Sin recuerdos de ti

CAPÍTULO 12°

Andy

El fin de semana transcurrió tranquilo. Intente preguntarle a Rosi sobre lo que le dijo a Leonardo el otro día. Pero no logre una buena respuesta. Irónicamente ella no recordaba nada. Así que decidí no insistir más con ese tema.

Hoy me levante temprano para ir a la facultad, tenía que entregar algunos trabajos para las evaluaciones finales.

Ahora mismo estoy en la última clase del día. Derecho internacional privado. Es una de mis materias favoritas.

  • Eso seria todo por hoy. Pueden retirarse. No olviden estudiar para su examen, tendrá un valor de 50% en su calificación final. Sean puntuales. (dice el profesor)
  • No….No… (escucho quejarse a algunos compañeros ante la mención del examen).
  • Pueden recoger sus proyectos al salir. (concluyo el profesor para después retirarse)

Guardo mis cosas y me acerco al escritorio del profesor a tomar mi proyecto y salir. Lo reviso y me sorprendo por la calificación. Aparece una sonrisa en mi rostro. Es un perfecto 100%. Tenía que ser así, me esforcé mucho y valió la pena.

Ahora solo tendré que estudiar para el examen.

Camino por los pasillos de la facultad tratando de encontrar a mis amigas. Las veo pero no están solas.

Hay un hombre pero que rayos…. esta de espaldas y no veo su rostro aunque no lo necesito se perfectamente quien es.

Me acerco a donde están. El hombre al notar mi presencia voltea para mirarme.

  • Alberto.... (digo apenas en un susurro)

No sé qué hacer. Una parte de mi gritarle y reclamarle por lo que me hizo pero no lo hare. No le mostrare que me afecta.

Me está costando cada pisca de fuerza en mi contener las enormes ganas de llorar.

¿Qué tipo de mujer seria si dejo que un hombre pisotee mi dignidad?

Me mantengo firme, inexpresiva ante su presencia. Sigue observándome pero hago de cuenta que no está.

Creo que no soportare un segundo más. Miro a mis amigas y les digo:

  • Me iré a casa. Allá las veo. (ellas solo asientan)

Estoy a punto de irme, pero al dar el primer paso Alberto me detiene tomándome del brazo. Giro bruscamente y termino dándole una bofetada.

  • ¡Suéltame! (le grito y me zafo de su agarre)

Estoy furiosa conmigo misma.

¿Por qué me fui a enamorar de alguien como él?

Hay varias miradas curiosas pero no me importa. El sujeta su mejilla con su mano.

  • Reconozco que me lo merezco, pero…. por favor Andy, necesitamos hablar.

Su voz suena desesperada. Siento como mi corazón se está haciendo trizas. Pero me obligo a ser fuerte.

Soy un paso amenazador hacia él. Con la cara en alto. El permanece en su sitio y digo:

  • Vete al diablo. Déjame en paz. No quiero saber nada de ti.

En cuestión de segundos toma mi rostro y me besa. Comienzo a golpearlo con mis manos en su pecho para alejarlo. Pero es inútil. Pasa una mano a mi cintura y me atrae aún más a él. Como último recurso lo golpeo con mi rodilla en su entrepierna.

Por fin me suelta. Limpio mis labios bruscamente. Solo siento asco y repulsión.

Alberto maldice por el dolor.

  • No te atrevas a volver a besarme-. Si lo haces, te juro que te arrepentirás.
  • Por favor…..amor (intenta volver a tocar)

Aparto sus manos y le doy dos bofetadas más.

  • ¿Por favor amor? Yo…no soy tu amor. Ya no más.
  • Andrea….
  • Escúchame bien. No quiero tenerte en mi vida. Aléjate de mí. No me llames. No me mandes mensajes. Deja de buscarme. ¿Entiendes?
  • Pero yo te amo.

Dejo escapar un suspiro exasperado y prosigo.

  • Todo el amor que sentía por ti….lo destruiste. Ya no existe. Se acabó.

Doy media y me alejo lo más rápido posible. Ya no soporto más.

[……]

Estoy sentada en una de las bancas del malecón. Llevo casi 2 horas en mismo lugar. Mantengo mis ojos cerrados y me concentro en el sonido del viento que agita los árboles, las olas que chocan, niños que corren de un lado a otro mientras ríen.

No he dejado de pensar en lo sucedido con Alberto. Lo único cierto es que no me arrepiento de nada de lo que dije. No me voy a aferrar a alguien que no vale la pena. Tengo que seguir adelante y dejar el pasado en donde pertenece.

<<Un nuevo comienzo. Un mejor comienzo>>

Escucho susurrar en mi mente.

Mi madre siempre decía eso cuando algo salía mal.

Una lágrima resbala por mi mejilla. La extraño tanto.

  • No llores, por favor.

Esa voz. Tan familiar y cálida. Abro mis ojos y lo veo frente a mí. Le dedico una sonrisa y me la devuelve.

  • ¿Qué haces acá, Leonardo?
  • Vine a una entrevista de trabajo. Pero mejor dime, ¿Por qué estas llorando?, ¿Paso algo con Alberto?
  • Es algo sin importancia.
  • Qué curioso. Si estabas llorando es porque es muy importante. ¿Es acaso que no confías en mí?
  • No es eso…es solo que….está bien te lo diré. Tuve una discusión con Alberto.
  • Y….estabas llorando por él.
  • ¿Llorar por él? No, el no merece una sola de mis lágrimas. Lloro porque fui tan tonta, creí ciegamente en sus palabras de amor. Siento tanta rabia e impotencia. Cree que perdonare su infidelidad, pero está absolutamente equivocado.




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