Siguen Respirando Codigo Lambda

10

En la noche al salir de la ducha, cerrar todas las puertas con seguro y hablar con Valka por mensaje donde me preguntaba lo mismo, decidí volver a escribir un poco acerca del segundo día, tomé el cuaderno de nuevo y empecé a escribir luchando por que mis ojos se quedaran abiertos.

Cuando salimos de la armería de Filip no vimos ningún infectado por el lugar, lo cual nos pareció raro ya que en la noche los habíamos escuchado. El día estaba soleado y con nubes blancas arremolinándose, si fueran otras circunstancias diría que es un buen día para disfrutar con tu familia. Si la siguiera teniendo.

Avanzamos por la calle en silencio, Valka iba a la cabeza con su fusil levantando e inspeccionando todos los lugares, Marcus en el medio con su hijo de la mano y yo detrás de ellos, el rifle de cerrojo que tenía en manos temblaba cada vez que escuchaba un ruido. Las calles del centro de la ciudad estaban completamente vacías salvo por los autos abandonados y las manchas de sangre que nos topamos.

—Valka— llamo Marcus en voz baja— ¿No hablaste con unos compañeros ayer? ¿No volvieron a contestar?

—No— contestó sin dejar de avanzar— El radio no sonó durante toda la noche, incluso ustedes lo escucharon cuando estaban charlando.

—¿Nos escuchaste? — le pregunté con el mismo tono de voz bajo.

—Por supuesto, estoy casi seguro de que ninguno de ustedes pudo dormir igual. Estoy segura de que ellos están bien, son buenos luchadores.

Seguimos avanzando por un largo rato, afortunadamente no nos topamos a ningún infectado durante las primeras horas. Incluso comentamos que era raro el no ver a ninguno.

—Papá me duelen los pies ¿Podemos parar? — Ike se quejó, los tres nos detuvimos. Marcus nos miró a los dos.

—Busquemos un lugar donde podamos descansar un poco, vamos Ike aguanta un poco más.

El niño hizo un puchero, pero asintió, Marcus lo cargo subiéndolo a su espalda. Buscamos un lugar, encontramos una cafetería, las ventanas estaban destrozadas, Valka entró primero, había sangre seca en las paredes y marcas de garras en el lugar, negó y seguimos avanzando. Después de un rato entramos a un edificio habitacional, la puerta rechinó un poco al abrir la puerta.

—Manténganse alertas— Nos dijo la militar encendiendo su linterna del arma.

Avanzamos en silencio, los pasillos no tenían sangre como en la cafetería, se veían normales, como siempre. Intentamos abrir una puerta y fallamos en el intento, la segunda y la tercera fue lo mismo. La cuarta fue la ganadora; estaba entreabierta sin ningún rastro de personas adentro, la empujo y levantó su arma.

—No hay nadie. Ni indicios de pelea—

—¿Oyen eso? — les dije girándome hacia atrás— Esos no… no son. ¿Pasos?

Todos nos callamos poniendo atención. Podíamos escuchar pasos arriba en el tercer piso.

—Hay que entrar ya…—

Algo salió de la puerta del departamento, se abalanzo hacia Valka violentamente. Marcus se echó para atrás instintivamente protegiendo a su hijo. La cosa seguia pareciendo humano pero su mandíbula dividida, sus dientes y sus garras decían lo contrario. Esa cosa derribo a Valka al suelo, ella solo lo sostenía del cuello mientras como podía esquivaba los rasguños.

—¿¡Pueden ayudarme?! — nos gritó.

Mire rápidamente a Marcus que sostenía a Ike. Levante el rifle, me lo coloque como me enseñaron hace unas horas, quite el seguro y apunte torpemente, el tiro le dio en la espalda deteniéndose por un instante. Valka aprovecho ese momento para derribarlo colocándose encima de él y sacando su pistola disparando en la cabeza de esa cosa. Se dejo de mover.

Los pasos ahora se movían rápidos, un rugido resonó en el edificio.

—¡Adentro ahora! — Marcus nos dijo entrando con Ike, Valka tomó su rifle y también entró, yo entre al final cerrando la puerta fuertemente y sosteniendola con las manos. Vi el cerrojo, estaba roto.

Valka se acercó a mi lado mirando el cerrojo, sus ojos se abrieron con sorpresa. Miro a todos lados del departamento.

—El sofá— fue hacia la sala jalando el sofá con ayuda de Marcus, cargaron el sofá cuidando de no hacer ruido, los pasos veloces resonaban en el pasillo— Callum hazte un lado.

La obedecí y colocaron el sofá rápidamente, hizo un ruido fuerte cuando lo colocaron bloqueando la puerta, se escuchaban jadeos por el otro lado. Marcus nos susurró que nos escondiéramos. Él se encerró en un baño que estaba en la sala. Valka me tomó del brazo y me jalo detrás de los muebles de la cocina, nos agachamos lado a lado.

—No hagas ningún ruido—

Mi corazón latía rápidamente. ¿Alguna vez has sentido tanto miedo que te paralizas? Fue la primera vez de varias que lo sentí.

Un golpe en la puerta me hizo sobresaltar, apreté el rifle fuertemente. Valka soltó un jadeo ronco, se asomó un poco mirando la puerta. Los golpes se intensificaron más, el sofá chirriaba por el esfuerzo provocado cuando se movía, no tardaría en abrirse la puerta.

La puerta se abrió fuertemente, Valka se escondió rápidamente a mi lado cerró los ojos un momento y tomó su pistola. Pasos resonaron por el departamento, jadeos graves y sonidos de carne abriéndose que sabía que era la mandíbula era lo único que resonaba en nuestro alrededor. Valka se asomó de nuevo, yo iba a preguntar que pensaba hacer, pero me detuvo alzando su mano.

— Es solo uno— susurro volviendo a esconder— Está delante de donde están los chicos.

—¿Qué hacemos?

Miro a todos lados. Me dio un ligero golpe en la pierna señalando a un lugar de la cocina. Había un porta cuchillos en la barra de la cocina.

—¿Puedes alcanzarlos? — me pregunto, iba a protestar, pero no dije nada.

Asentí. Los jadeos graves provenientes de la creatura se hacían más graves, empezó a golpear la puerta, pude escuchar el sollozo de Ike. Me moví rápidamente en silencio, me arrastre agachado y estire mi brazo hacia el porta cuchillos, me levante un poco más y alcance el mango de uno.



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En el texto hay: suspense, boyslove, bioterrorismo

Editado: 13.03.2026

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