Un día el buen sol despareció
Lo hizo sin aviso o advertencia. Cayó la noche, cubrió la niebla
Calles, senderos y carreteras.
Un eclipse pensaron todos, al ver la luna en su esplendor brillar
Avisándole a los monstruos al pasar, que ya era hora de salir a jugar
Más todos quietos quedaron, no los monstruos, los pobres humanos. Que como estatuas terminaron. De piedra firme, de piedra lisa, quedaron todos bajo la nocturna brisa
Sissi Logan, Eva y Ava. También Fletcher y el chico Cassian. Junto al Sheriff y el Alcalde. Parecían ser los únicos intocables. Seguían vivos, seguían estables.
Miraron al cielo sin entender, ver o comprender. Lo que aún estaba por suceder