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ADVERTENCIA
Este libro tendrá a continuación:
Lenguaje Inadecuado, Escenas de Sexo Explícito, Adicciones por consumo de drogas, Violencia, Uso de Armas, Descripciones Sangrientas, Síndrome del Estocolmo, entre otros similares.
Todo lo que se hablará o suceda a continuación es ficticio. No romantizo ningún acto o desición tomada por parte de los personajes de esta historia.
Cuenta con una Central ficticia y otras allegadas. Los puestos en la CFIEFM pueden ser distintos a los de cualquier otra, tanto como el trabajo o las actividades que realiza.
Sí aún así quieres adentrarte en este mundo... eres bienvenido. (。•̀ᴗ-)✧
Novela 100% original mía, no permito adaptaciones ni copias antes o después de ser finalizado el libro. 2026
¡¡¡Queridos lectores y lectoras, les traigo el Spin Off de de Strong And Clear!!!
CAPÍTULO 1
CLOVER
El aire dentro del almacén abandonado a las afueras de San Petersburgo olía a humedad, pólvora quemada y ozono. Me limpié la sangre del labio con el dorso de la mano, respirando entrecortadamente mientras intentaba ignorar el dolor punzante en las muñecas, atadas con fuerza a una silla de madera.
Apenas una semana atrás, yo era la científica estrella alabada en los pasillos de Elite Blue; hoy, no era más que una prisionera en el territorio hostil de John Vlatka.
El sonido de unas pisadas firmes retumbó contra el suelo de concreto.
De la penumbra emergió él.
Llevaba un traje impecable a pesar de la lluvia implacable del exterior, una mirada helada de acero y un aura de peligro absoluto que infundía respeto hasta en sus propios hombres.
—Sigues sin hablar, doctora—dijo, deteniéndose a unos pasos de mí—. La mayoría de los hombres que caen en este lugar ruegan por su vida en los primeros cinco minutos. Tú llevas tres días mirándome como si fuera un problema que estás intentando resolver.
Alcé la barbilla, sosteniéndole la mirada sin pestañear a pesar del nudo en mi garganta.
—Porque eso eres. Un problema ruidoso, primitivo y carente de lógica. Me secuestraste pensando que conseguirías los planos del acelerador de partículas para vendérselos al mejor postor, pero no entiendes nada. Sin mi mente, esos papeles solo son garabatos en una hoja.
John soltó una carcajada baja, un sonido oscuro que hizo eco en las paredes desiertas.
Se acercó despacio, inclinándose hasta que su rostro quedó a escasos centímetros del mío. Pude oler su colonia amaderada mezclada con la tensión eléctrica del ambiente.
—No te equivoces, Clover —murmuró, con una voz áspera que me erizó la piel—. No me interesan tus planos ni la mierda que vendes a esos políticos corruptos. Me interesas tú. Alguien con tu intelecto es un peligro caminando suelto... o el mayor activo que la mafia podría tener.
—Prefiero morir antes que trabajar para un criminal —espeté, sintiendo cómo el corazón me latía desbocado en el pecho, no solo por el miedo, sino por la abrumadora y peligrosa cercanía del hombre frente a mí.
John sonrió de lado y rozó uno de sus nudillos contra mi mejilla, un gesto sorprendentemente suave que me hizo estremecer.
—Veremos cuánto dura esa arrogancia, mi bella mente maestra. Tarde o temprano te darás cuenta de que aquí estás más segura que con tus ilustres colegas.
JOHN VLATKA
Años después, aquel cautiverio violento en el almacén parecía una memoria lejana dentro de la calidez de la biblioteca principal de nuestra mansión.
La enemistad y las cadenas habían cedido el paso a algo impredecible, voraz y profundamente leal.
Clover intentó luchar contra lo inevitable, pero la chispa de nuestro odio mutuo se transformó en una atracción ineludible cuando ambos descubrimos que compartíamos la misma ambición y la misma frialdad para proteger lo que considerábamos nuestro.
Me detuve en la entrada de la biblioteca y me quedé observándola. Lucía un elegante vestido, pero conservaba esa misma agudeza desafiante en la mirada mientras revisaba unos expedientes sobre la mesa.
Las puertas de la habitación se abrieron de par en par e interrumpiendo el silencio, dos pequeños corretearon hacia ella.
—¡Mamá! —gritó el mayor, Grigori, llevando en la mano un modelo a escala de un motor que intentaba armar.
—Grigori, no corras en la biblioteca —reprendió Clover con tono suave pero firme, dejando los papeles a un lado para abrirle los brazos a nuestro pequeño Sasha, que tropezó con la alfombra antes de abrazar sus piernas.
—Dile mamá que no me quite mis cuadernos de dibujo —dijo Sasha, mostrando sus dientes con una enorme y radiante sonrisa mientras abrazaba fuertemente sus bocetos contra el pecho.
—Solo quería enseñarle cómo funciona la energía, Sasha —protestó Grigori, cruzándose de brazos con la misma postura altiva y obstinada que yo usaba a diario.
Decidí intervenir. Avancé con pasos pesados, dejando ver una sonrisa que solo mi familia tenía el privilegio de presenciar.