Un hombre de unos cuarenta años, vestido con un uniforme negro que cubría por completo su rostro, colocó una bomba de gas apuntando hacia la puerta de Venus.
Dejó que el gas entrara y esperó hasta asegurarse de que estuviera dormida.
Se puso una máscara antigás y abrió la puerta de acero introduciendo una llave en el tablero.
Dejó una bandeja con comida en el suelo y salió del cuarto.
Caminó hasta la puerta de Lance y, al colocar la llave, la puerta se abrió.
Entró al cuarto, dejó otra bandeja con comida en el suelo y se acercó a Lance. Lo movió con el pie para comprobar si estaba inconsciente.
En definitiva, lo estaba.
Le resultó extraño que estuviera inconsciente, ya que no había liberado gas en la habitación de él.
Extrañado, decidió no darle demasiada importancia y salió de la habitación, cerrando la puerta detrás de él.