Sistem Nexus Prime
Un día como cualquier otro, un hombre cruza la calle, mientras otro sube un ascensor, piloteando un avión, o la chica de primera clase tomando una copa de champán. Todos en todo el mundo siguen sus vidas de manera normal, sumergidos en una variedad de actividades que van desde lo mundano hasta lo glamuroso.
En un momento, una mujer está en una clínica materna teniendo un niño, dando inicio a una nueva vida, mientras en otro rincón del mundo, una madre se prepara para servirle el desayuno a su esposo y sus hijos, tejiendo así el tapiz de las rutinas familiares.
En otra esfera de la vida cotidiana, una alarma suena y el cuerpo de bomberos se prepara para atender la emergencia, mientras adolescentes caminan rumbo a sus escuelas, cargando sus mochilas llenas de sueños y expectativas para el futuro.
Vivir, sin preocupaciones, vivir con decepciones, vivir con enfermedades, vivir una vida completamente saludable, practicando deportes como fútbol, natación, alpinismo o tenis, nos sumerge en un torrente constante de experiencias y emociones.
Este es nuestro día a día, lleno de diversidad y contrastes, donde hombres y mujeres, jóvenes y adultos, deciden el rumbo de sus vidas en medio de una infinidad de posibilidades.
Pero cada camino tiene un final. Y para todos es el mismo destino, aunque la manera de llegar a él sea única y diferente para cada individuo.
Aquel deportista, que cuidaba su salud y su cuerpo con esmero, puede sufrir un ataque al corazón, sellando así su destino. Aquella madre que se afana en preparar el desayuno para su familia, puede no haber notado la fuga de gas que pondrá fin a su vida. Aquella madre recién parida, que esperaba con ilusión el nacimiento de su hijo, podría no haber resistido el parto, dejando atrás a un niño que crecerá sin su amor y protección. Y aquel hombre trabajador que cruza la calle en verde, puede ser sorprendido por un conductor ebrio que pierde el control del volante.
Hospitales llenos de pacientes, donde cada día se libra una batalla por la vida, ofrecen esperanza a muchos mientras cierran los ojos a aquellos que no fueron tan afortunados.
Sin importar dónde te encuentres, por mucho que te esfuerces en mantenerte sano, hay un final para todos, una realidad innegable que nos confronta con nuestra propia mortalidad.
Morir. Uno de los mayores temores de la humanidad. Nadie quiere morir, sin importar cuánto se esfuerce, incluso si es autoinfligido. La verdad es que nadie desea la muerte; nos aferramos a la vida con todas nuestras fuerzas porque tememos dejar este mundo en el que vivimos, pero tarde o temprano llega.
Pero, ¿qué pasa si tienen otra oportunidad? Abren los ojos y se encuentran rodeados por una multitud de personas. Capullos de luz flotan en el aire, descendiendo lentamente y siendo absorbidos por otros seres humanos los cuales, despiertan estupefactos y asombrados, sin comprender lo que ha ocurrido.
En un área plana enorme, con un cielo completamente oscuro, pero sin explicación de dónde proviene la luz, una multitud de personas observa la llegada de miles de individuos, todos llegando de la misma forma.
—Chica 1: Aquí viene otro.
Un joven absorbe el capullo de luz en su cuerpo y abre los ojos.
—Chico 1: ¿Dónde estoy?
Dice con su mirada llena de incertidumbre.
—Chica 1: No lo sabemos, hace poco llegamos a este lugar. Y todavía siguen llegando más.
Dice un joven que se encuentra entre la multitud. Mostrando los alrededores, llenos de gente de ambos sexos y diferentes grupos étnicos y culturas. Todos voltean a su alrededor tratando de entender lo que está sucediendo. Múltiples comentarios resuenan a su alrededor, algunos observan el cielo completamente oscuro sin ninguna estrella, el único reflejo de luz proviene de los capullos con personas que continúan llegando en multitudes.
Después de un tiempo, los capullos cesan de aparecer. —¿Dejaron de aparecer? — Muchas preguntas surgen después de que la última persona apareció.
—Chico 2: Ya ha pasado tiempo desde que dejaron de aparecer personas, pero no sabemos qué está pasando aquí.
—Chico 3: No recuerdo muy bien, todo es muy fugaz, pero yo creo que morí.
—Chico 4: También me sucedió lo mismo, es un vago recuerdo, pero tengo la sensación de haber muerto.
Estas palabras resonaban en personas cercanas y se extendían como el aire; al poco tiempo, todos hablaban a su alrededor, llegando a la conclusión de que están muertos.
—¿Qué es este lugar? —¿Estamos en el limbo? —¿Seremos juzgados por nuestras acciones? —¿Qué es esta ropa que llevamos puesta? —Son ropas sencillas, todos vestimos igual. —Creí que usaríamos togas blancas para ir al cielo. —¿Estaremos siendo juzgados? No recuerdo haber sido una mala persona. Espero poder trascender a la otra vida—, dijo un joven.
Con el paso del tiempo, las personas se fueron familiarizando con quienes se encontraban más cerca de ellas. Esto dio paso a grupos, donde platicaban sobre los sucesos que recuerdan antes de llegar a este lugar.
—Antes de llegar, estaba caminando por la acera cuando sentí un empujón; después de eso, lo único que recuerdo es este lugar—, dijo una señora en un grupo.
—En mi caso, escuché un ruido fuerte, lo que me provocó un fuerte dolor en el pecho; sentí que el mundo se desvanecía, pero al abrir los ojos, estaba en este lugar.
Los comentarios sobre sus muertes se extendían, aún deseando entender lo que está sucediendo. —¿Es el limbo? No creo que sea el infierno y mucho menos el cielo—, decían a su alrededor.
El tiempo seguía pasando, y no sucedía nada. Con el paso del tiempo, comenzaron a notar que no sentían hambre ni sed, a pesar de que ya llevaban horas en ese lugar. Pero su estado mental poco a poco comenzaba a decaer, desesperados por no tener nada más que hacer que estar esperando y contar sus historias. Esto aplica para aquellos que formaban grupos, pero el estado mental no era tan fuerte en todos los casos. Siempre había alguien apartado, que no convive con los demás. Estos sufrían más en soledad.