Silver

Capítulo 45

Capítulo 45

Rodrick, Silver y Grolad, el troll, están volviendo con la pieza para hacer un túnel que una el territorio de los horms con el futuro condado de los orkos.

Desde que Grolad se ha enterado para qué se va a usar el mecanismo que hace túneles quiere ayudar. Seguramente haga el túnel él solo, me ha dicho mi tía, puesto que desde el primer año de aprendiz le ha encantado todo el trabajo en las montañas.

La pieza que han fabricado mi tía y Grolad, es una especie de tuerca gigante que llevamos en un carro. Grolad está muy alegre cantando, bueno, más bien gritando canciones que se conocen en todo pueblo enano. Cantar no canta, ni una sola nota se parece a lo que debe ser.

Nadie se nos acerca en todo el camino, un troll feliz espanta a todo viajero que se acerca, hecho que mi tía y yo agradecemos. De vez en cuando vemos algún horm que se acerca para saludarnos, dejarnos bastante fruta y se aleja. Grolad les saluda con la mano mientras nos dice:

-Les he echado una mano más de una vez cuando tenían problemas. No sabían herrar caballos, yo les enseñe. No sabían cómo arar campos, les he echado una mano. Cada vez que salgo, están intentado recompensarme, dándome comida para que no me falte de nada. Si vais conmigo, sois mis invitados así que no nos harán nada.

-Los orkos, el príncipe Alorian y el líder supremo de los horms han llegado a un acuerdo. Por esa parte también saben que somos invitados suyos también.

El trayecto fue tranquilo. En los sitios que los mulos se niegan a subir o les cuesta, Grolad y nosotros les ayudamos a tirar del carro.

Regimiento Pok

El príncipe y sus orkos interrogan al pseudoconde mientras que su Capitán siembre el caos en el campamento de los rebeldes.

Empieza a mirar hacia todos lados buscando mi voz. Solo ve orkos y un simple humano. No tiene ningún apoyo, ni nadie a su favor. Empieza a gritar como un poseso pensando que eso le va a librar de algo. Los dos orkos a la vez le meten la cabeza en el agua y aprovecho para comentarle cómo está la situación:

-Ahora mismo tu campamento es un caos y no por la fiesta. Antes de entrar conté cinco incendios activos en diferentes puntos. Tus guardianes están más preocupados por apagar el fuego de sus tiendas que de protegerte. Querido conde estás solo. Lo único que necesitamos saber para dejarte en paz es dónde está tu botín.

-No os lo pien…

Otro chapuzón cortesía de los orkos para no dejarle acabar. Esta vez está bastante más tiempo. Cuando le sacan tienen que coger una gran bocanada de aire.

-Otra oportunidad.

-Vale, vale. Lo tengo guardado en una cueva al norte de aquí. Protegido por mis dos únicos soldados fieles. Os puedo indicar exactamente dónde está si me dejáis tranquilo de una vez.

Le hago un gesto a los orkos que lo sacan de la bañera. Su camiseta se ha limpiado bastante y tiene el color blando del principio.

-Tranquilo; no necesitamos que nos digas dónde está, ni nos indiques cómo llegar porque vas a ser nuestro guía. Te dejaremos tranquilo como te hemos prometido, no tendrás ni un solo baño más.

El agua de la bañera ha cogido varios colores más de los que trae la propia agua del río incluyendo algún mal olor.

Si te gustan los relatos puedes apoyar al blog en Patreon:

https://patreon.com/tierradeficcion?utm_medium=unknown&utm_source=join_link&utm_campaign=creatorshare_creator&utm_content=copyLink




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.