Siguen Respirando Codigo Lambda

12

Habían pasado algunos días desde que mi síndrome de abstinencia se había calmado, los días se sentían más ligeros y las noches no tan tenebrosas, eso era lo mejor para mí. Valka me llamaba para saber el cómo estaba y para recordarme que iría a verme en unos días, para que estuviera preparado y que no tuviera mi hogar hecho un chiquero. Me ofendí un poco cuando me lo dijo.

Después de la tormenta de nieve salía todos los días en la mañana a correr por el lago, tenía que mantenerme en forma, si no Valka me daría un sermón de la importancia de tener una condición necesaria para nuestro deber. Como amiga era lo mejor, como jefa era muy estricta.

Había ocasiones que en mis trotes matutinos me encontraba con mis vecinos a los cuales saludaba con amabilidad, ayude a Parker el padre de familia a deshacerse de un mapache que estaba en su casa, el pobre animal estaba demasiado asustado por los gritos de su esposa y la insistencia de sus hijos por quedárselo. Al final lo sacamos de su casa fácilmente, en agradecimiento su mujer me regaló unas galletas de chispas de chocolate, me las devoré ese mismo día con un poco de chocolate caliente.

Incluso vi al viejo Richard con su pañoleta cubriendo su calvicie y a su mujer Iris, la anciana es muy amable conmigo, ella me contó que tiene un pequeño huerto en casa, le gusta cultivar tomates y zanahoria, Richard solo refunfuñaba o se tapaba su cabeza cuando veía su pañoleta.

No vi a Noah o a su hermano en mis salidas matutinas, pensé que al ser Noah un chico de dieciséis debería de estar en el colegio, quizá se lo pregunte la próxima vez que lo vea a él o a Jasper. Me preguntaba cómo les estará yendo a los dos en su granja, quizá algún día los visite.

Tenía el cuaderno negro en mis manos, estaba en la sala con una manta en mis piernas y el bolígrafo al lado de mí. Después de conseguir mi medicina hablé con mi psiquiatra, me preguntó acerca de si había funcionado el escribir lo sucedido en Altendof, le respondí que no. Aun así, insistió en que lo siguiera haciendo.

Abrí el cuaderno en el último párrafo que escribí, el segundo día de la infección fue uno de los más intensos para mí. Tomé el bolígrafo y empecé con mi ejercicio.

Avanzamos rápidamente por las calles ignorando a los infectados que no nos habían visto o enfrentando a los que nos estorbaban en nuestro camino, Ike se colocaba detrás de nosotros cuando sucedía eso, había ocasiones que se aferraba de mi pierna tapándose los ojos o los oídos. El rifle Remington y yo nos empezábamos a llevar mejor, aunque mis manos temblaran al momento de apuntarle a un Segador o cuando uno de los trepadores corría a cuatro patas hacia nosotros, algunos gritaban guturalmente como si fueran criaturas sacadas del infierno. Marcus me daba algunos tips sobre cómo apuntar mejor, Valka me guiaba como recargar más rápido y moverme para que no me mataran.

Llegamos al parque, lo primero que note fue el silencio, no había ninguna ave cantando en los árboles, había sangre seca en el asfalto o en el césped o incluso puedo jurar que había cuerpos flotando en el lago artificial. Nunca me gustaron las multitudes de personas, pero en ese momento era una de las cosas que más deseaba para combatir ese silencio penetrante.

Los columpios se balanceaban por la fuerza del viento y las copas de los árboles se balanceaban, me detuve para observar mejor, Valka iba a la cabeza seguida de Marcus y su hijo, yo observaba un carriola de bebé en el suelo, tenía sangre en seca en los bordes.

—Callum— la voz de Valka me habló desde el frente— No te quedes atrás—

—Valka, eso… ¿Crees que…?

—No lo sé. Solo camina, no te quedes atrás. —

Marcus jalaba a su hijo tratando que no viera la escena perturbadora, el niño me observaba y luego a su padre como si eso le fuera a dar respuestas, mis pies se movieron pesadamente tras ellos. Teníamos que llegar al centro comunitario rápido.

El parque Krolewskie era uno de mis lugares favoritos, a veces iba con Lev a ver los espectáculos que hacían las bandas independientes en el teatro al aire libre o incluso a ver películas que proyectaban los viernes o sábados con mi familia. Era una sensación extraña como uno de los lugares que me daban esa felicidad con mis seres queridos ahora solo era cementerio, nos encontrábamos algunos cuerpos que habían sido comidos o destrozados hasta ser solo una mancha de huesos o sangre.

—Esto no me gusta— dijo Marcus— No hay ningún ruido, ni siquiera de aves o esas cosas… ¿Como dijeron que se llaman?

—Segadores— le respondió Valka— Y tienes razón. Tengo un mal presentimiento, no se separen. —

Seguíamos andando por el parque, el sonido de la copa de los árboles balanceándose por el aire era lo que nos acompañaba en todo momento, el sol fue cubierto por una de las nubes que estaba en el cielo haciéndome sentir un escalofrío. Ike caminaba detrás de su padre y delante de mí, observando todo a su alrededor y cerrando sus ojos cuando nos cruzábamos con una mancha de sangre seca o una extremidad humana. Marcus iba aferrado a su escopeta con el dedo en el gatillo listo para defender a su hijo de cualquier amenaza, miraba a todos lados y se tensaba cuando el viento silbaba entre los árboles. Valka por su cuenta iba con el fusil en el hombro y su pistola en sus manos, caminaba con prisa y cautela, sus hombros bajaban y subían constantes por su respiración, estaba asustada.

Yo por mi cuenta iba con el Remington en mis brazos, el metal del arma se sentía frio y pesado, era como si estuviera por el bosque intentando buscar una presa que cazar, pero en esta ocasión las presas éramos nosotros. La imagen del carro de bebé apareció por mi mente de nuevo, solo esperaba que su muerte haya sido rápida.

Ike soltó un chillido.

O eso fue lo que pensé, que Ike soltó ese quejido agudo. Pero cuando el sonido recorrió todo el lugar haciendo un eco lúgubre nos detuvimos abruptamente. El niño se agarró de la pierna de su padre mirando a todos lados, Marcus lo tomaba de su hombro pegando al niño hacia su cuerpo, Valka nos miraba y luego a los árboles. Mis piernas temblaron, casi se me cae el rifle de las manos.



#793 en Thriller
#264 en Suspenso
#93 en Terror

En el texto hay: suspense, boyslove, bioterrorismo

Editado: 13.03.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.