Simplemente humano

La huida

Todo ocurrió demasiado rápido.

Mi abuelo ordenó que todos saliéramos de la casa.

No sabía qué estaba planeando Viktor, pero una cosa estaba clara:

No podíamos quedarnos allí.

—Lara: ¡Luke, ven conmigo!

Corrimos por un pasillo secreto que conectaba la casa con un túnel subterráneo.

Mi abuelo caminaba detrás de nosotros.

—Luke: ¿Adónde vamos?

—Lara: A un lugar seguro.

—Luke: ¿Existe algún lugar seguro?

Lo miré.

—Lara: Espero que sí.

Llegamos a una antigua casa perteneciente a la familia de mi padre.

Allí encontramos documentos, fotografías y objetos que habían pertenecido a mis padres.

Mientras revisaba una caja, encontré una carta.

La reconocí inmediatamente.

Era de mi madre.

La abrí.

*«Lara, si algún día encuentras esta carta, significa que ya conoces parte de la verdad. Pero todavía falta algo.»*

Continué leyendo.

*«Viktor no fue quien inició la traición.»*

Me quedé paralizada.

—Luke: ¿Qué dice?

Le entregué la carta.

Él la leyó.

—Luke: Entonces… ¿quién lo hizo?

Volteé la hoja.

Había una última frase.

**«No confíes en el Rey.»**

Levanté la mirada hacia mi abuelo.

No podía respirar.

—Lara: ¿Por qué mi madre escribió esto?

Mi abuelo no respondió.

Y eso fue suficiente para comenzar a desconfiar de él.




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