Sissi poseía un mascota.
Una cachorro tan feo como inhumano.
Pero de todas las bestias que la rondaban .
Era la única que no mordía su mano
No la asustaba , y jugar con su mente, no intentaba
Ella sabía que estaba allí , trás del árbol del jardín .
Con su cuerpo de hueso puro y su piel de escamas blancas . Su cola tan larga, que mucha veces se enredaba , en las piernas de Sissi como una cadena animal
O una advertencia radical.
A cualquier otra criatura, cuya obsesión intentara , hacer a Sissi suya