Silent And Kill(spin Off)

Capítulo 2

CAPITULO 2

XIOM

Mis recuerdos volvieron a hace dos décadas con una nitidez dolorosa. En aquel entonces, las promesas no sabían a traición ni la ambición olía a pólvora. Era la época en que Elite Blue pasó de ser una idea abstracta a una realidad aplastante.

—¡Xiom, Fred! —Clover nos recibió con los brazos abiertos, rodeándonos en un cálido abrazo nada más vernos—. Qué bueno verlos. Gracias por venir, es un verdadero honor tenerlos aquí con nosotros.

La pelirroja nos sonrió con esa hermosa y radiante sonrisa que siempre llevaba en el rostro. Clover, una científica más del montón... o bueno, eso era lo que a mí me gustaría decir para aminorar mi culpa. Pero la verdad era implacable: ella era la mente maestra, la creadora absoluta de la idea. Sin su genialidad, Elite Blue jamás habría existido.

—Pasen. Los estábamos esperando —añadió con entusiasmo.

Nos condujo por unos largos pasillos de paredes pulidas e iluminación futurista hasta dar con una enorme sala de conferencias. En el centro, alrededor de una mesa monumental, se encontraban aproximadamente 60 personas procedentes de todos los rincones del planeta; magnifiedes, políticos e inversionistas, todos buscando exactamente lo mismo: poder.

Mientras avanzábamos, noté cómo Frederick seguía completamente embobado con Clover. Ella subió al estrado, tomó el micrófono y el murmullo de la sala se apagó al instante.

Aunque era innegable que Fred tenía una fijación casi enfermiza con ella, la verdad es que Clover era alguien profundamente admirable y hermosa, capaz de dominar cualquier habitación con su sola presencia.

—Este es un proyecto revolucionario que nos posicionará en la cima del imperio que estamos construyendo —anunció Clover a través del micrófono, mientras sus ojos brillaban con una pasión contagiosa ante la multitud—. Algo que empezó como una simple idea en un cuaderno de notas, pero que hoy, con la presencia de todos ustedes, estamos a punto de hacer realidad.

La sala estalló en un aplauso ensordecedor. El ambiente se sentía electrificado, denso por la ambición colectiva de sesenta mentes poderosas.

A medida que Clover continuaba explicando con maestría técnica los detalles del proyecto Elite Blue, no pude evitar pensar en cómo habíamos llegado hasta aquí y cómo, casi sin darnos cuenta, nos dejamos influenciar y arrastrar por su astuta mente.

—Es una inversión multifacética y versátil, una propuesta de un valor incalculable —continuó ella, paseando por el escenario con elegancia—. Hablamos de 700 millones de dólares por persona. Solo por la estadía y el derecho a la fase inicial.

El eco de su voz firme reszonaba en mi mente. «La tecnología estará lista para finales del año», prometía emocionada, haciendo que los inversionistas firmaran prácticamente a ciegas.

Tras la abrumadora presentación, nos retiramos a una sala privada lejos del bullicio del vestíbulo para discutir los siguientes pasos.

—Esto puede cambiarlo todo —comenté con gravedad mientras cerraba la puerta de madera detrás de mí.

Fred asintió lentamente, sirviéndose un vaso de agua. Su expresión seria indicaba que, por una vez, comprendía la magnitud y el peligro de la situación en la que nos estábamos metiendo.

—Ustedes dos —escuchamos la voz de Clover a nuestras espaldas, acompañada del chasquido de sus tacones—. Dejen las conspiraciones paranoicas, ¿sí? —nos sonrió con picardía, intentando aligerar el ambiente.

Los días pasaban rápido y, al principio, todo marchaba bastante bien. Los resultados preliminares eran increíblemente convincentes.

Sin embargo, en el fondo, yo sabía que esto era demasiado grande para que no se nos escapara de las manos.

—Un acelerador de partículas —dije automáticamente una noche, rompiendo el silencio mientras la observaba.

—Sí —contestó ella tranquilamente, soplando la sopa caliente frente a su rostro. Estábamos cenando en el restaurante del hotel donde se hospedaba.

—Clover... No creo que pueda con esto. Es ir demasiado lejos.

Ella dejó inmediatamente su plato sobre la mesa y centró toda su atención en mí.

—Es la presión, Xiom. Pero solo debes firmar. Ya estás en la lista de todos modos y además no pierdes nada, porque no exigimos una comisión, sino que nosotros la damos.

—No, Clover. No lo digo por el dinero.
—Es mejor invertir y aceptar, Xiom —interrumpió ella, inclinándose hacia adelante con mirada penetrante—. Porque los beneficios son astronómicos, pero las consecuencias de dar un paso atrás ahora serían terribles. No puedo asegurar que todo salga perfecto, contamos con un 50% de probabilidad para ambos lados: o sale muy bien o sale muy mal. Pero puedes confiar en mí.

—Confío en ti —le respondí mirándola a los ojos.

«Pero no en la manera en la que hacemos las cosas», añadí para mis adentros.

—Estoy muy orgulloso de ti, ¿sabes? —continué rompiendo la tensión.

—¿Sí? —ladeó la cabeza, esperando mi respuesta con una sonrisa sincera.

—Claro. Has logrado muchísimo estos años y eso es algo digno de admirar, Clov. Esta idea del acelerador de partículas solo se le pudo haber ocurrido a alguien tan absurdamente inteligente como tú.




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