Un copo de nieve se asomó por el bosque, cayendo en los cabellos largos del Autor, quien no lo había sentido hasta que vio uno caer ante sus ojos y posarse sobre sus garras.
Nunca había salido a ver o interactuar con la nieve, de hecho, pasaba más tiempo encerrado, hibernando de alguna manera ya que su forma actual se lo pedía. Pero se cansó de solo mirar a través de su ventana y decidió por fin estar merodeando nuevamente por aquellos lugares que tanto amaba.
Y entonces procedió a sonreír, al ver como poco a poco aquellos pequeños copitos de nieve comenzaban a teñir todo a su alrededor, incluso a él.