La cocina, normalmente, era ocupada por el padre .
Un escritor dramático, con alma de victoriano poeta y gustos culinarios, de cinco perfectas estrellas.
Quién muchas veces, maldecía en latín y bendecía en italiano.
Aunque nunca en su vida , había salido del estado
El día que su madre despertaba, con severos deseos de cocinar. Sissi a escondidas lloraba , durante dos horas sin parar .
Cogía una navaja y hería sus piernas.
Permitiéndole al dolor , recordarle que estaba viva y sus circunstancias eran tan reales como su vida
No importaba que estas heridas , mañana amanecieran sanas , sin ningún tipo de cicatrices.
O que la hora de la cena , estuviera plagada de fantasma , espectros y cualquier otra invocación. Que del infierno se escapara
Alimentandose de los restos de la pobre criatura desgraciada.
Que su madre , había decidido servir en la mesa , asada