Sin Almas 2 © Los Gaía

33. EL PLAN

William traía la sangre de vuelta, cuando la imagen de Nina le atravesó como un rayó reventando su cerebro con una luz tan cegadora que le dolió los ojos, pero ese sonido tan inhumano lo derrumbó al instante. Crispando sus dientes, William caminó con más lentitud, un paso a la vez hasta llegar debajo de la montaña, solamente le quedaba escalar. Pero William se sentía tan mal, podía entender el dolor que sentía su hermana pero no lograba entender la razón. Hasta que una idea le atravesó la mente, nunca pensó que la conexión de ambos fuese mutua. Enojado, se maldijo internamente por su error de principiante, debió haber pensado antes de actuar, debió entender que su conexión con su hermana era real, porque ellos realmente estaban ligados por la sangre. Usando el dolor y el enojo William alcanzó la primera piedra con su mano, y la segunda hasta lograr subir sin siquiera inmutarse por el grito de Nina, más allá de lo físico, William sabía que le había roto el corazón.

—Ya llegaste, ¿por qué tardaste tanto? Will, ¿estás bien? Oye amigo, háblame.

Pero William no podía, no sabía por dónde empezar porque ninguna noticia era buena. Ni el motivo del por qué dejó al animal escapar y mucho menos lo que venía después. Se quitó la mochila y la soltó a los pies de Ethan, se pasó las manos por su cabello, frustrado y exasperado.

—Todo eso por un maldito GPS, mierda, ¡maldición Ethan!

Fue en ese preciso instante que todos comprendieron que algo malo había ocurrido, pero William solamente miraba a Adam intentando decir con los ojos lo que su boca y su corazón no tenía las fuerzas y el coraje de anunciarle.

Adam lo miró sin entender, sabía que se trataba de Nina. Si no, William no lo miraría a él personalmente. Pero no quiso preguntar, le daba miedo preguntar, para que William perdiera su sangre fría no podía ser nada de lo que él quisiera escuchar.

—Adam —dijo Robert—, te necesitamos.
Adam asintió callado comenzó a curar a Ethan. Cuando terminó Ethan estaba en el mundo de los siete cielos.

—Dime —dijo Adam serio con una mano sobre el hombro de William.

William cerró los ojos, y apretó las mandíbulas.

—La perdimos, Adam. Ella, yo… estaba aspirando la luz del animal cuando sentí que Nina se ahogaba, su falta de aire me desconcentró, y al final el animal escapó. Allí sentí algo tan poderoso Adam, nunca sentí nada similar una energía tan profunda y no supe más nada. Preocupado por Ethan seguí y me encontré a un humano, estaba tan desconcentrado que no sé qué me pasó pero, aspiré un poco de su alma … no tenía la intención Adam, lo juró.

—¿Lo mataste?

—No, por supuesto que no. Recapacite, aproveché que estuviese desmayado para sacarle la sangre que Ethan necesitaba a defecto de la luz del animal. Ya sabes que fui parte de la Cruz Roja, así que procedí como una donación de sangre. Aquí tienes la bolsa.

—Se podrá explicar a los Maestros no te preocupes.

—¡No son los Maestros, Adam! Es, es Nina, ella me vio. No sé cómo, nunca pensé que nuestro vínculo fuera mutuo, y la escuché como te escuchó a ti, fue tan… yo, no sé Adam. Sabes el daño que le he causado, sabes lo que es haberle recordado lo que vivió allá en el bosque, lo que vio y lo que sintió después con Lucio. ¿Cómo podrá llevarlo, Adam? ¡Pero te dije! ¡Te lo advertí que se fueran, que debías dejarlo todo atrás! Y ahora no hay atrás, no habrá nunca esa posibilidad porque Nina no volverá Adam. Ningún humano puede suportar tanto en tan poco tiempo, y mierda… lo siento. Te fallé, le fallé, tengo que hablar con ella, explicar…

 

Adam caminaba en círculos, debía pensar con la cabeza fría. Nina, sabía ahora. Lo sabía todo. Él se lo había escondido, él no había sido sincero con ella. Nina, había visto a William; entonces si Nina pudo haber visto a William cabía la posibilidad que sus sueños con ella no fuesen sueños. Sí ese era el caso, tenía una manera de contactarse con ella. La pregunta era si Nina lo deseaba.

El celular de Robert vibró, era James el padre de William.

—Will es tu padre, te lo pasó —William negó con la cabeza.

—Sí James.

—Robert, ¿cómo van las cosas por allá?

—Estamos… bajo control, James.

—Le comunicaba que después del ataque, muchos caballeros desertaron y se unieron al círculo de la Amistad. Richard está perdiendo aliados influyentes, a lo más seguro pedirá a Adam que se une a su causa. Si queremos ganar esa batalla, Adam tiene que aceptar y después traicionarlo. Los caballeros no deben dividirse dos grupos o habrá confrontación entre nosotros mismos.

—Entiendo James, le avisaré a todos. ¿Cómo van los planes allá?

—Estoy intentando comunicarme con Pierrino, el hermano de Diana. Tengo un contacto con él, y lo liberará diciendo que él se escapó con uno de sus misteriosos poderes. Y ¿cómo está Nina, Robert?




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