LANCE MORRIS.
Un dolor punzante en mi cabeza me hace abrir los ojos adolorido, para encontrarme en un cuarto totalmente vacío, las paredes son grises, todo se encuentra sucio.
Me levanto sentando me en el suelo, observo a todos lados confundido.
¿Dónde estoy?
Otra punzada, me tocó la cabeza mientras cierro los ojos con una muñeca de dolor.
Trato de recordar que fue lo que pasó antes de despertarme aqui, pero nada, mi cabeza se encuentra en blanco.
Lo único que recuerdo es mi nombre.
Lance Morris.
Luego de eso, nada, todo está en blanco.
¿Como llegue aqui?
Una punzada.
¿Quien me trajo a este lugar?
Otra punzada más fuerte que la anterior.
Caigo al piso sosteniendo mi cabeza.
Agh.
Duele, duele demasiado.
Luego de unos minutos el dolor disminuye hasta desaparecer.
Me quedo acostado en el piso con mi respiración agitada.
Una vez que mi respiración se calma giro mi cabeza a un costado.
Veo una rendija que da hacia donde creo que es el exterior.
Me levanto y gateando me acerco a ver qué es.
Trato de ver atravez de eso pero solo veo oscuridad.
-Mierda.- Me apoyo al lado de la rendija contra la pared.
-¿Hola?- Escuchó la voz de una mujer por la rendija.
Acerco la oreja par ver si escuché bien.
-Hola.- Respondo.
Espero respuesta pero nada ya no escucho nada.
Suspiro y vuelvo a apoyarme contra la pared.
-¿Quien anda ahí?- Otra vez la voz.
Me quedo en mi lugar sin moverme.
-Eso tendría que preguntar yo.
-¿Vos sos el que me encierro en esta habitación?
¿Que?
Me acerco a la ventilación.
-¿Vos también estás encerrada?- Pregunto más extrañado que cuando me desperté.
-Si ¿vos estás encerrado?
No contesto me levanto del suelo y me acerco a la puerta de acero que se encuentra en el otro extremo de la habitación.
No sé me había ocurrido tratar de abrir la puerta.
Talvez la inteligencia también se me borró.
Me acerco a la puerta y con todas las fuerzas que tengo trato de abrirla.
No puedo, en definitiva, estoy encerrado.
Vuelvo dónde estaba para seguir hablando con la chica.
-Si estoy encerrado.
-Recién te acabas de fijar ¿Verdad?
Silencio.
-Talvez.
Solo se oye su risa del otro lado.
Sonrió, después que un loco nos encerró esta bueno que podamos reírnos aunque sea un poco.
-¿Vos te acordás de algo? ¿Aunque sea como llegaste aquí?- Pregunto esperanzado.
Si al menos uno de los dos recordara algo talvez sería más fácil escapar de aquí.
-No solo mi nombre ¿y vos?
Las últimas esperanzas que habían se acaban de esfumar.
-Estoy igual que vos.
Un silencio inunda las habitaciones.
Miro al frente con la mirada perdida.
No entiendo nada. ¿Por qué alguien querría mantenernos encerrados?
¿Qué hicimos para que nos encerraran? ¿Qué nos habrá pasado para que perdiéramos ambos los recuerdos?
¿Y por qué solo me acuerdo de mi nombre? ¿Por qué solo eso?
—Hey. —La voz de la chica me saca de mis pensamientos.
Pongo mi mirada en la rendija.
—¿Sí?
—¿Cómo te llamas?
—Lance Morris. ¿Y vos?
Silencio.
—¿Me escuchaste?
—Sí, perdón. Me quedé pensando en algo.
Estoy por volver a preguntar cómo se llama, pero ella se me adelanta y al fin me contesta.
—Venus Harrison.
Ese nombre...
Una cara, una chica, ese nombre.
La punzada en la cabeza vuelve, pero es tan fuerte que no logro soportarlo.
Me agarro la cabeza tratando de calmar el dolor.
Caigo al suelo de costado.
Mi vista se empieza a nublar.
Antes de desmayarme oigo la voz de Venus llamarme y, ahí sí, mis ojos se cierran para solo ver oscuridad.