Sin Sonrisas #1

Vacío

10

Denisse me devolvió la sonrisa con una expresión tan dulce en su rostro y después nos reíamos juntas, entendiendonos télepaticamente, hoy Miércoles nos tocaba un horario fiferente, salíamos a las 4 P.M lo que era una gran desgracia para mí. Estaba votando si faltar a clases por estos dos días que quedaba en esta semana porque mañana iba ser 9 de mayo para el sábado el días de las madres lo que dolía como hoja ya que no iba pasar tiempo con ella por lo que estabamos a una gran distancia, estamos hablando más de 1000 km de distangia y de longitud? No lo sé . Faltaba 4 horas, 4 HORAS para terminar con este transcurso de hoy hasta me duelen los ojos por desvelarme y dormir hasta tarde por los benditos exámenes.

Jugueteaba con mi lápiz, todos nos encontrabamos en nuestros lugares viendo como el profesor escribía en la pizarra, no sabía como sentirme me sentía mal. Ya que no iba celebrar con ella junto con mis hermanos y sincermanete estaba en un país nuevo, nueva ciudad y un nuevo inicio que estaba dando aquí. Pasó el transcurso y gracias a Dios finalizaron las clases de hoy. Tenía tantas coasas que hablar conmigo misma que pensaba crear un libro que se tratara sobre mi vida, así quería desahogarme escribir mis sentimientos, caminaba por los pasillos con mi mochila en mi espalda caminano con cada paso lleno de dolor.

Cuando estaba apunto de caer alguien em agarro...

—Hey, tranquila Iris te llevaré a casa no puedes irte sola en ese estado.

Era Axel quien me agarro de los hombros, tenía una expresión de preocupación.

—Gracias pero no necesito la ayuda de alguien, aprendí a hacer todo sola...

Axel frunció el ceño antes mis palabras y negó con la cabeza

—No Iris, no estas sola. Me tienes a mí como tu compañero y amigo aunque no seamos tan cercanos, hay que apoyarnos mútuamente.

Lo miré, comencé a tener una sensación y caí encima de Axel, desmayado otra vez en este año y hastas Axel se asustó.

—Iris despiertan.. Te llevaré a una clínica lo más rápido posible.

Cerré los ojos, perdiendo la conciencia.. miraba todo negro y lo único que se encontraba en mi interior era un vació.

El único deseo que quería ahora era una compañía me estoy sola, ¿Será que mi destino es la muerte?

No lo sé, cuando abrí por fin otra vez los ojos miraba aparatos médicos, sí. Estaba en una clínica, unas enfermeras revisando mi pulso otra me estaba poniendo suero por venas y una de ellas me dijo con una neutralidad.

—Señorita Taylor, hay un hombre que dice que su hermano.

Al escuchar eso me puse más tensa que lo que estaba, mi hermano? Ahora? Si el estaba en Los Angeles. Tenía tiempo de no cruzarme palabras con el desde que se fue de la casa cuando yo era una niña de ocho años, calculando bien eran casi once años en total, estaba nerviosa, el jámas me había visto ya siendo una mayor de edad así que cerré los ojos intentando tranquilizarme cuando.. escuhe.. esa puerta que al abrir estaba esa silueta era el. Me escondí bajo la sábana no desea y ni quería que me viera en este estado me sentía muy débil para presentarme en este estado.

—Mmm, Iris muestra tu rostro. Quiero saber si es verdad esos rumores que tanto haz crecido.

Peor. Me tensé más al escuchar las palabras de mi hermano mayor, no me quedaban opciones mi deseo era determinante, No, Me. Quería, Mostrar tengo una gran pena a mostrarme a una persona que me conoce de un largo tiempo pero jámas a mirado mi rostro.

—Si no lo haces vamos a tener serios problemas Iris, vamos no tengo tu misma paciencia. Hazlo por las buenas o téndre que hacerlo yo pero a las malas.

Solo su voz fría me hacía estremecerme, desde que tengo memoria el siempre me pone ese tono cuando se trata de hablar conmigo. Damnnn, solo quería estar tranquila en un lugar solitario solo a mí me tiene que llegar este día. Y de la nada sentí como mi sábana salió volando por los aires y yo con ropa de clínica, pero suelto en un estado de peinado impacable ya que asi mantego mi pelo que ningún pelito se levante. A continuación una mirada me miraba de arriba hacia abajo.

—Muy interesante parece que lo que decía tus amigos de Chicago era verdad, perdiste esa inocencia de esos ojos, esa expresión pasiva pasó una llena de cansancio y rendición será que tu en una relación seras sumisa?

En la parte final de su oración lo dijo bon aspecto de burla lo que hizo que eso me enojara más o menos, no me gustaba para nada la sumisión honestamente pero soy una persona que no se puede callar que esa es una de mis debilidades y malas costumbres.

—¿Sumisión? No lo soy, es estupidamente para ser eso. No me gusta las órdenes y sigues siendo muy arrogante no has cambiado ni para bien ni para. No sé que carajos tienes y vienes a desquitarte conmigo.

Miŕe su mirada en esos ojos era toda fría y se volvio mas oscura al oírme en mi opinión sobre ser sumisa ante un hombre y hizo un pqueño sonido en la lengua.

—Tsk.. tsk..., de todos nosotros saliste con un cáracter peor que de un hombre eres la combinación de mi padre y todos los hermanos juntos para ser sinceros.

Levanté una ceja con una señal de sospecha no era común de que el me hablara de esa forma, me encantaba usar mi afilada lengua cuando se tarataba pelear o discutir cn el.

—¡Ja! No me hagas reír hermano mayor, sabes que soy intachable en ese aspecto ni sueñes que va a ver un hombre que logrará a dominarme sería una humillación para mí. PERO. A qué se debe esta visita inesperada?

Pregunté con una voz serena, ya no me sentía que estaba de humoir para sus bromas llenas sarcasmo simplemente me molestaba y bastante,

—Oh, apenas que entré al país me llamaron por ti, y yo vengo por mi querida prometida. Mejor no te acerques a mí mi dulce y hermosa prometida puede pensar que eres de esas de medio tiempo.

Mi paciencia explotó.. Yo no me voya quedar callada después de ese comentario.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.