Singularity Breach

Capítulo 1: No me dejen.

Andy estaba en su habitación. La luz de la luna pasaba tenuemente por la ventana.

Los sonidos de platos chocando entre sí, y algunas voces apenas audibles se escucharon abajo.

Él salió de su cuarto y bajó lentamente hasta la cocina, donde lo esperaban su madre; una mujer cariñosa que vestía ropa sencilla estaba sirviendo la cena para todos.

Su padre, un hombre de mirada profunda yacía sentado en una silla cerca del comedor; con los cubiertos en ambas manos, listo para comer.

Por último estaba una niña pequeña, llamada Abby, estaba en una silla alta con los pies colgando y sonreía a su madre tiernamente. Luego le preguntó:

— Mami… ¿Qué vamos a comer? —dijo con una sonrisa alegre.

— Hoy comeremos carne con verduras salteadas —la señora la miró un momento, luego se giró a los platos y dijo—, y te las comes todas, ¿de acuerdo?

La pequeña hizo una mueca de asco, luego de hacer un puchero le contestó a su madre:

— De acuerdo.

No se dijo más y cuando por fin se percataron de la presencia de Andy, la primera en recibirlo fue su madre:

— Buenas noches, cariño, ya casi es hora de comer —dijo de forma dulce, mientras servía un par de cosas en los platos—, adelante, toma asiento.

— Bueno —dijo el chico y se fue a sentar.

Pasaron unos segundos, la señora se sobresaltó y dijo:

— ¡Ah! Casi se me olvida —volteó a ver al chico—, Cielo, podrías sacar el jugo del refrigerador, por favor.

Andy asintió sin poner resistencia y se levantó de la silla, arrastrando los pies hasta quedar frente a la nevera, abrió la puerta y sacó una botella grande con jugo de lo que parecía ser de melón.

Una vez él, cerró el refrigerador, caminó nuevamente a la mesa y dejó el jugo con pesadez para luego volver a sentarse.

***

Un par de minutos pasaron y la cena ya estaba servida sobre la mesa, y antes de comenzar, dijeron:

— ¡Gracias por la comida! —dijo la niña en conjunto con su madre.

— Gracias por la comida —dijo el hombre sin muchas ganas.

— Gracias —dijo el chico.

Una vez terminaron de dar las gracias, todos comenzaron a comer.

Pasaron un par de minutos y entonces la señora le preguntó a su esposo:

— Cariño… ¿Cómo te fue hoy?

Él, levantó la cabeza lentamente y se quedó masticando en silencio. Pasaron unos segundos y luego de tragar, él respondió:

— Me fue bien, fue un día difícil, el jefe se puso a gritarnos a todos por un par de archivos que se perdieron y casi nos despide —el señor suspiró—, estoy cansado ahora cielo, no quiero hablar mucho de eso.

Ella decidió comprenderlo, o al menos eso pareció.

— Ya veo, no te preocupes, debió ser un día bastante agotador.

Andy y Abby solo comían en silencio mientras sus padres hablaban de sus problemas de adulto.

***

Luego de la cena, todos se fueron para la sala.

El padre de Andy se sentó en el sofá, encendió la televisión y coloco un canal de documentales. La mujer estaba al lado suyo, tejiendo lo que parecía ser un mantel o alguna manta.

Su pequeña hermana estaba frente a ellos, en el suelo, jugando con sus muñecas y haciendo voces raras, mientras que él, estaba en la esquina del otro sofá, utilizando el teléfono móvil, viendo cosas en internet.

Todo estaba tranquilo, cada quien estaba en su mundo, todo estaba en calma.

Dieron las 11:00 PM. Todo seguía normal, pero Andy parecía preocupado, su madre se dio cuenta de esto y preguntó:

— ¿Andy? —se levantó del sofá hasta donde estaba él y lo rodeó con los brazos— ¿Qué te pasó cariño?

El chico no se movía, parecía una estatua, luego dijo:

— No es nada, solo fue un día largo, estoy cansado, eso es todo.

La mujer lo abrazó más fuerte y le dijo:

— Está bien, pero… si algo te preocupa o necesitas que te apoyemos, solo cuéntanos, ¿Okay?

— Claro —dijo Andy antes de continuar vagando en sus pensamientos.

Su madre regresó a su lugar y continuo tejiendo. No hubo más charlas, y lo único que rompía el silencio era el sonido del televisor y Abby quien seguía jugando.

Unos minutos pasaron y el perro comenzó a ladrar fuertemente, tal vez había visto una ardilla o un gato.

El perro se calló, luego sonó algo de estática en la televisión, no parecía un fallo de la señal, parecía más bien como una interrupción, y en eso, la pantalla se puso en negro con unas letras de color rojo que decían:

«Emergencia»

Comenzó a sonar más estática y luego se escuchó un sonido plástico de fondo.

«¡Atención!»

Anunció una voz femenina que parecía nerviosa.

«E-este es un anuncio de emergencia a nivel global.»

La transmisión flaqueó un poco, pero luego volvió.

«S-se les recomienda res...»

La voz se detuvo, alguien pareció apartarla de un golpe, ahora sonaba la voz de un hombre, esta era más calmada.

«Hemos detectado anomalías en muchas regiones del mundo, son algo que no conocemos del todo.»

Los ruidos de fondo eran fuertes y parecían poner más nerviosas a las personas de ahí.

«Científicos en conjunto con la seguridad pública de todo el mundo, están investigando, por favor mantenerse resguardados.»

«Que Dios nos ayude.»

Eso fue lo último que se escuchó antes de que la transmisión se cayera y el televisor quedara en negro.

La pantalla se apagó. El señor había apagado el televisor. Ambos padres se levantaron del sofá.

— Ya fue demasiada televisión por hoy, hora de ir a dormir —dijo el hombre quien ya comenzaba a caminar hacia su habitación—, Andy, lleva a tu hermana a su cuarto.

No agregó más.

— Buenas noches mi amor —se acercó a la niña, le dio un abrazo y un beso de buenas noches en la mejilla—, Buenas noches a ti también cariño —le dijo al chico, acercándose para darle un abrazo.

Andy llevaba a su hermanita de la mano, estaban a punto de llegar a las escaleras al igual que sus padres, sin embargo, la puerta que daba al patio trasero estalló violentamente hacia adentro. Todos se voltearon rápidamente luego de un sobresalto.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.