— Siempre me ha dado tanto asco sentir, es tan problemático, Alejandro. Por favor, no lo hagas, sálvate de eso…
Mentía, la realidad era otra, y es que mostrarse vulnerable ante alguien, le enfermaba.
— No es asco lo que sientes, más bien… es miedo a cómo pueda terminar, ¿verdad?- el de capa dirigió su mirada hacía su contrario, para luego observar el cielo y perderse en el resplandor de una tímida estrella. Recordando de forma puntual como a uno lo terminó matando, y el otro, casi lo captura para poder poseerlo como si…- Autor, estoy aquí, calma.
— No quiero que nadie me atrape- dijo de forma apresurada-, ya sabes, odiaría que los demonios sigan tratando de joderme más la cabeza.
— Y otra vez… no tiene sentido alguno lo que dices.