"No te asustes, estás en el hospital". Dijo la enfermera cuando Sissi Logan despertó.
En la sala blanca del hospital, no había sombras en ningún lugar. No escuchó voces, ni extrañas canciones. Y sus ventanas, Tan abiertas como pizarrones, dejaban entrar un frescor digno de menciones.
Algo en ella había cambiado, pero, no sabía cómo explicarlo. No fue hasta que el buen doctor llegó, junto a su hija y su viejo esposo. Al escucharlo hablar todo fue claro
Diez años de coma, le habían dado sueños muy raros.