VENUS HARRISON.
Mi cabeza estalla del dolor.
Recuerdos vienen a mi cabeza uno detrás del otro.
Estoy en un parque tirada en el suelo con la mano de alguien enfrente mío, acepto la mano y me levanto del suelo.
—Lo siento, no te vi. —Habla el chico rubio de ojos verdes.
—No te preocupes, fue culpa mía que venía distraída con el celular.
Bajo la mirada apenada con una sonrisa tímida en mi rostro.
—Soy Lance.
—Venus.
Nos sonreímos mutuamente.
Otro recuerdo.
—¿En serio hiciste eso? —Lance se ríe.
—Pues sí, me gustó y solo lo tomé, aunque me vieron haciéndolo y tuve que salir corriendo y, por no mirar al frente, me llevé puesto un puesto de comida.
—Quedé toda manchada de aderezos.
Lance para de reír y me mira a los ojos.
—Me divierto demasiado estando con vos, Venus.
—Yo también me divierto estando con vos, Lance.
Otro recuerdo.
—¿Quieres ser mi novia? —El rubio me pregunta con una sonrisa tímida en su rostro.
Siempre tan tierno.
—Sí quiero. —Lo abrazo por el cuello y lo beso.
Otro recuerdo.
—¿Entonces? —Pregunta el chico.
—Está bien, si eso te hace feliz, entonces voy a ir a conocer a tus padres. —Le tomo la mano al chico acariciándola con cariño.
—Te amo, Venus. —Acerca mi mano a su boca y deposita un beso en el dorso de esta.
—Yo también te amo, Lance. —La cara del chico se ve con más claridad y ahí recuerdo todo.
¿Lance? Mi Lance.
(...)
Despierto aturdida sin saber dónde me encuentro.
Me toco la cabeza por el dolor, siento algo líquido en donde toco.
Me miro la mano, sangre.
Mierda, seguro fue culpa del grandote que me tiró al suelo.
—¿Venus? ¿Estás ahí? —Una voz que sale de una rendija a mi costado me llama la atención.
—Sí. ¿Quién habla? —Pregunto confundida.
—Lance. —Contestan del otro lado.
¿Lance? ¿Lance?
Los recuerdos vuelven a mi cabeza.
¡Lance!
La puerta se abre de golpe dejando ver al grandote.
—¿Lance...? —Estoy por decirle la verdad, pero un pinchazo en el cuello me hace detenerme.
Los ojos empiezan a pesarme y en cuestión de segundos caigo dormida.
(...)
Abro los ojos viendo ante mí a una de las personas que nos secuestraron.
Trato de ir hacia ella, pero noto que mis brazos están atados detrás de la silla.
—¿Qué quieren de nosotros? ¿Por qué nos secuestraron?
No responde.
Estoy harta de que no digan nada y solo se callen.
—Ay, Venus. —Habla por fin esa persona misteriosa.
—Ahora sí me vas a contestar. —Pregunto malhumorada.
Silencio.
—No.
—Le llegas a poner una mano encima a Lance y te juro que te mato. —Amenazo.
—¿Cuándo va a ser el día en que dejes de hacerme las cosas tan difíciles, Venus?
Se acerca a mí y me golpea en la mejilla.
Giro mi cara para mirarla.
—¡Si tan solo lo dejaras en paz! ¡Todo... sería... más... sencillo!
—Grita para luego golpearme de nuevo en el rostro.
—Si tan solo no trataras de alejarlo de mí, tal vez solo tal vez te dejaría vivir, pero no puedo permitirme eso.
Golpea mi rostro de vuelta.
Saca un arma de sus pantalones y me apunta con ella.
Mierda.