El viaje hasta el templo fue difícil.
Durante el camino, encontramos varias pistas que nuestros padres habían dejado para nosotros.
Era como si hubieran sabido que algún día recorreríamos ese mismo camino.
Al llegar al templo, encontramos una enorme puerta de piedra.
En ella estaban grabados dos símbolos.
Uno representaba a un lobo.
El otro, a una luna.
Luke colocó su mano sobre el símbolo del lobo.
Yo hice lo mismo con el de la luna.
La puerta se abrió.
Dentro había una habitación circular.
En el centro había una inscripción.
**«Nadie puede despertar solo.»**
Luke me miró.
—Luke: Creo que debemos hacerlo juntos.
Asentí.
Nos acercamos.
Al tocar la inscripción, una luz apareció alrededor de nosotros.
Entonces escuché la voz de mi madre.
*«Lara, no tengas miedo de lo que eres.»*
Otra voz apareció.
Era la de mi padre.
*«El verdadero poder no está en gobernar.»*
Las dos voces se unieron.
*«Está en proteger.»*
Una lágrima recorrió mi rostro.
Por fin entendía.
El Despertar de la Diosa no significaba obtener poder para gobernar.
Significaba aprender a utilizarlo para proteger a los demás.
Entonces apareció una última imagen.
Nuestros padres estaban juntos.
Y junto a ellos había una mujer.
Mi madre la reconoció en la visión.
—Lara: ¿Quién es ella?
Viktor, que estaba detrás de nosotros, respondió:
—La madre de Luke.
Me giré.
Mi madre había confiado en ella.
Mi padre también.
Pero entonces apareció algo más.
Una sombra detrás de ellos.
El verdadero enemigo.
El Vacío.
Y ahora estaba despertando.
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Editado: 17.08.2026