Silencio

¿No te parece absurdo?

Había que tomar un momento para rebobinar el tiempo en mí cabeza. 3 AM ¿Ya no había gente en ese momento? Entonces ¿Por qué se activaría una alarma? Saqué un cuaderno y comencé a tomar nota, esta sería la bitácora de mí vida como el único ser humano en la tierra, o al menos eso parecía. Todo lo que se me ocurría era que podrían haber sido las hojas de los árboles acumuladas, aunque estando en verano era una suposición un poco incoherente. Tal vez un animal, pero, rápidamente me percaté de que tampoco hacían presencia. Esto se volvía cada vez más aterrador, mí cabeza no paraba de moverse, como si fuera una cámara de seguridad vigilando el área, la soledad misma te hace sentir que no estás solo, y ese sentimiento devora tu cordura poco a poco. No tenía opciones, tenía que moverme, caminando porque aún no sabía usar un auto. Tracé una ruta simple, mí objetivo era llegar hasta el centro de la ciudad, que eran más o menos unas 20 cuadras desde donde me encontraba ubicada. Intenté consultar el mapa en mí teléfono, pero al parecer ya no funcionaba, en mí ignorancia, supuse que los satélites no funcionaban sin el control humano, nunca imaginé otras posibilidades.

Volví a la pequeña estación de servicio en busca del mapa que colgaba de la pared, era algo viejo, pero aún así me era útil, fue incomodo no saber exactamente dónde estaba, me arrepentí de no haber aprendido a usarlos cuando mi madre quiso enseñármelo, facilité las cosas con un camino en línea recta, no tenía que pensar demasiado, solo prestar atención a los nombres de las calles. Todo se reducía a caminar, pensar y no perder la cabeza. Paso rápido o lento, daba igual, no tenía idea de por qué hacía lo que hacía, era mero instinto e intuición, dicen que las mujeres tienen un sexto sentido, real o no, era mí única razón en ese momento. Tras contar 10 cuadras paré a confirmar mí recorrido, aunque, el lugar no se veía como en el mapa, debería haber un pequeño parque en medio de una rotonda, pero yo me encontraba en lo que parecía ser un pequeño boulevard que se extendía por unas pocas cuadras más, quizás el mapa era demasiado viejo y ya no existía ese supuesto parque… ¿Por qué se me cierra el pecho? Esto es solo una remodelación de la ciudad ¿Verdad?...

De nuevo me invadió la desesperación, sin embargo, esta vez no quería llorar. Levanté la cabeza para prestar atención a mis alrededores, que sorpresa me llevé cuando mis oídos notaron la gota que derramaría el vaso de mí resistencia mental. Una tenue, voz que se acercaba desde la lejanía, gritaba por mí y para llamar mí atención, con mis sentimientos desbordando gire mí cabeza y no vi a nadie, en ninguna dirección, pero esa voz se acercaba cada vez más hacia mí. Corrí sin parar, y sin parar se oía más y más cerca, la angustia y el miedo recorrían cada parte de mí, ya ni siquiera sabía dónde estaba, solo corría hacia donde sea que dejase de oír a lo que sea que estaba acercándose. No tengo idea de cuántas calles duré hasta que mis piernas cedieron y caí al suelo abruptamente, mí brazo sangraba por la zona posterior, pero por primera vez el silencio alivió mí alma. De mis ojos volvieron a brotar lágrimas, el estrés que sentía me estaba haciendo daño poco a poco. Por más a salvo que estuviera no podía ignorar el suceso tan repentino del que acababa de huir, incluso llegue a pensar que fue fruto de mí demencia por no ver el maldito parque.

Hacía mucho tiempo que no tropezaba. Cubrí mí herida con un vendaje muy primitivo, aunque funcional, de nuevo en pie no sabía en donde me encontraba, el mapa ya no me servía, la ciudad no era la misma, las calles habían cambiado de lugar y los nombres eran erróneos. Mí siguiente objetivo era encontrar nuevamente una avenida, no importaba cuál, total ni siquiera sabía si debería estar ahí o ni si era real. Necesitaba encontrarla para conseguir llegar a un lugar que me sirva, todas acaban en sitios importantes, supongo que, en esta nueva disposición de la ciudad, eso no cambiaba.

En el camino me detuve en otra de las tantas estaciones de servicio sueltas en la cuidad, pero esta tenía un pequeño restaurante dentro, llevaba sin comer más de 6 horas. Aproveché el parate para rellenar la bitácora, al menos sería interesante contar lo que pasó el primer día de esta aventura extravagante. Además, decidí que al final de cada día dejaría una pequeña dedicatoria para quien sea que lo viera. Apenas eran las 3 PM cuando terminé de comer y escribir, tenía sueño, pero dormir me generaba más miedo que nunca, pero tampoco quería seguir caminando, sentía un fuerte dolor en las piernas.

Saqué mí teléfono para realizar un último intento de llamar a alguien, más no contaba con que mi caja de contactos aparecería completamente vacía, todo fue eliminado, no tenía ninguna de mis apps instaladas, la cámara no funcionaba y la única foto guardada era yo sentada, comiendo; hace menos de 30 minutos…




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