Sin Escape #1

Capitulo Cinco: Nota parte II

VENUS HARRISON.

Abro los ojos viendo todo nublado. Parpadeo varias veces hasta que mi visión comienza a aclararse.

Me levanto del suelo, quedando de rodillas con la mirada baja.

Giro la cabeza hacia la puerta y veo una bandeja con comida en el suelo. Me acerco para comer.

No me importa si tiene veneno; tengo demasiada hambre como para pensar en eso.

Me apoyo contra la puerta de acero y golpeo mi cabeza contra ella repetidas veces.

—Abran. —Hablo mientras golpeo la puerta con la palma de mi mano.

—Abran.

—Abran.

Sigo golpeando, cansada de estar encerrada en este lugar.
Por más que intento recordar, no lo logro. No recuerdo nada de mi vida antes de llegar aquí.

Venus Harrison. ¿Por qué solo me dejaron eso? ¿Por qué solo puedo recordar mi nombre?

Hago fuerza tratando de acordarme de algo, pero solo una cosa viene a mi cabeza.

Mi edad: 18 años.

Solo eso. Nada más viene a mi mente.

Es tan frustrante.

Golpeo una vez más mi cabeza contra la puerta y agarro la bandeja para seguir comiendo.

Termino de comer y la conversación que tuve con Lance viene a mi cabeza.

Gateo hasta la rendija.

—¿Lance, estás bien? —pregunto preocupada por él.

Silencio.

—Sí, estoy bien. ¿Por qué lo preguntas? —Suelto el aire que no sabía que estaba reteniendo.

Qué bueno que esté bien.

—Es que de un momento a otro dejaste de hablarme y me preocupé.

—No te preocupes, estoy bien.

Otro silencio.

—¿También te trajeron comida? —pregunta rompiendo el silencio.

—Sí, pero antes me durmieron con un gas. —Hablo recordando el humo que metieron en mi habitación.

—Venus.

—¿Sí, Lance?

De nuevo, un corto silencio.

—¿Crees que podamos salir de acá algún día?

La verdad no lo sé, pero espero que algún día podamos salir.

—La verdad no lo sé, pero como dicen, la esperanza es lo último que se pierde.

—Solo espero que cuando salgamos de acá, sea estando vivos.

Al parecer, él es muy pesimista.

Recuesto mi cabeza contra la pared con la mirada fija en el techo.

Solo quiero salir de este lugar, recuperar la memoria y no volver nunca más a este cuarto mugroso.

No sé cuánto tiempo hace que estoy acá encerrada, pero ya quiero salir de acá cuanto antes.

No escucho nada más y pienso que se durmió, pero al rato vuelve a hablarme.

—Venus, me acaban de dar un sobre. ¿A vos te dieron algo?

Miro hacia la puerta, pero no hay nada.

—No, léelo —le sugiero.

—Querida Lance, sé que debes estar desconcertado al estar ahí encerrado. Seguro Venus y tú querrán escapar, pero no lo hagan. Quédense ahí y solo esperen; pronto los irán a salvar. Atentamente, su amiga invisible. —termina de leer.

¿Quedarnos acá? ¿No hacer nada?

No quiero hacer eso.

Pero si es lo único que nos queda, tenemos que hacer lo que esa persona nos pide.

—Entonces tendremos que esperar —hablo, suspirando cansada de todo esto.

Silencio.

No nos queda otra, Lance.

—Pues... no nos queda de otra, Lance.

Me quedo con la mirada perdida en el techo.

—Tal vez tengas razón. Ahora solo nos queda esperar.

Solo tenemos que esperar. Esto sí va a ser una larga espera.




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