Sinas

Prólogo

Nunca quisimos crear dioses.

Queríamos respuestas.

En aquel tiempo —cuando los inviernos duraban años y las mujeres ardían por saber demasiado— nos reunimos trece alrededor de un círculo de sal, sangre y nombres prohibidos.

Éramos brujas, sí, pero antes de eso éramos madres, hijas, amantes desesperadas por evitar la pérdida.

Creímos que si mirábamos el futuro podríamos cambiarlo.

Nos equivocamos.

Lo que respondió a nuestro llamado no fue un hechizo, sino conciencia. Seres sin forma fija, sin género, sin hambre ni descanso. Ojos, únicamente ojos, capaces de mirar una vida entera en un solo aliento.

Las llamamos Sinas, porque no hacían promesas ni ofrecían salvación. Solo reflejaban lo que sería.

Ellas no eligen.

No mienten.

No se equivocan.

Miran.

Y ese fue su castigo... y el nuestro.

Desde entonces, los humanos les entregan a sus recién nacidos, buscando consuelo en un destino ya escrito. Nadie obliga a hacerlo, pero nadie se atreve a no mirar.

Yo fui la única que sobrevivió al ritual.

Condenada a caminar los siglos sabiendo que el futuro no se evita, solo se enfrenta.

Y ahora, cuando dos corazones caminan hacia el mismo error creyendo que es rebelión, el santuario vuelve a llamarme.

No para cambiar lo que vendrá.

Sino para recordarles que incluso cuando el final está escrito...

La forma de llegar a el siempre es una elección.



#1306 en Fantasía
#237 en Magia
#170 en Paranormal
#72 en Mística

En el texto hay: destino, reinosmagicos, enemiestolover

Editado: 10.05.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.