—¿Otra vez?
Hola. No me había dado cuenta de que estabas ahí. Bueno, ya no importa. Supongo que será mejor presentarme.
Me llamo Lara, tengo 216 años y soy la líder de la Manada Real. Mi manada es conocida por ser una de las más fuertes y poderosas. Algunos incluso la llaman **la Luna Roja**, debido a un acontecimiento que ocurrió el día de mi transformación: la luna se volvió completamente roja.
Pero ese no es su verdadero nombre.
Su verdadero nombre es **El Despertar de la Diosa**.
Bueno, les contaré un poco sobre mí.
Aunque tengo 216 años, aparento tener solamente 16. Y, como seguramente ya se habrán dado cuenta, soy una **Alpha**.
Sí, una Alpha.
Tal vez estén pensando: *«¿Cómo puede una chica tan joven dirigir una manada?»*
La respuesta es sencilla: no tuve otra opción.
Mis padres murieron cuando yo tenía apenas ocho años. Desde entonces, aprendí que confiar en las personas podía ser peligroso. Sobre todo después de descubrir que uno de los mejores amigos de mi padre había sido quien lo traicionó.
Pero esa es una historia que conocerán más adelante.
Por ahora, dejemos el pasado a un lado.
Me encontraba preparándome para tomar un vuelo hacia otra ciudad. Tenía varios asuntos que atender en las empresas pertenecientes a la manada.
Nuestra organización era una de las más influyentes del mundo. Teníamos negocios en Europa, Asia y América, y nuestros productos se comercializaban tanto a nivel nacional como internacional.
Después de terminar de arreglarme, bajé al comedor para desayunar.
Como siempre, mi nana ya estaba allí esperándome.
Ella ha estado conmigo desde que era pequeña. Prácticamente me crió después de la muerte de mis padres. Es la única persona que ha permanecido a mi lado sin importar lo difícil que fueran las cosas.
—Lara, ¿otra vez vas a salir sin desayunar? —me preguntó mientras me miraba seriamente.
Suspiré.
—Solo tengo prisa.
—No me importa si tienes una reunión con el mismísimo Rey Vampiro. Te vas a sentar y vas a desayunar.
No pude evitar sonreír.
Así era ella.
Siempre estaba regañándome, pero sabía perfectamente que lo hacía porque se preocupaba por mí.
Mi nana había estado conmigo en mis peores momentos. Cuando estaba triste, cuando me enojaba, cuando quería estar sola… ella siempre encontraba la manera de hacerme sentir acompañada.
Para mí, no era solamente mi nana.
Era como una segunda madre.
Y la quería muchísimo.
Seis horas después...
Finalmente llegué a la empresa.
Tenía varias reuniones pendientes, algunos documentos que firmar y contratos con empresas que querían colaborar con nosotros y formar parte de nuestros proyectos.
Algunas personas podrían pensar que dirigir una organización tan grande debía ser agotador.
Para mí no lo era.
Bueno… no siempre.
Había aprendido sobre administración, contaduría, negocios y liderazgo desde muy pequeña. Aunque, sinceramente, no había sido por elección propia.
Mi abuelo se encargó de eso.
Cuando cumplí diez años, decidió que debía comenzar a entrenarme para convertirme en una verdadera líder.
Él pensaba que yo no estaba preparada para ocupar el puesto de Alpha.
Así que me llevó con él.
Durante años me entrenó para aprender a controlar mis habilidades, tomar decisiones difíciles y proteger a mi manada.
Todo con un solo objetivo:
Que algún día pudiera honrar la memoria de mis padres.
Probablemente ahora se estarán preguntando...
**¿Quién es mi abuelo?**
Bueno, mi abuelo no es una persona cualquiera.
Él es el **Rey Vampiro**.
Sí.
El Rey Vampiro.
Es el padre de mi madre y uno de los seres sobrenaturales más poderosos que existen.
Sin embargo, nuestra relación nunca ha sido sencilla.
A él jamás le agradó la idea de que mi madre eligiera como mate a un hombre lobo.
Para él, los vampiros y los lobos pertenecían a mundos completamente diferentes.
Mi madre era una vampira.
Mi padre era un hombre lobo.
Y, aun así, se amaron.
Ese amor terminó provocando más problemas de los que cualquiera podía imaginar.
Después de la muerte de mis padres, mi abuelo se convirtió en una de las pocas personas que permanecieron a mi lado.
Pero hay algo que nunca me ha contado.
Algo sobre aquella noche.
Algo relacionado con la muerte de mis padres.
Y cuanto más crezco, más preguntas aparecen.
¿Quién los traicionó realmente?
¿Por qué tuvieron que morir?
¿Y qué tiene que ver mi transformación con todo esto?
Porque hay algo que nadie quiere decirme.
Algo que descubrí la noche en que la luna se volvió roja.
Aquella noche no fue una simple transformación.
Fue el comienzo de algo mucho más grande.
El comienzo de **El Despertar de la Diosa**.
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Editado: 17.08.2026