VENUS HARRISON.
El ruido de golpes me alarma. Miro a la rendija.
¿Qué está pasando?
—¿Lance? —No oigo respuesta alguna.
—Lance. —Vuelvo a llamarlo, pero nada.
¿Estará bien? Espero que esté bien.
Un ruido de algo cayendo al suelo inunda mis oídos y luego solo silencio.
—¿Lance, estás bien? —Vuelvo a preguntar y sigo sin obtener respuesta.
Mierda, ¿por qué no responde?
Me pongo de rodillas mirando la rendija.
Me siento tan impotente al no poder ayudarlo.
El ruido de la puerta me hace girarme.
Veo a cuatro personas entrando a la habitación. Una de ellas trae consigo un balde con agua.
¿Para qué es eso?
¿Quiénes son estas personas?
—¿Qué le hicieron a Lance? —pregunto preocupada.
Ninguno responde.
Solo se acercan a mí en silencio.
—¡Respondan, mierda! ¡¿Qué le hicieron a Lance?!
Uno de ellos se me acerca y me golpea el rostro con fuerza, haciendo que caiga al suelo.
Me agarra de la cara, obligándome a verle la máscara.
Me aprieta con fuerza, provocándome una mueca de dolor.
—No vuelvas a pronunciar su nombre, da asco oírlo saliendo de tu asquerosa boca.
Me suelta con brusquedad y coloca el balde enfrente mío.
—¿Para qué es el agua? —pregunto desconfiada.
—Ya lo vas a saber. —Habla la chica que me golpeó el rostro.
Una gota de la sangre del labio cae al suelo.
El más grandote de ellos me agarra de los brazos, inmovilizándome.
—¡Suéltenme!
Pataleo intentando soltarme, pero no lo logro.
La persona que me golpeó me agarra de la cabeza.
—Nunca más vuelvas a decir el nombre de mi Lance. —Empuja mi cabeza al balde de agua.
Siento el agua empezar a entrar por mis pulmones, dificultando mi respiración.
Sacan mi cabeza del agua, tomo una bocanada de aire y vuelven a meter mi cabeza en el balde.
Me muevo para todos lados tratando de soltarme.
Vuelven a sacar mi cabeza del agua.
Toso, sacando el agua de mis pulmones.
Mi respiración está agitada.
—Hacelo, papá. —Habla la chica y se aleja de mí.
El hombre que me tiene de los brazos me sostiene solo con uno y con el otro coloca un pañuelo en la boca.
Siento cómo mis recuerdos se van yendo de a poco.
El hombre me suelta, tirándome al suelo con fuerza. Mi cabeza golpea el suelo con fuerza y me desmayo de inmediato.
(...)
A lo lejos me veo a mí con un chico, pero la cara del chico se ve borrosa. No puedo distinguir quién es.
¿Y tampoco recuerdo el lugar donde estoy?
Me acerco a ellos para poder escuchar lo que dicen.
—¿Entonces? —pregunta el chico.
—Está bien, si eso te hace feliz, entonces voy a ir a conocer a tus padres. —Le tomo la mano al chico, acariciándola con cariño.
—Te amo, Venus. —Acerca mi mano a su boca y deposita un beso en el dorso de esta.
—Yo también te amo... —Está por decir el nombre del chico, pero su voz se apaga y no logro escucharlo.
¿Por qué no puedo escuchar su nombre?
Parpadeo y otro recuerdo aparece con el mismo chico de antes.
—¿Me lo prometés? —Le pregunto mirándolo a los ojos.
—Te lo prometo. Ni bien vuelva de las vacaciones, te llevo a esa cafetería nueva a la que tanto querés ir.
Le sonrío, dándole un beso en la boca.
¿Tengo novio?
Me despierto exaltada con la respiración agitada.
—Lance.