El auto se detuvo frente a la mansión Volkov con un frenazo brusco que hizo que Ziel se golpeara contra el asiento.
—¡¿Qué te pasa, animal?! —gritó Ziel, borracho, furioso, con los ojos azules encendidos.
Vladimir apagó el motor con un golpe seco. Sus ojos amarillos brillaban como fuego contenido.
—Lo que me pasa es que tengo un esposo que no piensa —escupió Vladimir.
Ziel abrió la puerta de golpe y salió tambaleándose. —¡No soy tu esposo! ¡Soy tu prisionero!
Vladimir salió detrás de él. —Eres mi esposo por contrato. Y si vuelves a escaparte, no solo yo voy a ir por ti. Toda mi familia también.
Ziel se giró tan rápido que casi se cae. —¡Que vengan! ¡Que vengan todos! ¡No me importa! ¡No voy a dejar que me controlen!
—Ya lo estás haciendo —respondió Vladimir, caminando hacia él—. Me estás obligando a perseguirte como si fueras un niño sin cerebro.
Ziel lo empujó. Un empujón fuerte, directo al pecho.
—¡No me hables así! ¡No soy tu mascota!
Vladimir lo empujó de vuelta. —¡Y yo no soy tu niñera!
Ziel se tambaleó, pero no cayó. Se acercó más, demasiado cerca, respirando rápido.
—Eres un controlador patético —escupió Ziel—. Un delta con complejo de dios. ¡No puedes decidir mi vida!
—Tu vida ya estaba decidida antes de que nacieras —respondió Vladimir, con la voz baja, peligrosa—. Y tú lo sabes.
Ziel apretó los dientes. —No me importa. Voy a romper todo lo que quieran imponerme.
—Ya lo estás haciendo —Vladimir dio un paso más, quedando frente a él—. Y me estás rompiendo la paciencia.
Ziel levantó la mano y lo señaló con el dedo. —Pues rómpete. No es mi problema.
Vladimir atrapó su muñeca. No con fuerza. Con firmeza.
—Eres insoportable.
—Y tú eres un imbécil.
—Eres un caos.
—Y tú eres aburrido.
—Eres un peligro.
—Y tú eres un obstáculo.
—Eres un desastre.
—Y tú eres un delta con ego inflado.
—Eres imposible.
—Y tú eres un muro.
—Eres…
—¡Y tú eres…!
Ambos se quedaron sin palabras. Demasiado cerca. Demasiado tensos. Demasiado encendidos.
Ziel respiraba rápido. Vladimir también.
Los ojos azules contra los ojos amarillos. Fuego contra hielo. Libertad contra control.
El aire entre ellos era tan denso que parecía un tercer cuerpo.
Ziel abrió la boca para insultarlo otra vez. Vladimir también.
Pero ninguno habló.
Porque en un segundo, sin pensarlo, sin planearlo, sin quererlo…
se besaron.
No fue suave. No fue dulce. No fue romántico.
Fue un choque. Un impacto. Un estallido.
Como si toda la rabia, los insultos, el caos y la tensión se hubieran convertido en una sola cosa inevitable.
Ziel agarró la camisa de Vladimir. Vladimir sostuvo la nuca de Ziel.
El beso duró un segundo. Dos. Tres.
Hasta que ambos se separaron de golpe, respirando como si hubieran corrido.
Ziel lo miró, confundido, furioso, temblando.
No obstante, Vladimir lo beso. un beso desesperado. Lleno de lujuria y deceo
—Por que lo haces mas dificil — habla entre el beso..
—Por que eres mio. No tolero que nadie mas te toque.. — Jadea en el beso'
Narrador omniscente
Todo paso muy rapido, el le quitaba la ropa a el omega y el omega a el. pronto quedaron desnudos en la sala. el lo agarro y lo cargo, el enrollo sus piernas en su cintura y siguieron besandose. El subia las escaleras con cuidado..
Vladimir
Yo no tenia planeado acostarme con el. Pero es que es inresistible sus besos como me mira. El es mi perdicion y juraria que jamas dejaria, que el vuelva a ser tocado por otro. Le besa el cuello al omega el jadeando le pide por mas.
—Dame mas Vlad.. — Jadea, Rojito..
—Oh si si. Cariño te dare mucho mas — Sus ojos destellan un color dorado mas fijo. Esta entrando en rut. Esparciendo feromonas por todo el cuarto.
Cuando me posicione ya estaba lubricado y pude entrar con facilidad. Demonios —gruñe — Esta tan apretado.
—Estan tan apretado ziel.. Demonios —Gruñe — Jadea, encantado por aquella cara que ponia ziel;.
Entraba y salia como loco, queria destrozarlo hacerlo llorar pero ver esa cara. Tan perfecto dios sus gemidos era melodias para mis oidos; Eres mi paraiso Ziel Torrelli
—Vamos cariño, Correte para tu esposo. Damelo Damelo vente y dame tus aguas maravilla —Gruñe —
Ziel finalmente solto un grito de placer, Cuando expulso todo ese deceo contenido no obstante. Vladimir se vino estaba satisfecho con esos celos. Olvidados por aquel deseo expuesto. Ziel tenia su entrada llena de fluidos chorreandole por los muslos y se quedo completamente rendido. Igual que Vladimir. Jamas habia sentido tanta paz y eso que conocia mas entradas que un ginecologo. Pero ziel era un paraiso un postre delicioso. Donde se perdiria la vida ahi, No importaba cuantas mujeres con las mujeres, que habia tenido sexo pues ziel estaba en otro nivel. Era total mente unico en la cama no fingia sentia el placer, correr por su cuerpo sumiendose en aquel deceo lujorioso.
Hola bellas (o) lectoras(e) Me encantaria que depositaras un comentario en este libro si te gusta dale like.. Gracias por se parte de esta historia
Sera que vladimir de verdad no juega en sentir ese paraiso hahah. Nose pero lo veremos espero que les guste. me esfuerzo mucho
Siganme y guarden el libro en sus bibliotecas para cuando actualize. Le llegue noti
MUchisimas gracias lqm