Silicio

Capítulo 6

La mañana transcurría con la misma precisión habitual, las clases seguían sus horarios y las participantes avanzaban entre aulas siguiendo rutas cuidadosamente diseñadas para mantener el orden dentro de las instalaciones.

Nada parecía diferente, pero Diana recibió la notificación que cambiaría la tranquilidad de algunas personas en el centro de reeducación.

Su dispositivo vibró y Diana bajó la mirada para abrir un mensaje que habian enviado los guardias de seguridad del enrejado principal.

VISITA DE SUPERVISIÓN AUTORIZADA.
PRIORIDAD MÁXIMA.

Diana frunció el ceño, aquello no era normal, deslizó un poco la pantalla y entonces se quedó inmóvil.

EON.

Durante un instante creyó haber leído mal, así que volvió a leerlo y se dió cuenta de que no había sido un error. EON visitaría personalmente el Centro de Reeducación Omega. Diana sonrío, una sonrisa natural que expresaba más nervios que alegria porque aquello no era una simple inspección del SEG, debía ser algo mucho más importante. EON rara vez abandonaba las oficinas centrales y cuando lo hacía...el mundo entero se reorganizaba a su alrededor.

-Directora-una de las supervisoras apareció al final del pasillo. Diana estaba pálida.-¿Ocurre algo?

Diana bajo inmediatamente el dispositivo y trato de mantener la calma.

-Prepare el protocolo de recepción-La mujer parpadeó, nunca habían recibido a nadie que necesitará de activar ese protocolo con excepción de Nyx cuando volvia de algun otro centro de reeducacion.-¿Para quién?

Diana dudó apenas un segundo, todavía le resultaba extraño pronunciar aquel nombre.

-Para EON.

La supervisora abrió ligeramente los ojos, mientras trataba de comprender lo que Diana había dicho, era imposible. Pero pese a su sorpresa, desapareció prácticamente corriendo. Diana observó el pasillo vacío mientras sus dedos sostenían con una firmeza inusual el dispositivo en sus manos, estaba nerviosa. Y luego de lo que parecía ser un suspiro, sonrío para dirigirse a la puerta del centro.

Pocos minutos después el sonido de un motor eléctrico rompió la tranquilidad del camino principal. No era especialmente fuerte ni pretendía llamar la atención, pero bastó para que varios miembros del personal se reunieran discretamente junto a Diana.

Un vehículo negro atravesó lentamente el acceso para estacionarse justo frente a la puerta. Su diseño era elegante y de lineas limpias, sin adornos innecesarios, como todo lo construido por el SEG. El chofer descendió inmediatamente. Las supervisoras esperaron, incluso Diana contuvo la respiración y finalmente, el chofer abrió la puerta

Primero apareció un zapato negro perfectamente lustrado, después una mano y solo entonces un hombre descendió del vehículo. Era alto, alrededor de 1.90. Su figura transmitía una serenidad difícil de explicar. Vestía un traje negro de corte impecable cuyos discretos detalles dorados apenas reflejaban la luz de la mañana.

El cuello de la camisa permanecía sujeto por dos broches metálicos, en el lado derecho descansaba el emblema del SEG y en el izquierdo...una pequeña estrella dorada.

Su cabello negro caía cuidadosamente acomodado hacia un lado y sus ojos...eran de un dorado tan profundo que, por un instante, Diana tuvo la absurda impresión de que podían atravesar a cualquier persona con solo mirarla y era extraño, porque no conocia a ninguna otra persona que tuviera los ojos asi a excepcion de Nyx. No había dureza en ellos, pero tampoco debilidad solo un cansancio silencioso que no lograba ocultar.

Diana salio apenas un par de metros del edificio y se aproximo a Eon para darle la bienvenida , pero cuando el chofer cerró la puerta del vehículo, Eon acomodó distraídamente uno de los puños de su saco. Fue entonces cuando Diana se percato de un pequeño detalle. Eon tenia una cicatriz que atravesaba uno de los nudillos de su mano derecha, parecia antigua y muy fina pero imposible de ignorar.

Diana trato de ignorar ese pequeño detalle e inclinó ligeramente la cabeza.

-Bienvenido al Centro de Reeducación Omega, señor EON

El hombre sostuvo su mirada apenas un instante que para Diana parecio eterno y después respondió con una leve inclinación de cabeza.

-Gracias, directora-su voz era tranquila, grave y extraordinariamente serena. Él era el tipo de persona que no necesitaba elevar la voz, todo el mundo la escuchaba de cualquier manera.

Diana dio un paso a un lado para permitirle entrar al centro de reeducacion y mientras caminaban por el vestíbulo principal, el personal que habia sido avisado mediante el protocolo de recepcion, interrumpio discretamente sus actividades para poder conocer, al menos desde la distancia al hombre que habia hecho podible el nuevo mundo. Nadie hablaba, pero todos inclinaron la cabeza a su paso.

Él respondió cada saludo exactamente de la misma forma, sin prisa y sin orgullo, como si aquellas muestras de respeto las aceptara unicamente por cortesia.

-El dirigente de seguridad Nyx, se encuentra en su oficina aguardando su llegada -informó Diana, despues de activar el protocolo era obvio que Nix ya debia saberlo.

-Lo imaginé-fue la única respuesta mientras siguieron caminando hasta llegar al segundo piso hasta la oficina principal. La cual usualmente Diana ocupaba, pero Nyx se habia adueñado de ella porque él podia llegar a cualquier centro de reeducacion y quedarse el tiempo que asi lo deseara.

Diana abrio la puerta para que Eon entrara. Nyx levantó la vista apenas la puerta se abrio, sin necesidad de que Diana anunciara su llegada, ya lo sabía. Se puso de pie con naturalidad, no por obligación, sino por respeto.

-EON- pronuncio Nyx en un tono de voz solemne, aunque a diferencia de los demas que lo habia recibido, él no inlicno la cabeza en su presencia.

-Nyx.

Diana permaneció junto a la puerta, esperando instrucciones, aun impactada por conocer y guiar a Eon en persona.




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