Silencio

Una estrella que visita mí jardín

Habia oído hablar sobre la paradoja de Fermi. Esta sugiere que el universo es como un bosque oscuro lleno de cazadores, donde cada civilización actúa como un cazador que se esconde para evitar ser detectado por otros.

Decidí tomar mí situación de una forma similar, aún así no esperaba que vinieran a saludarme tan temprano. Aunque no habían más pistas que la maldita foto. En esta ocasión no me dejé llevar por las sensaciones, tomé un respiro antes de dirigir lentamente la mirada hacia el punto en el que había sido tomada, cómo era de esperarse, nadie había en ese sitio ¿Esto era un chiste o realmente no estaba sola? Al revisar nuevamente mí teléfono ya no había registro de la imagen, mí bendita cordura estaba al límite, a pesar de que no me generaba la desesperación de antes, seguía sin entenderlo y estresandome aún más.

Harta de prolongar el viaje, harta de caminar sin lugar al que ir, mí cuerpo cedió y casi caigo desmayada al piso, fue la señal definitiva para descansar, descubrí un viejo colchón en el depósito detrás de la estación de servicio, aseguré la puerta lo más que pude y eché mí cuerpo sobre el, pidiendo a quien sea que me estuviera escuchando, volver a despertar.

[......]

Dormí sin interrupciones durante aproximadamente 12 horas. ¿Que fue lo que me despertó?... Una alarma ¿A qué hora?... Las malditas 3 de la mañana, otra vez mirando el techo, ahora temblando del frío... O tal vez del miedo, en cualquier caso comencé a moverme muy lentamente, el ambiente no se sentía bien, el silencio no estaba vacío como ayer, mis sentidos estaban al 100%, hice a un lado las cajas que puse para trabar la puerta, al colocar mí mano en el picaporte cayeron 3 golpes secos sobre la puerta, con el poco coraje que me quedaba tiré de ella... Me recibió de frente una fuerte brisa, se sintió como si hubiera dejado entrar a alguien conmigo en ese pequeño espacio, tomé mis cosas y huí del sitio rápidamente.

Lo que sea que esté por aquí afuera ha dado 3 señales de su existencia, está claro que no represento un peligro para el, si quiere llamar mí atención ¿Acaso quiere ayudarme? O, simplemente jugar conmigo al gato y el ratón hasta cansarse, cualquier opción me daba miedo, sin embargo no había más caminos a seguir, comencé a pensar en que quizás tendría un patrón, algo en común entre las 3 apariciones. Tomé nota de todo lo que habia sucedido. La única coincidencia parecía ser el número 3; 3 AM, 3 golpes en la puerta, la foto, a las 3 PM, fueron todas mis conclusiones, tampoco podía pensar bien en lo que pasaba.

Cuando recuperé la cordura me di cuenta de lo aterrador que era de noche, las luces de las calles seguían funcionando, pero las casas estaban completamente a oscuras, los edificios departamentales con todas sus ventanas apagadas. Mí instinto me llevó a caminar por la avenida más cercana, donde el camino estaba completamente iluminado, cómo había notado, todo cambió de lugar nuevamente, aunque solo en la tierra, mirando al cielo, la constelación de Orión estaba en el lugar donde debería. Siempre sentí una extraña conexión con ella.

Mis pasos hacían un sonido extrañamente estruendoso, mientras la única que me seguía era mí sombra, maquinar me llevó a pensar que si el número 3 significaba algo, tenía que buscar en la tercera jurisdicción de la ciudad, aunque quedaba muy lejos de mí posición actual, si quisiera ir caminando tardaría por lo menos 2 horas en llegar, eso suponiendo que la aleatoriedad de la ciudad no haya alargado el camino. Con eso en mente, tenía que buscar un medio más rápido con el que llegar.

Ir tan metida en mis pensamientos y escuchando mis pasos hizo que chocara con algo que interrumpía mí camino, pero no fue un golpe fuerte, de hecho, se sintió como si hubiera chocado con algo familiar, caí al suelo luego del impacto, levantándome rápidamente alcé la cabeza...

Un hombre con guantes blancos, un sombrero que parecía ceremonial, camisa y un pantalón con tirantes me ofrecía su mano para ponerme en pie. Temerosamente y con el cuerpo temblando tomé suavemente su mano, al instante de hacerlo la noche acabó y el sol brillaba, podía escuchar el bullicio de los autos y las personas, no duró más que unos segundos hasta que desapareció y la noche volvió a mí, conservando únicamente el pálido guante de su mano derecha. En el se encontraban unas llaves, y justo a mi izquierda una bicicleta con candado, recostada por un árbol. Este era el punto de inflexión en mí viaje, mí bienvenida al nuevo mundo.




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