Sin Escape

Capitulo 44- Sobrino.

-No llores. Dice este niño y siento su pequeña mano limpiarme las lágrimas. Ante esto suelto un sollozo y me obligo a calmarme para no asustarlo.

-Tienes un cabello muy bonito. Dice y yo asiento.

-Gra... Gracias. Es igual al tuyo.

-¿Quién eres?. Pregunta en un perfecto idioma castellano al igual que su madre.

-Soy Elisa, mucho gusto. Digo mientras le extiendo la mano y seguidamente el estrecha la mía.

Miro a Giuliana y me cohibo de decir algo sobre nuestro parentesco.

-Ella es tu tía Cris, te he hablado de ella. ¿Recuerdas?.

-Si. Dijiste que ella es maestra.

-Si amor.

-Eres muy bonita y tú cabello es igual al mío. 

-Si. Porque somos familia.

-¡Que alegría!. Dice el y distingo un poco de Eduardo en sus facciones.

-Lo es pero en este momento necesito hablar con tía. Puedes ir un momento con papá William. 

-Si. Debo contarle que nunca había visto a alguien con el cabello igual al mío.

Veo al niño alejarse y enseguida siento a Caín sujetarme por la cintura.

-Te ayudo. Dice y me ayuda a ponerme de pie.

-Gracias. Susurro mientras ambas ocupamos nuestros lugares.

-Te traeré una botella de agua. Agrega Caín y se aleja. En esos pocos minutos que se aleja no logro decir nada y Giuliana tampoco.

-Estaré afuera. Si me necesitas. Dice al llegar y nos entrega una botella de agua. Asiento y lo veo alejarse. 

Miro a esta mujer quien fue tan cercana a mi hermano y no puedo creer lo que está pasando.

-Tengo un sobrino. Digo sonriendo.

-Si. Y es muy inteligente.

-Mi sobrino. Agrego sin poder creerlo.

¡Tengo un sobrino! 

-¿Eduardo lo sabía? Pregunto luego de calmarme un poco. 

-Si, la última vez que nos vimos le dije que estaba embarazada y esa noticia lo puso eufórico pero también triste.

-¿Por qué?.

-Porque me dijo que si alguien sabía lo de nosotros se iba a acercar para hacerme daño y así lastimarlo a el.

-...Lo correcto fue que yo viajara a Estados Unidos esa misma semana y así fue. Lo último que supe de el era que quería alejarse un tiempo de ustedes.

Miro a Giuliana y ella tendría la misma edad de mi hermano. Pienso una y otra vez todo y me parece increíble. Veo a Cristóbal a lo lejos con un hombre. 

-El es William, es un buen hombre. Cristóbal le llama papá pero también sabe de la existencia de Eduardo. Lo llama su papá en el cielo.

Detallo al pequeño pelirrojo sentado a unas cuantas mesas de donde estamos. Lo veo hablar con un hombre alto y este sonríe mientras le toca el cabello.

-Por eso quería alejarse de todo. Pero no pudo. Ese día  que hablamos en persona estuvo muy intranquilo, el quería cambiar las cosas para crecer con su hijo pero ya no había salida.

-Si la había. Digo mirando todavía al niño.

-No Elisa, en esa "organización" se iba a desatar algo grande y tú hermano lo sabía. Quizás por eso me pidió que viniera a Venezuela.

-...Ese día fue el último que nos vimos y... y fue el peor día mi vida. En el fondo supe  que algo malo iba a pasar. Mi corazón supo que ese día era la última vez que lo vería con vida

-...Y así fue. Dice ella con tristeza.

-Eduardo cometió muchos errores. Pero siempre fue muy protector con su familia. Siempre me hablaba mucho de ti y una de las cosas que lo asustaba era que alguno de ustedes saliera herido.

-Lo hubiésemos resuelto entre familia.

-Quizas si, o quizás no.

Ante esto, miro la botella en mi mano y se que tiene razón. Ahora que lo veo todo con más claridad entiendo que Eduardo se haya alejado de su familia.

Familia.

-Mi familia debe conocerlos. Agrego y la veo asentir.

-Claro que si. Estaremos unos días más en la ciudad. Nos alojamos en un hotel cerca de aquí. Cuando quieras puedes explicarle todo a tu papá y sé que querrá ver a su nieto.

-Gracias por venir. Confieso.

-No te preocupes, se que han pasado por mucho. Siento mucho lo de tu mamá y lo de tu abuela. Agrega y se me vuelven a llenar los ojos de lágrimas.

-Tranquila. Musita está mujer mientras posa su mano sobre la mía.

-Esto es increíble. 

-Lo es...Si quieres puedes ir por tu papá. ¡Oh! Allí viene tu esposo.

Al decir esto sigo la trayectoria de su mirada y efectivamente veo a Caín viniendo hacia nosotras.

-Hola, disculpen por la molestia.

-No te preocupes. Responde Giuliana y yo veo como coloca un vaso de jugo y un sándwich de queso en frente de mi.

-Debes comer algo. Agrega y yo levanto la mirada hacia el.




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