vuelve. Ya lo intentamos una vez y no pude ¿Que no lo recuerda?
-Vuelve porque está atrapado –contesta- Altendof no tiene salida en tu cabeza. Vamos a dársela. Y si, si lo recuerdo, pero solo lo intentaste una vez ¿Recuerdas?
Cierro los ojos un segundo. Me arrepiento. Los abro de inmediato.
-Empieza por lo más pequeño -continúa- Un sonido. Un olor. Una frase que alguien dijo. No todo. Solo una cosa. Inténtalo de nuevo, por favor-
Mire a mis pies, no me había dado cuenta de que seguían moviéndose rápidamente. Una duda me carcomía en ese instante.
- ¿Y si no sirve? - mi voz salió quebrada, el doctor no volvió a decir nada por unos segundos.
-Entonces buscaremos otra forma. No nos rendiremos. Cuando termines una página-dice-, te levantas, tomas agua y miras a tu alrededor. Me recuerdas dónde estás.
-Estoy en Whitefish —murmure-
-Exacto. No en Altendof
Respiro otra vez. Esta vez duele menos. Mi pulso se relajó más mientras aflojaba el agarre del volante, mis dedos estaban entumidos.
-Doctor- di un suspiro cansado- Gracias de verdad, no sé qué haría sin usted y de verdad sé que a esta hora está ocupado y lamento interrumpirlo, pero lo necesitaba
-No te preocupes por eso Callum, cuando sea una crisis puedes escribirme. Sabes que aquí siempre habrá un espacio para ti. No estás solo, recuérdalo, tienes la ayuda de algunos recuerdalo, tienes la mía y la de la capitana Pretovich y el capitán Martinez-
-Ah, claro, Marco- ese estúpido- No lo creo por él, pero gracias. Conseguiré donde escribir eso, muchas gracias por escucharme de verdad.
-A ti por acudir a mí. Cuídate Callum y abrígate para que no enfermes-
Rei, esa no era unas de mis preocupaciones en ese momento.
-Lo tomare en cuenta-
Nos despedimos y colgamos. Me quede en silencio en el auto, solo podía escuchar mi respiración que ahora estaba tranquila. Eso era bueno, supongo. Encendí el auto que respondió al instante.
-Puedo hacerlo- di reversa para salir- Sera fácil, he hecho cosas más difíciles-
Trate de sonreír, pero solo salió una mezcla solemne. Conduje hacia mi segundo destino.
La florería se veía igual desde la última vez que estuve ahí hace algunos días.
“¿Qué esperabas?” me pregunte sarcástico.
Al entrar la campanilla volvió a sonar arriba de mí. No había nadie en el mostrador ni en la tienda. Entre con cuidado.
Editado: 13.03.2026